lunes, 7 de septiembre de 2026

HISTORIAS DE LUIS BRICEÑO, 64.

HAY QUE ESPERAR A QUE REVIVA.

Como en las poblaciones rurales, aunque sean importantes, no abundan los espectáculos públicos ni las distracciones, se buscan algunas de ellas en las reuniones de la juventud, especialmente, de las que nacen con frecuencia, noviazgos, inspirados, unos, en la atracción simpática de los sexos, y, otros, con fundamentos de escasa solidez, que el tiempo o las circunstancias enfrían o apagan, haciéndolas desaparecer y poniéndolas en unas condiciones de tibiedad peor que el acabamiento.

Uno de estos últimos casos le ocurrió a Florentina, avecindada en una de las localidades antes aludidas.

Florentina acudía todas las tardes con sus amigas a los paseos existente en la salida del pueblo, en los cuales se reunían las muchachas y muchachos del lugar, buscando un poco de expansión al ánimo y otro poco de ejercicio al cuerpo.

La salida del pueblo, que también era entrada al mismo, era un lugar pintoresco y generalmente agradable.

[Ambientación] Encuentros en el paseo. Fuente: Imagen creada por ChatGPT. 

A ambos lados del tramo de carretera que enlazaba con la general que lo unía con las demás poblaciones, existían poyos y bancos sombreados por la extensa y poblada arboleda, cuya sombra, en el verano, constituía un encanto y cuyo sol, en el invierno, una delicia.

Situada en una altura bastante prominente, dominaba la ubérrima campiña, poblada de caseríos, de huertas, de sembrados y de prados, con sus numerosas piaras de ganados, y, por el lado sur, el mar, con sus aguas rizadas por la brisa, constantemente surcado por embarcaciones de todas clases, cuyas siluetas se divisaban muchas veces con toda claridad.

Paseando entre aquel sol y aquella sombra, florecían de todas clases de noviazgos, unos que se consolidaban, ascendiendo hasta el matrimonio; otros que se deshacían como la espuma del jabón o el azúcar en el agua tibia, y otros que se reducían a relaciones más o menos íntimas, que no pasaban de tales, aunque otra cosa aparentaran.

A estas últimas pertenecían las entabladas entre Florentina y Juan Eugenio.

Juan Eugenio era huérfano de padre. Su madre, como hijo único, puso en él todas sus afecciones y el hijo, acostumbrado por los mimos maternos a que se realizaran todos sus deseos, fue acostumbrándose a mandar y a dirigir de tal modo, que puede asegurarse que desde mucho antes de llegar a la mayoría de edad, era el jefe de la casa: lo mismo disponía las sementeras y sus labores, que seleccionaba y vendía los granos y el ganado, con una precocidad y un acierto que admiraban a sirvientes y extraños y llenaban de satisfacción a la que lo había llevado en sus entrañas.

Para llevar la casa de sus progenitores, resultaba todo lo ducho y acertado que se deja expresado. Mas para todo cuanto tendía a lo que pudiera acabar en matrimonio, resultaba ser un tanto misógino, y si no propiamente contrario o enemigo de la mujer, era, por lo menos, un tipo que había nacido para ser solterón recalcitrante.

Florentina tenía padre y madre. Además, eran cinco hermanas, y aunque poseían algunas rentas, tenían que ayudar con su labor personal a los quehaceres de la casa, para ir tirando en el vivir de la clase media, modesta, a que pertenecían.

Como eran muchas en el arreglo de las faenas caseras, pronto daban cima a las mismas, disponiendo del rato que todas las tardes empleaba en pasear y disfrutar en la alameda de la salida del pueblo.

[Ambientación] Encuentros a escondidas. Fuente: Imagen creada por ChatGPT. 

En esos paseos no diré se conocieron, porque ya se conocían, sino que se encontraron, porque Florentina parece que procuraba encontrarse con Juan Eugenio más veces que las de pura casualidad, no sabemos si porque le gustaba secretamente o porque le atraía su posición de mocito bien acomodado.

Aunque el ánimo de Juan Eugenio no le inclinaba mucho a ello, como había de hacer lo que los demás mozos, porque su incultura no podía darle argumentos para sostener la libertad de hacer lo que le diera la real gana, cual hubiera hecho un señorito pasado por la universidad, se hizo novio de Florentina.

Ésta por poco se vuelve loca de alegría, y a pesar de las tibidades de Juan Eugenio, llegaron a verse, previamente de acuerdo, a través de los hierros de una ventana baja de la casa de ella, y hasta dentro de los domicilios respectivos, en visitas de cortesía entre sus respectivas familias.

En la forma expresada, duraron las relaciones, años tras años, hasta transcurrir varios, y cuando las circunstancias ofrecían ocasión oportuna y ella planteaba la cuestión de su matrimonio, nunca faltó a él una evasiva para eludir compromisos.

Con ocasión de celebrarse el matrimonio de una de las hermanas de Florentina, renovó ésta la cuestión batallona del suyo, obteniendo de Juan Eugenio la siguiente conclusión:

-Mira, Florentina, mientras mi madre viva, y Dios quiera que sea mucho tiempo, no me caso. Hay que tener paciencia y esperar.

Florentina se resignó, una vez más, y esperó. Esperó varios años más, no sabemos cuántos, pero sí que no fueron pocos, durante los cuales no se atrevió ni a sacar más a colación la cuestión enojosa que la consumía en su interior, ni a dar por terminada las relaciones con aquel hombre, a quien quería y amaba tan entrañablemente.

Reavivada constantemente la paciencia de Florentina, cada vez que pensaba en su situación y circunstancias, llegó un día en que faltó la madre del novio, fallecida de muerte natural, acaecida cuando la pobre señora se acercaba a la verdadera senectud.

Florentina se instaló, con dos de sus hermanas, en la casa de la que consideraba como madre política, atendiendo como una hija verdadera a todas las necesidades y servicios domésticos extraordinarios que en estos casos se rodean.

[Ambientación] Florentina desfallecida. Fuente: Imagen creada por ChatGPT.

Cumplido el novenario de luto, tornó con sus hermanas a su domicilio, reanudando en el mismo su vivir ordinario.

Volvieron a pasar los días, y en uno en que el caso se ofreció propicio, volvió a presentar al novio la <papeleta> del casamiento.

Éste, después de meditar unos instantes, dijo a su novia:

-Vamos a ver: ¿yo qué te dije la última vez que me hablaste de nuestro matrimonio? -Me respondiste -¡lo tengo tan presente!- que había que tener paciencia; que mientras que la pobre de tu madre viviera, no te casabas. Tu madre, por desgracia, ha fallecido. Estás solo y cuidado por manos mercenarias. A mí me has entretenido de tal modo que, si no me caso contigo, no puedo casarme con nadie. Ya es razón. Necesito que te decidas. Nuestra situación no debe prolongarse ni un día más. ¡Hasta ridículo resulta continuar como estamos! Se hace indispensable tu definitiva resolución.

Al discurso de su novia, justo y razonable hasta la saciedad, contestó Juan Eugenio con la mayor flema:

-Bien, mujer. Yo te decía entonces, es cierto, que había que esperar; que, mientras mi madre viviera, no me casaba. Exacto. Pues ahora agrego que, para casarme, hay que esperar ... a que reviva.

No hay que decir que Florentina cayó desplomada al suelo y que tuvieron que recogerla como muerta. 

*** Fuente: “AMAPOLAS Y JARAMAGOS: cuentos, anécdotas, narraciones y chascarrillos”, por Luis Briceño Ramírez, p.p. 141-144. Primera edición, Gráficas Morales, Jaén, 1.940.  

domingo, 6 de septiembre de 2026

PLAN DE LA CASA CHANCA Y ALMACENES DE CONIL (1700).

El plano de la Casa Chanca y almacenes de Conil, fechado en 1730, constituye uno de los documentos más completos para conocer la organización espacial y el funcionamiento de la principal instalación destinada al procesamiento y conservación del atún procedente de la almadraba de Conil durante el siglo XVIII. Más que un simple edificio, la Chanca conformaba un amplio complejo industrial y administrativo donde se desarrollaban todas las operaciones relacionadas con la recepción, salazón, almacenamiento y distribución del pescado, así como la gestión económica y el alojamiento del personal encargado de su explotación.

La minuciosa leyenda que acompaña al plano permite reconstruir con notable precisión la distribución interna del establecimiento y las funciones asignadas a cada una de sus dependencias. En ella aparecen identificados los espacios destinados al proceso productivo —las pilas de salazón, almacenes de sal, almacenes de pertrechos, carnicería, cocina, cochera o caballerizas— junto a las infraestructuras hidráulicas necesarias para el abastecimiento de agua y el saneamiento, como la fuente, los albañales y sus correspondientes canalizaciones. Del mismo modo, se describen las distintas estancias destinadas al personal de la almadraba, desde los cuartos de los mozos de pila y del panadero hasta las dependencias reservadas a los principales oficiales de la administración, como el capitán, el contador, el tesorero o el veedor.

Especial interés reviste la presencia de elementos que ilustran el carácter multifuncional de la Chanca. El edificio incorporaba una cárcel utilizada durante la campaña almadrabera, un oratorio para el servicio religioso de sus ocupantes, despensas y almacenes para el abastecimiento cotidiano, así como numerosas habitaciones situadas en la planta alta, destinadas a residencia temporal de los responsables de la explotación. Todo ello pone de manifiesto que la Chanca constituía un espacio autosuficiente durante la temporada de pesca, capaz de concentrar en un mismo recinto las actividades productivas, administrativas y residenciales vinculadas a la almadraba. 

[Ambientación] Puerta de comunicación entre los dos patios de la Chanca, 1907-08. Fuente: Autoría de Enrique Romero de Torres, mejorada por Juan Bermúdez Ramos, Scard Bermos. Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, Madrid, 1934. 

Este plano ofrece, por tanto, una excepcional visión de la arquitectura industrial pesquera en la Andalucía atlántica del Antiguo Régimen. Su extraordinario nivel de detalle permite comprender la compleja organización del trabajo, la jerarquización de los espacios y la sofisticada infraestructura que requería la industria del atún en una época en la que las almadrabas de la Casa Ducal de Medina Sidonia alcanzaban uno de sus momentos de mayor desarrollo económico. En consecuencia, el documento constituye una fuente de primer orden para el estudio de la historia de la pesca, de la arquitectura industrial y de la organización económica del litoral gaditano en el siglo XVIII.

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Información imagen:

Título: Plan de la Casa Chanca y almagacenes de Conil.

Autor: Desconocido.

Fecha: 1700 [1730, Antonio Santos García].

Escala: 1:531

Descripción: Plano en papel, manuscrito, color, 28x42cm.

Fuente de adquisición: Archivo Ducal Medina Sidonia, legajo 1156.

Signatura: IECA1988024890

Notas: Escala 100 pies castellanos = 5,25cm.

Orientado con flecha al NO.

Aparece en la esquina superior derecha: fol. 6. 

Reproducción del plano original. 

Transcripción literal texto:

«”1 = Puerta principal, y entrada de la cassa chanca. / 2 = Escalera por donde se sube a los quartos altos [hay un plano de los mismos]. / 3 = Pieza bajo de la escalera que sirve de carcel en tiempos de almadrava. / 4 = Quarto del tambor, y pregonero. / 5 = Quarto del Panadero. / 6 = Cochera. / 7 = Almagacen de la madera. / 8 = Cavalleriza. / 9 = Pajar. / 10 = Carniceria. / 11 = Sitio arruinado en que estaban los hornos, y amassadero. / 12 = Bobeda, y almagacen de la sal. / 13 = Escalerilla, y salida a la Villa. / 14 = Sitio de la enramada. / 15 = Fuente. / 16 = Fabrica por donde el agua de la fuente salia encañada á un pilar que estaba fuera, é inmediato a las paredes de la Casa Chanca. / 17 = Arbañal para salida de las aguas lluvias. / 18 = Escalera por donde se sube al quarto del administrador. / 19 = Pieza que ha servido para meter la sal que se saca de las pilas. / 20 = Quarto de los mozos de pila. /

Detalle del patio de las dependencias y almacenes.

Detalle del patio de trabajo, con las enramadas y las pilas de salazón. 

21-22-23-24-25-26-27 = Pilas en que se sala el atun. / 28-29-30 = Arbañal para salida de aguas lluvias. / 31 Cantarilla del arbañal. / 32 = Almagacen de peltrechos. / 33 = Suelo de las necessarias. / 34 = Almagacen de peltrechos. / 35 = Quarto del administrador, que está sobre el del n.º 13. / 36 = Descanso de la escalera, y entrada a los quartos altos. / 37 = Cruxia de las piezas altas. / 38 = Necessarias. / 39 = Quarto del Capitan. / 40 = Quarto del Contador. / 41 = Quarto del Thesorero. / 42 = Quarto del Veedor. / 43 = Quarto de Ayudantes. / 44 = Quarto del Despensero. / 45 / Despensa. / 46 = Cocina. / 47 = Vertedero. / 48 = Oratorio que esta sobre la cruxia. / 49 = Bastimento. / 50 = Quarto del Bastimentero.”» 

Al dorso del plano general, hay varias dependencias de la planta alta, recortadas por tres de sus lados, de tal manera que se pueden superponer. 

*** Fuente: Catálogo Digital de Cartografía Histórica. Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía.

Y, para terminar esta entrada, como un homenaje al historiador Antonio Santos García, gracias al cual podemos disfrutar hoy, a pesar de una restauración discutible en algunos aspectos, de este espectacular inmueble, se transcribe lo que sobre él escribe:

«”La chanca de Conil forma un rectángulo alargado de unos 7500 m, adosado a la muralla de la villa … En 1733, el duque mandó edificar en ella un almacén para guardar las barcas, y recoger a los ventureros, un cuarto de sal y sitio para salar. En el plano, el conjunto se divide en dos patios: el de almacenes y el de trabajo o casa chanca. En torno al primer patio adosados al muro perimetral se encuentran el almacén de la sal, la carnicería y el pajar, las caballerizas, hornos y amasaderos en ruinas, el almacén de maderas, la cochera, los cuartos del tambor-pregonero y del pandero; a la izquierda de la puerta principal de acceso se encuentra el almacén de pertrechos y, sobre él, los cuartos altos de los oficiales (capitán, contador, tesorero, veedor) y de otros empleados (mesonero, bastimentero, despensero y ayudantes), además de bastimento, cocina, despensa, oratorio y “necessarías”. En la portada de acceso hay también espadaña con campana para llamar a los rebatos. El segundo patio, de trabajo o chanca, separado de los almacenes por muro y portada, tiene también salida a la playa y alberga la enramada y las pilas de salazón, el cuarto del administrador, el de los mozos de pilas y una nave para almacenar los barriles [pipas] de atún. En el extremo del patio, hay una fuente de agua potable, para las necesidades de la fábrica.”». 

*** Fuente: “Las almadrabas andaluzas en la Historia, 1299-1928”, p. 168, Antonio Santos García. Diputación de Cádiz, 2025. 

sábado, 5 de septiembre de 2026

PINCELADAS HISTÓRICAS EN LOS PROGRAMAS DE MANO DE FERIAS.

La historia de Conil de la Frontera no puede comprenderse plenamente sin atender al papel desempeñado por las familias que, generación tras generación, ejercieron una notable influencia sobre la vida política, económica y social de la villa. Desde los primeros tiempos de su consolidación como núcleo poblacional hasta bien entrada la Edad Contemporánea, determinados linajes ocuparon los principales cargos públicos, administraron los recursos más importantes y participaron activamente en la configuración de la identidad local.

Entre estas familias destacaron apellidos que aún hoy forman parte de la memoria colectiva conileña. Sin embargo, pocas alcanzaron una permanencia y una relevancia tan prolongadas como la familia Lobatón, cuyo origen se remonta a los procesos de conquista y repoblación de Andalucía durante el siglo XIII. A través de una extensa trayectoria documentada, sus miembros ocuparon puestos de responsabilidad en la administración señorial, la vida municipal, la milicia y la Iglesia, dejando una profunda huella en la historia de Conil y de otros municipios de la comarca.

El presente trabajo recorre los orígenes, la evolución y la proyección social de este antiguo linaje, analizando su implantación en la villa, sus vínculos familiares y su participación en los acontecimientos que marcaron el devenir de la comunidad conileña a lo largo de casi cuatro siglos.

[Ambientación; imagen no contenida en el artículo original] Edad Media: conquista y repoblación cristiana. Fuente: Nuestra Historia, Francisco J. Morales Hervás, 6 septiembre 2019. 

LOS LOBATONES DE CONIL”, por FRANCISCO GONZÁLEZ UREBA / Feria de El Colorado, 1999.

«”Desde la fundación de Conil en el siglo XIV hasta tiempos recientes, una serie de familias han controlado los poderes públicos del municipio, marcando las líneas de actuación de los distintos Ayuntamientos, influyendo de manera decisiva en las pautas sociales, controlando los medios de producción y el futuro de la población.

Muchas de estas familias eran de noble origen, hidalgos de sangre y de solar conocido, descendientes de caudillos y jefes militares de la reconquista. Distinguidas en lo social y poderosas en lo económico, mediante una política de matrimonios de conveniencia, mantuvieron su influencia a lo largo de los siglos, de generación en generación, pasando los cargos públicos de padres a hijos y constituyendo verdaderos clanes familiares que extendían su influencia por los pueblos vecinos.

Estas familias conileñas fueron según las distintas épocas los AMAR, LOBATÓN, MANUEL, DORRONZORO, BORREGO, PALOMINO, MORENO, etcétera, entre otras de menor relevancia. Pero de entre todas ellas destaca, por su antiguo linaje y sus casi CUATROCIENTOS AÑOS de permanencia en la vida pública, la familia LOBATÓN.

Todos los <Lobatones> de Conil son descendientes de la misma persona, todos parientes por lejano que pueda parecer el parentesco, aunque no sean muchas las personas que hoy llevan el apellido en primer o segundo lugar, son igualmente pertenecientes a esta familia muchas personas que ni siquiera ostentan el apellido en tercero o cuarto lugar.

La familia tiene su origen en el LUGAR DE MELÓN, partido judicial de RIVADAVIA, provincia de ORENSE, de donde descienden todos los caballeros de este apellido.

Dos de estos caballeros, padre e hijo, llamados MATEO TORRES LOBATÓN y GONZALO RUIZ LOBATÓN, participaron en la reconquista de Andalucía a los moros, a las órdenes de ALFONSO X, conquistando la ciudad de Jerez de la Frontera en el año 1264. 

[Ambientación; imagen no contenida en el artículo original] Estatua de Alfonso X <El Sabio>, ubicada en el Alcázar de Jerez. Fuente: Miguel Ángel González, “DIARIO DE JEREZ”, 29 de noviembre de 2020. 

Estos dos <Lobatones> fueron de los trescientos caballeros de linaje que figuran en el libro de Repartimiento de Jerez de la Frontera, a los que el rey ALFONSO X el SABIO recompensó con casas y heredades, recibiendo MATEO casa en la Collación o Parroquia del Salvador y su hijo GONZALO casa en el barrio de San Mateo y el nombramiento de Jurado de la ciudad.

ALONSO GARCÍA, suegro de GONZALO RUIZ LOBATÓN fue uno de los cuarenta caballeros que custodiaban la Puerta de Rota, privilegio reservado y encomendado por el rey para caballeros de sangre noble y linaje reconocido. Por este motivo fue ALONSO incluido también en los repartimientos de casas y heredades después de la expulsión de los moros de la ciudad.

Del matrimonio de GONZALO RUIZ LOBATÓN con ANA GARCÍA, hija del antedicho ALONSO GARCÍA, nació ALONSO GARCÍA LOBATÓN, el primer LOBATÓN nacido en Jerez y del que en línea recta de varón a varón llegamos a su tataranieto llamado MARTÍN HERNÁNDEZ LOBATÓN, conocido por MARTÍN EL DEL PECHO, ya que era el que en Jerez repartía el impuesto entre los vecinos, a los que se les llamaban <pecheros>; impuesto éste que hoy día llamamos Contribución Urbana.

MARTÍN HERNÁNDEZ LOBATÓN, como hijo de MARÍA RIQUEL, era sobrino de PEDRO DE RIQUEL, caballero veinticuatro de Jerez, que se destacó en su época, la segunda mitad del siglo XV, por sus campañas contra los moros en la península y en el norte de África, participando en la guerra de Granada. Fue alcalde del Santo Oficio de la Inquisición de Jerez por el estado noble.

Hijo de este MARTÍN LOBATÓN fue ALONSO GARCÍA LOBATÓN DEL PECHO, del que descienden las ramas conileña y vejeriega de los <Lobatones>. Vino a Conil a mitad del siglo XVI, como recaudador de impuestos y mayordomo de las almadrabas de los duques de Medina Sidonia. Casó en Conil con Doña ANA ORTIZ ARIZA, natural de la ciudad de Medina, dando origen a una familia que ocupó durante siglos, los cargos administrativos más altos y de mayor distinción de la villa y de fuera de ella, como en Vejer de la Frontera, Cádiz y la Isla de León. 

[Ambientación; imagen no contenida en el artículo original] Libro de Repartimientos de Casas y Heredades de Xerez. Fuente: Tesoros del Archivo Municipal de Jerez, 31 agosto 2013, “www.entornoajerez.com”. 

Sus descendientes fueron ocupando los empleos de mayor confianza en la hacienda del Duque, como alcaides de castillos y fortalezas, alcaldes ordinarios, regidores de preeminencia, jurados, tesoreros, capitanes de las milicias concejiles y un largo etcétera. Otros miembros de esta familia ingresaron en la armada real y muchos fueron hombres de leyes y eclesiásticos.

Fueron considerados hijosdalgos de sangre, de nobleza reconocida y ejecutoriada, probada en varias ocasiones y ciudades distintas siendo incluidos sus miembros en los padrones de nobles de los lugares en que vivieron y por ello exceptuados de pagar impuestos y cargas municipales como privilegio a la calidad de sus orígenes.

La antigüedad y nobleza de la familia fue ejecutoriada en la ciudad de Jerez a petición de Don PEDRO BERNAL LOBATÓN y su hermano Don ANTONIO DEL PECHO LOBATÓN. Obtuvieron carta ejecutoria de unos privilegios del rey ALFONSO XI de fecha seis de noviembre de mil trescientos cincuenta y de veintinueve de octubre de mil trescientos cincuenta y uno, por lo que dicho monarca confirmó los repartimientos que su padre el rey ALFONSO X había hecho a sus antepasados que participaron en la Conquista de Jerez. Igualmente una sentencia de veintiséis de octubre de mil quinientos setenta y tres declaró a Don PEDRO y Don ANTONIO como hijosdalgos.

En cabildo celebrado por el Ayuntamiento de Conil, de fecha veintiocho de diciembre de mil seiscientos cincuenta y tres, los hermanos PEDRO DE FUERTES LOBATÓN y PEDRO BERNAL LOBATÓN justificaron, como nietos de Don ALONSO DEL PECHO, recaudador del Duque, ser descendiente de los trescientos caballeros ganadores de la ciudad de Jerez y ser sobrinos de Don MARTÍN GARCÍA LOBATÓN alcaide de la fortaleza de Zara, en Vejer de la frontera. 

[Ambientación; imagen no contenida en el artículo original] Escudo de armas de Lobatón. Fuente: “www.misapellidos.com”. 

El día 2 de diciembre de 1752, a petición del presbítero Don ALONSO ESTEBAN LOBATÓN, cura de la Iglesia de San Mateo de Jerez, fueron elevados a escritura pública por el notario Don NICOLÁS DE MOLINA, unos documentos que le fueron presentados por los cuales se comprobaba la hidalguía y nobleza de la familia, se reconocía la capilla familiar  y bóveda para enterramientos que la familia poseía en la Iglesia de San Mateo. Esta Capilla es la que se encuentra a mano derecha entrando por la puerta mayor, con un niño Jesús en el centro del altar, el escudo de armas de la familia y una lápida con la inscripción de propiedad. El escudo de armas está representado por un castillo de plata y a sus puertas dos lobos atados con cadenas en campo rojo y por orla ocho aspas de oro también en el mismo campo rojo.

A través del matrimonio enlazaron con los LEÓN GARABITO de Vejer de la Frontera, con los AMAR, los PALOMINOS y los BORREGO de Conil, etcétera, formando las distintas ramas familiares que han llegado hasta nuestros días.

En el siglo XIX la principal familia de Conil la constituyó el matrimonio y los hijos de Don GREGORIO BORREGO SALADO y Doña JACINTA LOBATÓN SÁNCHEZ. Ésta era sobrina-nieta del CONDE DE LAS CINCO TORRES, el fundador de LA MISERICORDIA. Sus hijos, FRANCISCO fue Alguacil Mayor, GREGORIO, médico, JOSÉ MARÍA y JUAN MANUEL, licenciados en Derecho, dominaron la vida pública y social de la villa, siendo Doña JACINTA LOBATÓN dama de excelentes virtudes humanas, dejando honda huella entre los conileños de la época.”» 

*** Fuente: Blog de Pepe Gil, “Programas de Feria de Conil y El Colorado”. Archivo Municipal de Conil, Isabel González Ramírez. 

viernes, 4 de septiembre de 2026

UN PASEO POR EL ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL DE CONIL: “PETICIÓN DEL SANGRADOR DE LA VILLA” (1.702).

A comienzos del siglo XVIII, la villa de Conil de la Frontera era una pequeña población rural cuya vida cotidiana dependía estrechamente del ritmo agrícola, ganadero y pesquero. En este contexto, el acceso a la atención sanitaria era escaso y descansaba, en buena medida, sobre figuras como la del maestro sangrador, oficio de enorme importancia en las comunidades del Antiguo Régimen.

El maestro sangrador era un práctico de la cirugía menor, autorizado para realizar intervenciones frecuentes dentro de la medicina de su tiempo: sangrías terapéuticas, aplicación de ventosas y sanguijuelas, extracción de muelas, cura de heridas, llagas y abscesos, así como otras asistencias ordinarias relacionadas con el cuidado del cuerpo y el alivio del dolor. Su actividad se apoyaba en conocimientos empíricos y en la tradición médica heredada, muy vinculada todavía a la teoría de los humores, según la cual muchas enfermedades podían aliviarse mediante la extracción de sangre.

En núcleos modestos como Conil, el sangrador cumplía además una función social esencial. No solo atendía enfermedades y accidentes cotidianos; también prestaba auxilio allí donde no alcanzaban otros recursos médicos. El documento que sigue, fechado en 1702, refleja con especial claridad esa realidad. En él, Gaspar Bernardo, maestro sangrador y cirujano de la villa, dirige una súplica a la autoridad local solicitando que se le mantenga la concesión de una porción de tierra en la dehesa concejil para cultivo de autoconsumo. A cambio, expone el servicio indispensable que presta a la comunidad: asistir a numerosos vecinos pobres que, según declara, “no la pueden pagar”, y a quienes cura “de limosna”.

Su petición revela tanto la precariedad económica del oficio como el reconocimiento de su utilidad pública. Gaspar Bernardo presenta su trabajo como un verdadero bien común, imprescindible para la salud de los habitantes de la villa. Advierte incluso que, de verse obligado a marcharse, los enfermos quedarían sin alivio y muchos podrían perecer por falta de cura. El escrito constituye, por ello, un valioso testimonio sobre la práctica sanitaria cotidiana, la pobreza rural y las formas de asistencia médica y benéfica en el ámbito local de la Andalucía de principios del Setecientos.

Reproducción digital del documento que se transcribe a continuación: Fuente: Archivo Histórico Municipal de Conil de la Frontera.

[Ambientación] Un barbero-cirujano atendiendo la frente de un hombre. Fuente: Welcome Collection.

Transcripción textual de Rafael Coca López:

[Papel sellado:] «” + Diez maravedis. SELLO QVARTO, DIEZ MARAVEDIS, AÑO DE MIL Y SETECIENTOS Y DOS. / GASPAR BERNARDO, maestro sangrador y cirujano en esta dicha villa. = DIGO que Vuesa Señoria a acostumbrado el darme todos los años UN PEDAZO DE TIERRA PARA PAN SEMBRAR EN LA DEHESA DE LA VILLA, y por que están para benderle los cuartillos de dicha dehesa combiene a mi derecho se quede la dicha tierra cuartillo para poderme mantener exerciendo dicho mi oficio, y ser el lugar corto y de poca vecindad, y ser sus VEZINOS POBRES, y los mas TIENEN ACHAQUES decir a V.Sa. NO LA PUEDEN PAGAR, y los curo, y ASISTO DE LIMOSNA.

POR TANTO = A V.Sa. PIDO Y SUPLICO ME DE EL DICHO PEDAZO DE TIERRA PARA MIL ALIBIO, y de los informes; y lo contrario haciendo será dar ocasión a que YO ME BAIA A OTRO LUGAR Y QUEDARÁN LOS ENFERMOS SIN ESTE ALIBIO, y perderán muchos por falta de cura a que no se debe dar lugar por ser bien comun y de la Republica, y SUPLICA Y PIDE. Y EL ACIERTO DE V.Sa. IMPLORO. [] Gaspar Bernardo.”» 

[Ambientación] “Operación de hombro”, de Gerrit Lundens. Fuente: “alamy.com”. 

*** Fuente: Archivo Histórico Municipal de Conil de la Frontera. Libro Actas Capitulares 42 (1693-1702), página digitalizada 851, sin día ni mes de 1.702. Agradecimiento: Isabel González Ramírez.  

jueves, 3 de septiembre de 2026

NAUFRAGIOS EN EL LITORAL DE CONIL, 68: VAPOR PESQUERO “MANOLO” (1925).

A finales de 1925, cuando la pesca española vivía una etapa de modernización acelerada, el embarrancamiento del vapor pesquero <Manolo> frente a Cabo Roche, en las costas próximas a CONIL, ofreció una imagen muy representativa de aquel tiempo de transición. El siniestro, ocurrido en la madrugada del 31 de diciembre a causa de la intensa niebla, afectó a una embarcación propiedad del armador gaditano Manuel Sibón Periñán, integrada en una flotilla dedicada a faenar en caladeros del Atlántico Sur.

El <Manolo> era un barco de vapor, detalle especialmente significativo en aquellos años. Durante las décadas de 1920 y 1930, muchas pequeñas y medianas unidades pesqueras comenzaron a sustituir las tradicionales máquinas de vapor por motores diésel, más económicos, sencillos de operar y con mayor autonomía. Por ello, el <Manolo> pudo pertenecer a una de las últimas generaciones de pesqueros a vapor que todavía trabajaban en aguas andaluzas, justo en el momento en que una nueva tecnología iba imponiéndose en la mar.

La embarcación, de unas veinte toneladas, 18 metros de eslora y 4 de manga, regresaba cargada de pescado cuando quedó varada en las proximidades de Roche. Todo apunta a que procedía de los ricos caladeros del banco canario-sahariano o de las costas de Marruecos, zonas donde numerosos barcos gaditanos desarrollaban campañas pesqueras de gran importancia económica. La propia prensa de la época indicaba que el <Manolo> pescaba junto a otros vapores de la empresa, como el <Sirena> y el <Río Sil>, en aquellas aguas africanas.

Pese a la gravedad del accidente y a la pérdida casi total del buque —agravada por contar solo con un seguro parcial—, la noticia tuvo un aspecto muy positivo: no hubo víctimas mortales. La tripulación consiguió ponerse a salvo, hecho que los periódicos destacaron con alivio en unos tiempos en los que los naufragios solían cobrarse numerosas vidas.

La repercusión del suceso fue notable. La crónica, primero publicada en Cádiz, fue reproducida en numerosos diarios de toda España durante los primeros días de enero de 1926. Ello demuestra tanto el interés que despertaban entonces las noticias marítimas como la relevancia económica y social del sector pesquero andaluz, estrechamente vinculado a puertos como Cádiz, El Puerto de Santa María, Barbate o Conil.

En suma, el naufragio del <Manolo> no solo fue un accidente local frente a las playas de Roche, sino también un pequeño reflejo histórico de una época en la que la pesca tradicional a vapor daba paso lentamente a la era del motor diésel, mientras las tripulaciones gaditanas seguían mirando hacia los abundantes caladeros africanos para ganarse la vida.

El pesquero <Campo Eder>, naufragado en 1961 con 24 muertos; vapor, quizás, de parecidas características al <Manolo>. Fuente: “LA NUEVA ESPAÑA”, Avilés, 10 de julio de 2011, Francisco L. Jiménez

«”SE HA PERDIDO UN VAPOR DE DON MANUEL SIBÓN. // A las doce de esta tarde, se tuvo conocimiento, por la llegada de parte de la tripulación del que próximo a Cabo Roche (playas próximas a CONIL) había embarrancado el vapor de pesca <Manolo> uno de los que constituían la flotilla de nuestro querido amigo don Manuel Sibón [Periñán]. / Como el señor Sibón y sus familiares marcharon a CONIL al saber la noticia, no hemos podido conocer por ellos la impresión directa. / Esto no obstante los amigos del estimado armador, dijéronse que la pérdida del <Manolo> se debía a embarrancamiento ocurrido a las cuatro de la mañana a consecuencia de la intensa niebla. / El vapor perdido tenía unas veinte toneladas, diez y ocho metros de eslora y cuatro de manga. / Su construcción data de más de dos años y el señor Sibón lo adquirió del armador don Antonio Cordero, hace próximamente 8 meses. Pescaba en río con los vapores <Sirena> y <Río Sil> en las costas de Marruecos. / Las operaciones de pesca eran dirigidas en el barco perdido por el patrón natural del Puerto Santa María conocido por <Paraciti>. / El <Manolo> venía de vuelta de viaje cargado de pescado, y su pérdida significará la casi totalidad de su valor, porque no estaba asegurado más que por la tercera parte del mismo.”» Fuente: “EL NOTICIERO GADITANO>, año VII, núm. 2272, Cádiz, jueves 31 de diciembre de 1925. Hemeroteca Digital, BNE. / Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, Ministerio de Cultura.

Repiten este mismo texto el periódico “EL LIBERAL”, en los días 1 y 3 de enero de 1926

Aparejos de un vapor de pesca (hacia 1920). Fuente: Néstor Alonso. Carpintería de ribera de Luanco.

«"LAS PROVINCIAS. / NAUFRAGIO DE UN VAPOR PESQUERO. / CÁDIZ 1.- Según noticias recibidas anoche, en las inmediaciones del CABO ROQUE [dixit, ROCHE] ha embarrancado el vapor pesquero <Manolo>, propiedad de Manuel Sibón. / Dicho barco traía un importante cargamento de pescado. El suceso ocurrió a las cuatro de la madrugada, a consecuencia de la niebla. / Se cree que toda la tripulación ha logrado salvarse.”» Fuente: LA ÉPOCA>, año LXXVIII, núm. 26840, Madrid, viernes 1 de enero de 1926. Hemeroteca Digital, BNE. / Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, Ministerio de Cultura. 

Repiten, con escasas variantes, este texto los siguientes periódicos: viernes, 1 de enero de 1926, “HERALDO DE MADRID”; y con fecha sábado, 2 de enero de 1926, “EL ADELANTO”; “LA VOZ DE ARAGÓN”; LA VOZ DE ASTURIAS”; DIARIO DE CÓRDOBA”; EL DEBATE”; “EL DÍA GRÁFICO”; LA ÚLTIMA HORA”; “EL IMPARCIAL” ; LA INDEPENDENCIA”; “EL LIBERAL”; LA LIBERTAD”; “EL AVISADOR NUMANTINO”; “EL PUEBLO”; “EL SOL”; yLA VOZ

Vapor <El Comendador”, utilizado como arrastrero con base en Las Palmas. Nos sirve de ambientación. Fuente: “Industrias Pesqueras” Historia de nuestra flota de altura, Construcciones Navales Santodomingo. José Pino, capitán de pesca; 7 abril 2026.

Conjunto de cabeceras de periódicos que recogieron la noticia del naufragio. Fuente: Hemeroteca Digital, BNE. / Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, Ministerio de Cultura. 

*** Fuente: Hemeroteca Digital, Biblioteca nacional de España. / Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, Ministerio de Cultura.  

miércoles, 2 de septiembre de 2026

EN UNO DE LOS RINCONES DEL ARCHIVO PARROQUIAL DE CONIL: “EL OBISPO ARRIETE Y LA HIJA DE LA SANTERA DE LA CAPILLA DEL ESPÍRITU SANTO” (1871).

La presente disposición fue dictada durante la Santa Visita Pastoral realizada a Conil el 16 de marzo de 1871 por Fray Félix María de Arriete y Llano, obispo de Cádiz y Algeciras. Las visitas pastorales constituían uno de los principales instrumentos de gobierno de los prelados diocesanos, pues les permitían inspeccionar personalmente el estado material y espiritual de las parroquias, ermitas y capillas de su jurisdicción. En ellas se examinaban las cuentas de las fábricas y cofradías, el estado de conservación de los edificios y ornamentos, el cumplimiento de las disposiciones eclesiásticas y la atención religiosa dispensada a los fieles, dejando por escrito los mandatos que debían observarse hasta una nueva visita.

El documento corresponde a la Capilla del Espíritu Santo, situada en el tradicional barrio de pescadores de Conil, un espacio de especial importancia para la vida religiosa de aquella comunidad marinera. Tras aprobar las cuentas correspondientes al período comprendido entre 1865 y 1870, el obispo introduce una serie de disposiciones que trascienden el mero control contable y revelan su preocupación por la correcta administración de los recursos de la capilla y por el cumplimiento de obligaciones pendientes. 

[Ambientación] Imagen que ilustra el ambiente marinero de la “Puerta Cai”, aunque para “viajar atrás en el tiempo” se ha recurrido a una fotografía actual de la Capilla del Espíritu Santo. Fuente: Grabado creado por ChatGPT a partir de una instantánea de Antonio Leal de 2020. 

Especial interés reviste el mandato relativo a la deuda contraída con la santera fallecida. En cumplimiento de lo ordenado por su predecesor, el obispo dispone que se entreguen inmediatamente cuarenta reales de vellón a Cristobalina Ramos, hija de la difunta santera, y ordena que, conforme lo permitan los ingresos de la capilla, se continúen realizando pagos sucesivos hasta satisfacer íntegramente las cantidades que se adeudaban a su madre desde mayo de 1868 hasta la fecha de su fallecimiento. Esta disposición constituye un significativo ejemplo del interés de la autoridad eclesiástica por garantizar el cumplimiento de las obligaciones económicas pendientes, incluso cuando la persona acreedora había fallecido, reconociendo el derecho de sus herederos a percibir las cantidades legítimamente devengadas.

Junto a ello, el prelado encomienda al arcipreste que procure el mayor culto posible en la capilla y que fomente la predicación y la enseñanza doctrinal entre los vecinos del barrio, tanto adultos como niños, reforzando así la dimensión pastoral que justificaba estas visitas. Finalmente, establece una nueva normativa sobre la figura de la santera, suprimiendo cualquier retribución fija en lo sucesivo y limitando su remuneración a las cantidades que el arcipreste estimase oportuno conceder únicamente por trabajos extraordinarios, dejando sin efecto cualquier disposición anterior en sentido contrario.

En conjunto, este documento refleja con claridad la doble finalidad de las visitas pastorales decimonónicas: asegurar la buena administración económica de los establecimientos eclesiásticos y fortalecer la atención espiritual de los fieles, mediante un estrecho control episcopal tanto de los aspectos materiales como de la vida religiosa de las comunidades locales. 

[Ambientación] El obispo Arriete. Fuente: El blog de Antonio Orozco, 20 marzo 2015. 

Transcripción <textual> de Rafael Coca López:

«”NOS DON FRAY FÉLIX MARIA DE ARRIETE I LLANO [1] por la Gracia de Dios i de la Santa Sede Apostólica, Obispo de Cadiz i Algeciras, Prelado Asistente al Sacro Solio Pontificio, Noble Romano, etc. / Habiendo examinado las Cuentas de los ingresos i gastos de la Capilla del Espiritu Santo de esta Villa comprensivas de los años desde el 1865 hasta 31 de Diciembre de 1870, las hemos hallado bien formadas i con arreglo de sus comprobantes por lo que las APROBAMOS cuanto ha lugar en derecho i el saldo de ciento setenta i un reales vellon con cincuenta centimos que resulta a favor de la Capilla, cuya cantidad deberá aparecer como primera partida del cargo en cuenta nueva. I para cumplir lo prevenido por Nuestro digno antecesor el Ilmo. Sr. Arboli [2], mandamos que de los fondos de que actualmente puede disponer la Capilla se entreguen a la hija de la Santera, difunta, Cristobalina Ramos 40 reales vellon, continuando en adelante dando cantidades proporcionadas á los ingresos que haya, hasta subsanar á la mencionada hija de la Santera de la cantidad que se le adeuda desde el mes de Mayo de 1868 hasta el dia en que falleció su Madre. ENCARGAMOS á Nuestro Arcipreste cuide de que se dé el culto posible en esta Capilla, i se dispense la palabra de Dios a los vecinos de aquel barrio, teniendo con la frecuencia que permitan las ocupaciones del Santo Ministerio explicaciones doctrinales tanto para los adultos como para los parvulos en la citada Capilla. Dado en SANTA VISITA de Conil á diez i seis de Marzo de mil ochocientos setenta i uno. / Fray Felix Maria Obispo de Cadiz. / Por mandato de S.S.I. el Obispo [Firma y rúbrica de:] José Maria Rancés i Villanueva [3], Secretario (?) de Visita. // Asimismo ORDENAMOS que en lo sucesivo no se dé RETRIBUCION alguna a la Santera de dicha Capilla, ni tenga derecho a percibir otra cosa que lo que el Señor Arcipreste juzgue oportuno entregarle por los trabajos extraordinarios que le encargase, quedando por lo mismo denegada por Nos cualquiera otra disposicion en contrario. Conil fecha ut supra. / El Obispo. / J. Rancés.”» 

Fotografía del documento completo. Fuente: Archivo Parroquial Santa Catalina, Rafael Coca López, 31 agosto 2021. 

NOTAS DEL TRANSCRIPTOR: [1] Félix María Arriete y Llano (Cádiz, 15 marzo 1811 – Chiclana, 29 diciembre 1879).- Destacado obispo capuchino, conocido por su importante labor pastoral durante el convulso Sexenio Democrático. Biografía. Fuente: Hispania Sacra. Revistas CSIC. // [2] Juan José Arbolí y Acaso (Cádiz, 29 octubre 1795 – Cádiz, 1 febrero 1863).- Sacerdote y escritor español. Biografía. Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre. // [3] José María Rancés y Villanueva (Cádiz, 16 marzo 1842 – Cádiz, 11 julio 1917).- Eclesiástico y obispo de Dora y Cádiz. El célebre obispo Félix Arriete le nombró su familiar y más tarde, debido a haberse convertido en su más estrecho colaborador, secretario y gobernador eclesiástico de la diócesis. Biografía. Fuente: Real Academia de la Historia. Historia Hispánica. //

[Ambientación] Lápida colocada en la casa de Chiclana donde falleció Fray Félix, inmueble que incomprensiblemente fue derruido para ampliar la Plaza Mayor. Fuente: “El Trovador: revista informativa y cultural de Chiclana”, año VI, núm. 56, mayo 1989. 

*** Fuente: Archivo Parroquial de Conil de la Frontera. Agradecimiento: Yelman Francisco Bustamante Solórzano, párroco de Santa Catalina de Alejandría.  

HISTORIAS DE LUIS BRICEÑO, 64.

HAY QUE ESPERAR A QUE REVIVA . Como en las poblaciones rurales, aunque sean importantes, no abundan los espectáculos públicos ni las distrac...