miércoles, 8 de abril de 2026

EN UNO DE LOS RINCONES DEL ARCHIVO PARROQUIAL DE CONIL: “TESTAMENTO DE FERNANDO DE LA SUELA” (1778).

De como, en el último tercio del XVIII, y posteriormente, era muy habitual que los testamentos recogidos en las Colecturías, como el resumido y transcrito hoy, manden decir muchísimas misas rezadas, y no por casualidad; responde a una combinación de teología, mentalidad religiosa y economía, propias del Antiguo Régimen. / Desde el Concilio de Trento, la iglesia Católica reafirmó con fuerza la doctrina del Purgatorio. Se creía que la mayoría de las almas no iban directamente al cielo, y que el tiempo en el Purgatorio podía acortarse mediante sufragios como misas, limosnas y oraciones. La misa era el medio más eficaz para ayudar al alma del difunto: encargar muchas misas era una forma de “asegurar” la salvación. / Las misas rezadas eran más sencillas, rápidas y mucho más baratas que las cantadas, con coro e incienso. Incluso personas de medios modestos encargaban decenas o cientos de misas (en este caso más mil). / La religiosidad barroca funcionaba con una lógica contable: más misas = menos tiempo en el Purgatorio; las mandas piadosas eran una inversión para la otra vida. Así que, el testamento no era sólo un documento jurídico, sino un acto religiosos esencial, tan importante como la confesión final. / Las misas rezadas proporcionaban ingresos constantes a los sacerdotes, sostenían a las parroquias con pocos recursos, siendo gestionadas y registradas por las Colecturías, que controlaban estipendios y cumplimiento. / Encargar misas era una práctica socialmente esperada, dando una imagen de piedad y ortodoxia y permitía mostrar preocupación por el alma propia y la de la familia. / 

[Ambientación] Imagen idílica del ofrecimiento en una misa por la salvación de las almas del Purgatorio. Fuente: ChatGPT Google. 

Transcripción libre de Rafael Coca López:

«” En Conil, ante el escribano Don José Antonio Moreno, TESTAMENTO ABIERTO, de Don Fernando de la Suela y Amar, de NOVENTA Y DOS AÑOS, de estado CÉLIBE, natural y vecino de Conil, hijo legítimo de Don Juan García de la Suela y de Doña Inés de Amar Centurión, sus difuntos padres, bajo cuya disposición parece haber muerto en la noche del veinte y ocho de febrero de mil setecientos setenta y ocho, y, entre sus CLÁUSULAS, dejó dispuesto: Mandó sepultura en el CONVENTO DE LA VICTORIA de Conil, en la bóveda donde se han enterrado sus hermanos, con entierro de Oficio de Honras Enteras, con sus posas y solemnidad y acompañamiento de todo el Clero de la parroquial y la Comunidad del Convento; se digan por su Alma MIL MISAS REZADAS, a la limosna de CUATRO REALES VELLÓN cada una, más con VEINTE MISAS, por cargos de conciencia, al mismo estipendio y que todas las mil veinte misas, se distribuyan por mitad (entre la Parroquia de Santa Catalina y el Convento de la Victoria de Conil). Así mismo, MANDÓ QUE PERPETUAMENTE Y PARA SIEMPRE JAMÁS, se diga UNA MISA DIARIA, por fin de sus días en la ermita de la Vera Cruz y altar de Nuestra Señora de los Remedios de esta Villa, en sufragio de su Alma y de sus difuntos padres y hermanos, gravándola sobre diferentes hazas de tierra, las cuales y los nombramientos de Capellanes que, diariamente, al año las han de decir, consta en la respectiva cláusula de Institución en el citado Testamento. Nombró por sus Albaceas Testamentarios a Don xxx de Amar, su sobrino, y, a Don Cristóbal Mateo Cordobés, vecinos de Conil, y por su único heredero a Don Juan de la Suela y Amar, su hermano. Es copia del original que expido para que conste en la Colecturía el uno de marzo de mil setecientos setenta y ocho. José Antonio Moreno, Escribano. “» 

[Ambientación] En el momento de la redacción del testamento se tenía muy en cuenta el número de misas para alcanzar la salvación cuanto antes. Fuente: ChatGPT Google. 

*** Fuente: Archivo Parroquial Santa Catalina, Libro de Colecturía25 de febrero de 1778. Transcripción libre de Rafael Coca López, con la ayuda de las notas apuntadas en las fichas de Antonio Martínez Cordero, depositadas en dicho Archivo. Agradecimiento: Yelman Francisco Solórzano Bustamante, Párroco de Conil de la Frontera.  

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