viernes, 6 de noviembre de 2026

UN PASEO POR EL ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL DE CONIL: CUENTAS DE LA DEHESA DEL VILANO (1758).

El texto que se presenta hoy consiste en la transcripción de un documento contable público y oficial de mediados del siglo XVIII, específicamente un estado de cuentas rendido ante el concejo de la villa de Conil por la administración y aprovechamiento de un bien común, Dehesa del Vilano.

El manuscrito responde formalmente a una "cuenta de cargo y data", el sistema de control financiero por excelencia en la administración de la Edad Moderna: el Cargo, que refleja los ingresos obligatorios de los que se hace responsable al administrador (en este caso, la renta de 16 años de explotación de la dehesa); la Data, que detalla los gastos, pagos y descargos legítimos justificados mediante recibos emitidos por los depositarios municipales; y, el Alcance, a modo de balance final que determina quién debe a quién. En este caso particular, la data supera al cargo, resultando un saldo a favor del administrador.

El periodo auditado (1742-1757) coincide con el reinado de Fernando VI y el impulso de las reformas ilustradas del Marqués de la Ensenada. Es una época de reorganización de la Real Hacienda y de un control minucioso de los recursos locales mediante catastros y auditorías para sanear las arcas públicas. La Dehesa del Vilano se describe como "propia de esta Villa". Esto la sitúa conceptualmente dentro de los bienes de propios, tierras comunales que los ayuntamientos arrendaban a particulares para obtener ingresos con los que costear los servicios públicos locales y los impuestos reales sin asfixiar a los vecinos. El documento muestra un arrendamiento continuado durante casi dos décadas a razón de una cantidad fija anual, un reflejo de la estabilidad de precios agrícolas y ganaderos que caracterizó la franja central del siglo XVIII español.

Las cifras se calculan usando el sistema contable castellano basado en el real de vellón y el maravedí (donde 1 real equivalía a 34 maravedís). Se aprecia la rigidez del contable de la época (el Diputado del Cabildo, Pedro Matías Palomino) al registrar incluso las fracciones más pequeñas, como el medio maravedí de la renta anual originaria. La transcripción revela detalles habituales de la burocracia de la época, como saltos temporales no correlativos en las fechas de los recibos aportados y variaciones menores en los pagos parciales. El propio documento se cubre en salud ante posibles fallos humanos mediante la clásica fórmula jurídica: «salvo yerro de pluma o suma».

[Ambientación] Vista de la Villa de Conil, desde la playa de Los Bateles, más de un siglo y medio después de la época en que se redactó las “Cuentas” que se describen. Fuente: “Conil en la Memoria”, p. 24, 2004. El pie de foto dice: “Vista de Conil desde la playa, año 1917; en la imagen se puede apreciar parte de la muralla que en la antigüedad rodeó a la villa”. Colección particular Juan A. García Rubio. "Retocada" por ChatGPT.

Transcripción libre (atendiendo a las normas actuales de ortografía) :

«”CUENTA TOMADA A D. PEDRO DE OLMEDO DE LA DEHESA DEL VILANO

Cuenta y razón que yo Dn Pedro García Gil de Olmedo, doy del CARGO Y DATA del tiempo que he tenido la Dehesa, llamada del Vilano, propia de esta Villa. Se entiende desde enero de mil setecientos cuarenta y dos, que su primera paga cumplió, y fin de diciembre de dicho año. Que todo es en la forma siguiente:

Primeramente se le hace cargo de veinticinco mil doscientos veinte reales vellón y medio maravedís, producidos de dieciséis años contando desde cuarenta y dos inclusive [1742], hasta fin del cincuenta y siete [1757], a razón cada año de mil quinientos setenta y seis reales vellón y diez maravedís [1], que compone dicha cantidad … 25.220-24 [2].

DATA: Primeramente da en data tres mil ciento cincuenta reales vellón, como consta de un recibo dado por Dn José Moreno Morejón, con fecha de cuatro de octubre de mil setecientos cuarenta y uno … 3.150 // * Da en data mil quinientos y setenta y seis rv. y diez maravedís, como consta de un recibo dado por Antonio [fin 1ª pág.] Sánchez Calvo, depositario que fue de esta Villa con fecha 29 de septiembre de 1741 … 1576-10 // * Da en data mil quinientos y setenta y seis rv. y diez maravedís, como consta de otro recibo dado por el dicho Antonio Sánchez Calvo, con fecha de 18 de julio de 1742 … 1576-10 // * Da en data mil quinientos y setenta y seis rv. y diez maravedís, como consta de otro recibo dado por el dicho Antonio Sánchez Calvo, con fecha de 15 de mayo de 1743 … 1576-10 // * Da en data quinientos veinticinco rv. y quince maravedís, como consta de otro recibo dado por el referido Antonio Sánchez, con fecha de 27 de mayo de 1744 … 525-15 // * Da en data quinientos veinticinco rv. y quince maravedís, como consta de otro recibo dado por el mencionado Antonio Sánchez, con fecha de 30 de septiembre de 1744 … 525-15 // * Da en data quinientos veinticinco reales y veinte maravedís, como consta de otro recibo dado por el dicho Antonio Sánchez, en primero de febrero de 1745 … 525-20 // * Da en data mil quinientos setenta y seis rv., como consta de otro recibo dado por el dicho Antonio Sánchez, y testimoniado a la vuelta, en 10 de marzo de 1745 … 1576 // * Da en data mil quinientos setenta [fin 2ª pág., cantidad acumulada 11.031-12] y seis rv. y diez maravedís, como consta de otro recibo dado por el dicho Antonio Sánchez, y testimoniado de la vuelta, en 25 de agosto de 1746 … 1576-10 //

Foto 4: [Ambientación] La Plaza España o Plazuela, recreada en un ambiente dieciochesco para ilustrar esta entrada. Fuente: Creada por ChatGPT, en base a “Conil en la Memoria”, p. 29, 2004. El pie de foto dice: “… hacia 1919, … punto obligado de paso de todas las entradas y salidas de Conil … Colección particular Juan Carlos Almazo.

* Da en data quinientos veinticinco rv. y quince mrs., como consta de otro recibo dado por el mencionado Antonio Sánchez, con fecha de 27 de enero de 1747 … 525-15 // * Da en data quinientos veinticinco rv. y quince mrs., como consta de otro recibo dado por el mencionado Antonio Sánchez, con fecha de 12 de mayo de 1746 … 525-15 // * Da en data quinientos veinticinco rv. y quince mrs., como consta de otro recibo dado por el referido Antonio Sánchez, con fecha de 30 de agosto de 1746 … 525-15 // * Da en data mil quinientos setenta y seis rv. y diez mrs., como consta de otro recibo dado por el dicho Antonio Sánchez, y del testimonio de la vuelta, con fecha 29 de marzo de 1747 … 1576-10 // * Da en data quinientos veinticinco rv. y quince mrs., como consta de otro recibo dado por dicho Antonio Sánchez, con fecha de 19 de abril de 1749 … 525-15 // * Da en data quinientos veinticuatro rv. y cuatro mrs., como consta de otro recibo dado por el dicho Antonio Sánchez, con fecha de 2 de agosto de 1749 … 524-4 [fin 3ª pág., cantidad acumulada 16.809-28] // * Da en data quinientos veinticuatro rv. y cuatro mrs., como consta de otro recibo dado por el dicho Antonio Sánchez, con fecha de 27 de febrero de 1746 … 524-4 // * Da en data quinientos veinticinco rv. y once mrs., como consta de otro recibo dado por dicho Antonio Sánchez, con fecha de 1 de enero de 1748 … 525-11 // * Da en data quinientos veinticinco rv., como consta de otro recibo dado por dicho Antonio Sánchez, con fecha de 25 de mayo de 1748 … 525 // * Da en data quinientos veinticinco rv., como consta de otro recibo dado por dicho Antonio Sánchez, con fecha de 1º de octubre de 1748 … 525 // * Da en data quinientos veinticinco rv. y diez mrs., como consta de otro recibo dado por el dicho Antonio Sánchez, con fecha de 1 de febrero de 1749 … 525-10 // * Da en data quinientos veinticinco rv., como consta de otro recibo dado por dicho Antonio Sánchez, con fecha de 7 de septiembre de 1749 … 525 // * Da en data quinientos veinticinco rv., como aparece de otro recibo de Antonio Sánchez, con fecha de 20 de enero de 1750 … 525 // * Da en data mil quinientos y setenta y seis rv. y diez maravedís, como aparece de recibo dado por Juan Sánchez Calvo, Depositario de la Villa, con fecha de 31 de diciembre de 1750 … 1576-10 [fin 4ª pág., cantidad acumulada 22.060-29] //

[Ambientación] Otra estampa plasmada en la Plaza España. Fuente: Creada por ChatGPT, en base a “Conil en la Memoria”, p. 30, 2004. El pie de foto dice: Colección particular José Sánchez. 

* Da en data mil cincuenta rv. y treinta mrs., como consta en otro recibo dado por el dicho Juan Sánchez Calvo, con fecha de 6 de octubre de 1751 … 1050-30 // * Da en data quinientos veinticinco rv., como consta de otro recibo de Juan Sánchez, con fecha de 18 de febrero de 1752 … 525 // * Da en data quinientos veinticinco rv., como aparece de otro recibo dado por Antonio Sánchez Calvo, con fecha de 27 de junio de 1749 … 525 // * Da en data quinientos veinticinco rv., como consta de otro recibo dado por Juan Sánchez Calvo, con fecha de 11 de marzo de 1753 … 525 // * Da en data quinientos veinticinco rv., como consta de otro recibo dado por dicho Juan Sánchez, en 5 de octubre de 1753 … 525 // * Doy en data quinientos veintiséis rv. y diez mrs., como consta de otro recibo dado por Juan Sánchez Calvo, con fecha 27 de diciembre de 1753 … 525-10 // * Doy en data quinientos veinticinco rv. y ocho mrs., como consta de otro recibo dado por dicho Juan Sánchez, en 17 de junio de 1752 … 525-8 // * Doy en data mil cincuenta y un rv. [fin 5ª pág., cantidad acumulada 26.263-09] como consta de otro recibo dado por el dicho Juan Sánchez, con fecha 16 de noviembre de 1752 … 1051 // * Doy en data mil cuarenta y cuatro rv., y ocho mrs., como consta de otro recibo dado por el dicho Juan Sánchez, con fecha 2 de octubre de 1754 … 1044-8 // * Doy en data mil quinientos setenta y seis rv., y diez mrs., como consta de otro recibo dado por Juan Sánchez Calvo, con fecha 29 de octubre de 1755 … 1576-10 // * Doy en data quinientos veintidós rv., y tres mrs., como consta de otro recibo dado por el dicho Juan Sánchez, con fecha 28 de mayo de 1755 … 522-3 // * Da en data mil quinientos setenta y seis rv., y diez mrs., como consta de otro recibo dado por dicho Juan Sánchez, con fecha 19 de junio de 1756 … 1576-10 // * Da en data mil quinientos setenta y seis rv., y diez mrs., como consta de un testimonio y recibo dado por Diego García, Depositario de la Villa, con fecha de 11 de octubre de 1757 … 1576-10 // * Doy en data quinientos veintiséis rv., y diez mrs., como consta de un recibo dado por Francisco Javier Peña, actual Depositario de esta Villa, con fecha de [fin 6ª pág., cantidad acumulada 33.609-16] 9 de junio de mil setecientos cincuenta y ocho … 526-10 [Total acumulado hasta aquí de data] 34.135-26 // 

Primera y última página del documento transcrito. Fuente: A.H.M. de Conil de la Frontera. Libro Capitular 50, de 1756 a 1765, pp. digitalizadas 329-337. 

Importa la DATA que llevo hecha, treinta y cuatro mil ciento treinta y cinco rv. y veintiséis mrs., que junto con el CARGO que es veinticinco mil doscientos veinte rv. y diecisiete mrs.[3]., aparece que restada una y otra partida, resulta alcanzada la cantidad a favor del referido Dn Pedro de Olmedo en ocho mil novecientos quince rv. y nueve mrs., salvo yerro de pluma o suma, que se precie o se encontrare se ha de enmendar, cuya cuenta ha formado el Sr. Dn Pedro Matías Palomino, como Diputado nombrado por el Cabildo para dicha Cuenta, la que ha formado bien y fielmente, como asimismo en la misma conformidad la ha dado el Sr. Dn Pedro de Olmedo, quienes se remite de los vecinos el nombramiento que por ahora quedan en poder del dicho Sr. Dn Pedro de Olmedo, y para que conste adonde convenga, doy la presente Cuenta, que firman en la Villa de Conil, en doce de agosto de mil setecientos cincuenta y ocho. [Aparecen las firmas y rúbricas de:] Dn Pedro Matías Palomino y Dn Pedro García de Olmedo.”» 

NOTAS: [1] El total de multiplicar esa cantidad por 16 es 25220 reales y 24 maravedís, que se obtienen: 1576 x 16 = 25216 reales; 10 maravedís x 16 = 160 maravedís, pero, sabiendo que 1 real = 34 maravedís, 160 maravedís : 34 = 4 reales, y sobran 24 maravedís. SUMA TOTAL: 25216 reales + 4 reales = 25220 reales y un residuo de 24 maravedís. // [2] En el siglo XVIII, el signo utilizado en la contabilidad y los manuscritos españoles para indicar el millar se llamaba calderón aritmético (o simplemente millar). Tenía una forma similar a una “C” invertida (Ↄ), incluyendo a veces un par de pequeños trazos o bastoncillos en su interior. Actuaba como separador numérico multiplicando por mil todo lo que se colocaba a su izquierda; las tres cifras a su derecha se mantenían como unidades. Fuente: Wikilengua y Paleografía Novohispana. // [3] El “pico” debería ser veinticuatro mrs. // 

*** Fuente: Archivo Histórico Municipal de Conil de la Frontera. “Cuenta tomada a D. Pedro de Olmedo, de la Dehesa del Vilano”, del 12 de agosto de 1758. Libro Capitular 50, de 1756 a 1765, pp. Digitalizadas 329-337. Agradecimiento: Isabel González Ramírez.  

jueves, 5 de noviembre de 2026

MICROBIOGRAFÍA DE JOSÉ PARODI CAZALLA, 01/14.

JOSÉ PARODI, UN MILITAR ENTRE FILIPINAS, LAS CAMPAÑAS DE CAVITE, LA ISLA Y CONIL: EL HOMBRE QUE TODAVÍA CONSERVA ALGUNOS ENIGMAS.

Durante décadas, el nombre de José Parodi Cazalla permaneció en Conil casi como un vestigio. Una plaza llevó su nombre y las antiguas referencias del callejero conservaron durante algún tiempo la memoria de aquel militar de origen isleño. Pero, más allá de ese nombre, poco parecía quedar de su historia.

Hoy sabemos bastante más. 

Imagen de la Puerta de la Villa, hacia 1933, mejorada la instantánea por ChatGpt, con el entonces rótulo de “Plaza de José Parodi”. En ocasiones se identificó a este personaje como “… Diputado Provincial en tiempos de la República”, pero no se ha podido documentar tal cosa. Esta plaza, lugar neurálgico de la Villa, llegó a llamarse “Plaza Marqués de Francos”, y hoy también se conoce como “Puerta de Vejer”. Fuente: “Conil de la Frontera en la Memoria”, p. 39, 2004. Original de la colección particular de José Sánchez.

José Parodi Cazalla nació en San Fernando, Cádiz, el 4 de marzo de 1866, en el seno de una familia isleña. Fue hijo de Ramón Parodi de Luna y María Antonia Cazalla Domínguez. Su partida bautismal, conservada en el Archivo Parroquial de San Pedro y San Pablo, señala que nació a las once de la mañana y que fue bautizado el día 31 de aquel mismo mes; curiosamente sus progenitores se unieron canónicamente el 27, quizás “obligados” por una exigencia del párroco como requisito para cristianizar al recién nacido. Su familia era numerosa. Se conocen varios hermanos y, aunque la documentación reunida hasta ahora no permite reconstruir completamente el grupo familiar, todo indica que José creció en un hogar de recursos modestos en el que la carrera militar acabaría constituyendo su principal horizonte profesional.

Muy joven ingresó en la Infantería de Marina. Y aquí aparece ya una de las primeras particularidades de su trayectoria. 

[Ambientación] Fachada de la Iglesia Mayor a lo largo del siglo XX. Templo donde tuvieron lugar los tres hechos religiosos narrados en esta entrada. Fuente: Fotografía Quijano, Antiguas de vistas de San Fernando, n.º 10120. 

*** Fuentes: Archivo General de la Marina Álvaro de Bazán, Viso del Marqués (Ciudad Real). Infantería de Marina, Asuntos Personales 3363-537. / Archivo Parroquial San Pedro y San Pablo, San Fernando (Cádiz).  

miércoles, 4 de noviembre de 2026

LAS COSAS DE Rosal-IA: “LOS TRATANTES” (1923).

 

Qué fotografía tan sugerente. Si aceptamos el punto de partida de que estamos en Conil, en 1923, en un bar de una plaza céntrica, la imagen se puede convertir en una pequeña novela. ¡Lo que la imagen sugiere!

Se ven dos hombres bien vestidos, con sombreros de ala rígida, traje y corbata. No parecen jornaleros que hayan hecho un alto en la faena; su ropa transmite cierta posición o, al menos, el deseo de proyectarla. Están sentados con tranquilidad, sin prisas. Sobre la mesa destacan varias botellas de vidrio oscuro y unos vasos pequeños, probablemente para vino o algún licor.

Detrás de ellos, la plaza continúa con su vida cotidiana. Hay otras mesas, algunas personas conversando y una fachada blanca. No parece un día de fiesta multitudinaria; más bien un mediodía cualquiera, cuando el calor obliga a buscar la sombra y la conversación.

El hombre de la izquierda podría llamarse Don Ricardo, propietario de unas tierras de viñas o intermediario en la compraventa de productos agrícolas. Tiene la expresión de quien escucha mucho antes de hablar. Su mano descansa sobre la mesa con naturalidad, como si llevara media hora negociando.

El de la derecha, Don Manuel, quizá haya llegado esa misma mañana desde Cádiz o desde Vejer. Es representante de una casa comercial que compra vino, aceite o conservas para enviarlos a otros mercados. Habla más deprisa y gesticula ligeramente, aunque intenta mantener la compostura.

Las botellas no están ahí para beber únicamente. Son la mercancía. Una contiene el vino de la última cosecha. Otra, una partida distinta, quizá de una bodega vecina. Se prueban, se comparan y se discute el precio mientras el camarero observa de lejos, fingiendo desinterés.

—Tiene buen color ... pero este año la uva ha sufrido el levante.

—Precisamente por eso vale más.

El camarero ya conoce la historia. No aparece en la fotografía, pero lleva veinte minutos pendiente de ellos. Sabe perfectamente que pedirán otro vaso, pero no otra botella. Sabe, también, que ninguno quiere ser el primero en levantarse, porque quien se levanta suele ser quien acepta las condiciones del otro. Mientras limpia el mostrador, piensa:

"Estos dos no vienen por el vino. Vienen por las pesetas."

Están en la plaza céntrica de Conil, es 1923. España acaba de entrar en la dictadura de Primo de Rivera. Sin embargo, en un pueblo como Conil las noticias nacionales llegan despacio y se mezclan con preocupaciones mucho más inmediatas: si habrá buena temporada de almadraba; cuánto pagarán por el trigo; si lloverá antes del otoño;

quién ha comprado la finca del pago vecino; qué muchacho se marcha a Cádiz buscando un oficio. En la plaza, la política se comenta en voz baja. La economía doméstica, en voz alta.

Los fotógrafos todavía son un acontecimiento. Y en la imagen aparece otro detalle bonito. En 1923 no era habitual que alguien sacara una cámara y fotografiara una escena cotidiana. Es muy posible que ambos hombres advirtieran la presencia del fotógrafo. El de la izquierda parece aceptar el retrato con cierta serenidad, incluso con un punto de orgullo. El de la derecha continúa mirando hacia otro lado, quizá porque alguien acaba de llamarlo o porque quiere aparentar que la fotografía no le interesa. En realidad, ambos son perfectamente conscientes de estar siendo retratados.

Hay algo que no se aprecia y es el sonido, que falta. Si se pudiera escuchar la escena ...

se oiría sillas de enea arrastrándose sobre el suelo, el golpear de los vasos contra la madera, algún burro pasando lentamente por la calle, una campana marcando la hora, el murmullo de conversaciones donde se mezclan el habla conileña, el reconocible “deje”, bromas, regateos y noticias llegadas en el correo de la mañana. No existiría el ruido de motores constante al que estamos acostumbrados hoy. El silencio sería mucho más profundo entre conversación y conversación.

Un pequeño detalle humano. Quizá ninguno de los dos sospechaba que, más de un siglo después, alguien observaría aquella sobremesa preguntándose quiénes eran. Para ellos era un día completamente normal. Habían salido de casa pensando únicamente en resolver un negocio, tomar un vino y volver antes de comer. Sin saberlo, acababan de regalarle un instante a la historia.

Y un último giro, puramente literario. Imaginar que el acuerdo nunca llegó a cerrarse. Que discutieron durante otra media hora. Que uno se levantó diciendo:

—"Ya volveremos a hablar cuando pase la feria."

Y que, cien años después, la fotografía sigue mostrando exactamente ese instante suspendido: dos hombres frente a frente, unas botellas entre ambos y una negociación que permanecerá eternamente sin desenlace. Eso es, quizá, lo más hermoso de las fotografías antiguas: no solo conservan rostros; conservan preguntas. Y esas preguntas permiten que cada generación vuelva a inventar la historia que pudo haber sucedido en torno a una mesa de un bar de la céntrica plaza de Conil en aquel lejano 1923. 

*** Fuente: Narración obtenida con la ayuda de Rosal-IA, alias utilizado para designar la moderna herramienta de Inteligencia Artificial, en este caso, ChatGPT. La fotografía pertenece a la colección de Raíces Conileñas, y fue publicada en la página 42 de “CONIL EN LA MEMORIA”, 2004. Ni que decir tiene que la “céntrica plaza” no es otra que la Plaza España. 

martes, 3 de noviembre de 2026

26/36. “LA FUERZA DE UN PRIMER AMOR”, por LUIS BRICEÑO.

  DESPEDIDA.

«”Aquella mañana hubo en el benéfico establecimiento misa con plática y comunión especial. Estos actos, celebrados en grata intimidad, fueron organizados por la Superiora de las hermanas al servicio de aquél, a instancias de la que más principal y asiduamente cuidó a José María de Dios, y en honor del mismo.

José María de Dios ... Así le seguiremos llamando, en adelante, o simplemente José María, cuando tengamos que aludirle, ya que por su revelación a la hermana que le cuidara, conocemos su nombre.

La capillita del hospital aparecía adornada con sus mejores galas, y luciendo, en su totalidad, el excelente alumbrado de que estaba dotada.

A los actos a que nos referimos, asistieron, con las hermanas todas y el honrado, el director facultativo del Centro y el médico encargado de la Sala que el paciente venía todavía ocupando. 

[Ambientación] José María pronunciando su discurso en la capilla; palabras de gratitud antes de partir. Fuente: Imagen creada por ChatGPT. 

La misa fue cantada, y actuó en el coro un conjunto musical de la propia Casa, que cumplió admirablemente su cometido. El señor capellán, antes del Credo, habló unos minutos para explicar, en esencia, la significación de aquellos actos organizados para honra y satisfacción de un buen cristiano, espejo de virtudes ejemplares, que supo conservarlas y ponerlas constantemente en práctica, para estímulo de los demás y a través del pleno sufrimiento de las mayores desventuras y adversidades del vivir, que es precisamente donde se templa y fortalece, sublimándose, el verdadero espíritu cristiano.

Terminadas las ceremonias religiosas, pasaron sus asistentes al comedor privado de la Orden, donde fueron obsequiados con un exquisito y suculento almuerzo, a cuyo final, luego del rezo de preces, pronunció José María las siguientes palabras, que fueron escuchadas con toda atención e interés:

—Salgo de esta bendita Casa, donde todo es cariñosa solicitud y esmero, bondad y misericordia, con el corazón henchido de consuelos y con el ánimo fortalecido por el más acendrado espíritu cristiano. Voy a reanudar por el caos de mi vagar el martirio de mi penoso vivir; pero podéis tener como evidencia el que, como no hay mal que por bien no venga, el accidente por mí sufrido, con el consiguiente quebranto accidental de mi salud, ha servido para arraigar más sólida y definitivamente, si cabe, mis creencias cristianas y para patentizar desde luego el que, aunque a la sociedad actual le falte tanto para llegar al relativo grado de perfección que por el Todopoderoso le está destinado, hay organismos tan perfectamente compenetrados con su alta misión, que se acercan, en la voluntad y eficiencia de su funcionamiento, todo o humanamente dable, a ese mayor grado posible de bondad y excelencia que acaba de explicarse. Como expresión de mi profundo reconocimiento, beso la mano a los señores capellán y facultativos que con la ayuda de Dios Nuestro Señor limpiaron mi alma de pecados y arrebataron a la muerte mi propia existencia, y me rindo, humilde y agradecido, ante estos otros terrenales Ángeles de la Bondad, en quienes el Supremo Hacedor de lo creado ha querido encarnar, humanizándolo, el espíritu del Bien y de la Virtud.

Luego de estas palabras, vino la despedida, ese obsequio de acompañamiento que se hace al que se ausenta, despedida ésta que fue emocionante y sentida, por el sincero afecto y sana simpatía despertados en el Establecimiento por aquel simple acogido tan comprensivo como compenetrado del bien que debemos a los demás. 

[Ambientación] José María abandonando el establecimiento; de nuevo solo en el camino. Fuente: Imagen creada por ChatGPT. 

Y tras de aquel obsequio de despedida, que incluía sincero sentimiento de estimación y aprecio, nos encontramos de nuevo a José María dueño de sus actos y de sus decisiones; pero encadenado, al propio tiempo, fuertemente, en su ánimo, a dos inclinaciones: una, que le movía fuertemente a desandar lo andado, volviendo a la “Venta del Respiro”, a intentar una solución armoniosa en el conflicto planteado a su primer amor; otra, también poderosa, que le inducía a continuar el camino, dejando al poder de Dios el desate de la dificultad creada a la continuación de su mayor cariño.

La reflexión fue larga. Sus esfuerzos querían encaminarse a detener transitoriamente su juicio para dar tiempo al espíritu a serenarse, poder coordinar bien las ideas y resolver lo más acertado. Mas no pudo conseguirlo, porque independientemente de aquella lucha de su espíritu, hirieron de pronto sus oídos las agudas vibraciones del silbato de la locomotora de un tren que llegaba y que había de salir diez minutos después. Este corte vertical de sus reflexiones generó en su interior un extraño impulso, más fuerte que todas sus otras inclinaciones, que le llevó insensiblemente hacia la estación férrea, sin más tiempo que el indispensable para tomar billete y acomodarse en un modesto departamento de los del convoy, que le puso directamente en Madrid, en una docena de horas.

¡Madrid! ... Lugar en que, al parecer, vino al mundo, y donde no había duda que radicaba la clave de su carencia de apellido, de aquel desdoro, de aquella mancilla, de aquella ignominia por la que la sociedad, en una de sus muchas estulticias más salientes, descargaba en el más inocente la consecuencia de desconocer a sus progenitores ...

¡Aquél estaba fuera de duda que era el sector donde había que luchar y vencer!

¡En la capital de la nación estaba la incógnita de su situación social, en cuyo despejo estribaba la solución de la formalización de su amor!

¡Allí era donde estaba la consecución de su fama; y, por lo tanto, el campo de su acción!

¡Madrid!... Aquél era su terreno de lucha. Allí le llevaba el inmenso poder de Dios, en que tanto confiaba.

¡Madrid! ... ¡¡Madrid!! ... “»

*** Fuente: “LA FUERZA DE UN PRIMER AMOR: novela de notorio matiz ingenuo, de escasa traba episódica y de carácter sentimental”, por Luis Briceño Ramírez, p.p. 171-174. Diario Jaén, Talleres Gráficos, s/f.

lunes, 2 de noviembre de 2026

MERGABLUM Y LA VÍA HERCÚLEA, y 3 de 3, por FRANCISCO JAVIER GUZMÁN ARMARIO.

Viene del 26 de octubre de 2026

Es decir, que Mercablo pudo haber sido un hábitat más o menos disperso, vinculado a la Vía Hercúlea, en el se daba un punto de reunión para la venta de los ricos excedentes agropecuarios y pesqueros de la zona: salazones, sal, productos del campo y de los bosques, derivados de la cría del ganado, etc. Todo ello favorecido por las comunicaciones naturales que suponían el río Salado y los esteros y marismas que ya nos menciona Estrabón[10].

La cercanía de la imponente Vía Hercúlea, con el tránsito de bienes y personas que implicaba y, sobre todo, con las vinculaciones que creaba con otras civitates, habría favorecido un aumento de la población en alquerías y villae que, tomadas en su conjunto, creo que han de ser agrupadas bajo esa genérica denominación de Mercablum.

Esto, que no deja de ser una hipótesis hasta que la disciplina arqueológica lo confirme, sirve de razonada explicación al hecho de que, con el tiempo, aquí surja una verdadera ciudad.

El yacimiento de la villa de Pocito Blanco, que afloró a la luz en 2004, tendrá mucho que decir al respecto. Y con él todos los descubrimientos que en el futuro, sin duda alguna, iluminarán el pasado romano de CONIL. Bien que de momento tenemos lo que tenemos: y todo ello apunta a un agrupamiento de personas que, sin constituir un núcleo urbano, nos ha dejado su eco desde aquellos lejanos días. 


El bronce de Lascuta. Fuente: Soledad, 19 agosto 2023. Cosas de Córdoba. 

Bibliografía:

-Álvarez Rojas et alii, Baelo Claudia. Guía del Conjunto Arqueológico, Consejería de Cultura - Junta de Andalucía (2003).

-Corzo Sánchez, R., Las vías romanas de Andalucía, Sevilla 1992.

-Chic García, G., Breve Historia Económica de la Bética romana, siglos I-II, Écija 1998.

-Chic García, G. “Economía y ciudades de la Bética”, Andalucía en la Historia 14, Septiembre de 2006, pp. 17-21.

-Chic García, G., “Urbs, polis, civitas”, en Los orígenes de la ciudad en el noroeste hispánico, Lugo 1999, pp. 145-170.

-González Román, C., Padilla Arroba, A., Estudios sobre las ciudades de la Bética, Granada 2002.

-Grimal, P., Las ciudades romanas, Barcelona 1991.

-Hopkins, K. “Rome, taxes, rents and trade”, Kodai. Journal of Ancient History (1995-1996 [1997], pp. 41-75.

-Informe sobre los hallazgos arqueológicos de El Pocito Blanco - Conil de la Frontera (Cádiz), Suplemento al Boletín nº 4 de La Laja, Amigos del Patrimonio Natural y Cultural de Conil, www.lalaja.org/publicaciones.html.

-Lagóstena Barrios, L. La producción de salsas y conservas de pescado en la Hispania romana (sg. II aC.-VI dC.), Barcelona 2001.

-Pemán, C., “Los topónimos del extremo sur de España”, Archivo Español de Arqueología XXVI (1953), pp. 101-112.

-Roldán Hervas, J.M., Itineraria hispana : fuentes antiguas para el estudio de las vías romanas en la Península Ibérica, Valladolid 1975.

-Silliéres, P. Baelo Claudia. Una ciudad romana de la Bética, Madrid 1997.

NOTA:

[10] Estrabón.- Geógrafo e historiador griego. Biografía.  Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre.

Fin del artículo.

*** Fuente: “Boletín LA LAJA: Amigos del Patrimonio Natural y Cultural de Conil”, n.º 7, pp. 10-13, diciembre 2006.  

domingo, 1 de noviembre de 2026

EN UNO DE LOS RINCONES DEL ARCHIVO PARROQUIAL DE CONIL: UN MARISCAL DE CAMPO FRANCÉS EN CONIL (1.736).

Una sorprendente partida de defunción, una vez más, nos presenta a un personaje que, por desconocidas circunstancias, vino en morir a Conil y que hoy, pasados cerca de tres siglos, permanece en el anonimato de los vecinos, como otros muchos. Llama la atención que en una villa relativamente pequeña se encontrara un Mariscal de Campo, Marcos Antonio de la Comerie, nacido en París, puesto que ese era uno de los empleos más elevados, equivalente al de General de División en la organización militar borbónica de la época. No, no era un militar cualquiera. De hecho, en el funeral, celebrado con honras enteras, asistieron todo el Clero y los frailes mínimos del Convento de la Victoria, dedicado a Nuestra Señora de las Virtudes. Todo ello demuestra el elevado rango social del difunto.

[Ambientación/rostro ficticio] Marcos Antonio de la Comerie con el uniforme de Mariscal de Campo en los R.R. Alcázares de Sevilla. Fuente: Imagen creada por CharGPT. 

Desde 1729 hasta 1733, durante el reinado de Felipe V, la Corte había permanecido instalada en Sevilla, y buena parte del alto mando militar se movió por Andalucía. Poblaciones como El Puerto de Santa María, Cádiz y la Isla de León eran entonces centros militares de primer orden. Como hipótesis, no estaría mal suponer que Marcos Antonio estuviera ya retirado, dada su edad, unos 65 años, y enfermo, desplazándose a Conil, no a su núcleo urbano, sino a un paraje de su término, buscando un lugar de descanso para su recuperación. 

[Ambientación] Cortejo fúnebre de Marcos Antonio de la Comerie llegando a la iglesia parroquial de Santa Catalina (el fondo se corresponde a una conocida fotografía de 1919, casi dos siglos después; durante el hecho narrado, el edificio sería bastante diferente). Fuente: Imagen creada por CharGPT. 

La posibilidad de localizar el testamento en algún protocolo notarial de El Puerto podría dar solución a muchas de las misteriosas circunstancias que rodean a este militar, así como la consulta del Archivo General de Simancas permitiría conocer sus servicios en el ejército, pero eso lo dejaremos para otra ocasión. De todas maneras, el hallazgo de este documento resulta muy interesante, ya que no es frecuente encontrar en los registros parroquiales, y tampoco en los civiles, de Conil el fallecimiento de un general de tan alta graduación. 

Reproducción fotográfica de la Partida de Defunción de Marcos Antonio de la Comerie, 11 diciembre 1.736. Fuente: Rafael Coca López, 30 septiembre 2021. Archivo Parroquial Santa Catalina. 

Transcripción libre, Rafael Coca López:

«” DON MARCOS ANTONIO DE LA COMERIE.- En Conil, en once de diciembre de 1736; Don Marcos Antonio de la Comerie, Mariscal de Campo de los Reales Ejércitos, natura que dijo ser de la ciudad de París, soltero, como de 65 años, se enterró en esta parroquial, con oficio de Honra Entera, tres posas, así como acompañamiento de todo el Clero, y de la Comunidad de la Victoria de esta Villa, murió en el sitio de La Florida, término de esta Villa, y declaró haber testado en El Puerto de Santa María, y recibió los Santos Sacramentos, y se espera la cláusula de su testamento de sus albaceas, la que constará en la Colecturía, y en su fe lo firmo. = [Aparece la firma y rúbrica de:] Don Joseph Gonzalez.”» 

[Ambientación] Reproducción de la despedida [Beso La Mano de Vuesa Excelencia, su más Seguro Servidor], firma y rúbrica de Monsieur de la Comerie (también usaba la variante de la Comery) de una carta dirigida al XI duque de Béjar, Juan Manuel de Zúñiga, desde Sevilla el 31 de enero de 1731. Fuente: Portal de Archivos Españoles, PARES. Ministerio de Cultura. Gobierno de España. 

*** Fuente: Libro de Defunciones 2 (1.720-1.747). Archivo Parroquial Santa Catalina. Antonio Martínez Cordero también redactó una de sus fichas con este óbito. Agradecimiento: Yelman F. Bustamante Solórzano, párroco de Conil de la Frontera. 

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