domingo, 12 de julio de 2026

19/36. “LA FUERZA DE UN PRIMER AMOR”, por LUIS BRICEÑO.

ENSEÑANZAS. y 2ª PARTE

«”Al llegar a esta parte de la lectura, la interrumpe el profesor, indicando un descanso. La madre de la discípula interviene, haciendo la interrogación:

¿Estás cansá, hija mía?

No, mamá; de leer no me canso tan fácilmente, y, mucho menos, si la lectura es tan curiosa, instructiva y tan sustanciosa, como la que he interrumpido. ¿Te gusta, papá, tan inclinado a la arboleda?

Lo que de ella comprendo, me resulta la mar de interesante, despierta en mí curiosidá y acentúa esa afición que has nombrao.

Pues entonces, sigo.

Y en efecto, continúa leyendo:

La primera observación que hay que hacer es que la incipiente encina ha verdeado en su extremo superior, mientras que en la parte inferior continúa siendo blanca.

En experiencias consolidadas, ha quedado demostrado que esas partes blancas exhalan ácido carbónico durante la germinación. Exhalar ácido carbónico es quemar, arder. Luego allí ha habido una combustión, una combustión de los elementos hidrocarbonados de que se compone la albúmina, hasta el punto de que alrededor de la semilla en germinación, se opera a veces un desprendimiento calórico. La parte inferior desprende, pues, ácido carbónico. Por otra parte, se ha reconocido que la parte superior, verde, tiene el poder de asimilarse el carbono de la atmósfera y exhalar oxígeno. 

[Ambientación] Los padres de María no caben en sí al oir la correcta lectura de su hija María. Fuente: Imagen obtenida por ChatGPT. 

En la plántula encontramos, pues, dos fuerzas opuestas: una que tiende a quitarle carbono a la semilla y otra que contribuye a proporcionárselo, constituyendo esta acción uno de los fenómenos más notables y curiosos que se realizan en la germinación. Mientras la parte superior respira ya de la misma manera que el vegetal adulto, la respiración de la raíz se asemeja a la de los animales.

Ya tenemos la plántula respirando por su parte verde; esto es, por las hojas que, muy pequeñas y arrugadas en un principio, se dilatan, luego, en el aire, realizan en él sus funciones y participan de todos los privilegios de la vida atmosférica.

...

Antes de seguir en la atmósfera a este tallo que acaba de tomar posesión de ella, permanezcamos un instante en las regiones tenebrosas en que se va a desarrollar la raíz, y a formar, con sus ramificaciones innumerables, una cabeza subterránea análoga a la cima que, en el espacio, ensanchará su copa con la multiplicación anual de las ramas y de las hojas.

La prolongación inferior del tallo; es decir, la parte de la planta que se hunde en la tierra, es el tronco botánico. La raíz, o raíces, son los órganos laterales o apendiculares que emanan del tronco y de sus principales ramificaciones, en forma de fibras más o menos delgadas y alargadas. Estas fibras cilíndricas, simples o ramosas, que terminan en una extremidad redondeada y porosa llamada espongiola [o cofia], forman por su extremidad la cabellera de la raíz y representan exactamente el follaje aéreo, así por su disposición general, como por su renovación periódica.

La raíz del árbol, pata y chupador a un mismo tiempo, extiende y multiplica sus ramificaciones, que, con sus apretones, consolidan el tallo en el suelo y aspiran de él principios de nutrición hechos asimilables por el agua: vehículo universal de la creación.

Las raíces, por medio de sus espongiolas y de las células permeables de que se componen sus tejidos, absorben líquidos, que, cargados de amoníaco, de ácido carbónico y de substancias minerales disueltas, proporcionan a la célula y a los tubos vasculares de la planta combinaciones nitradas, descomposiciones de elementos terrosos o metálicos; principios hidrocarbonados y materias salinas. Estos diversos materiales inorgánicos, que a consecuencia de curiosos fenómenos de química vegetal son asimilados por los tejidos y se convierten así en elementos de vida orgánica, se elevan en los canales del tallo, son arrastrados por un líquido cuyo papel y capital importancia son de todos conocidos: la savia.

¿Cómo sube esta savia?

A esta interrogación, cuestión de las más importantes y complejas de la botánica, han respondido los fisiólogos con diversas hipótesis: sube por endósmosis, por capilaridad o a consecuencia de la atracción que desde arriba ejercen los órganos de la exhalación. 

[Ambientación] Todo se reduce a dar una buena impresión de los avances en la lectura de María. Fuente: Imagen obtenida por ChatGPT. 

La endósmosis consiste en la atracción ejercida en un líquido por otro líquido más denso que el primero. El agua gomosa encerrada en una vejiga, que se sumerge en agua pura, atrae a esta última y la hace penetrar en la disolución de goma. Este fenómeno es la endósmosis.

Los tejidos vegetales se componen, primitivamente, de células contiguas. Más adelante, estas células superpuestas producen tubos o vasos por la destrucción de paredes intermediarias.

...

La densidad de los líquidos encerrados en las células va creciendo a medida que se elevan en el tallo, de lo cual resultará necesariamente que las moléculas de agua casi limpias que proporcionan las raíces se verán obligadas a subir de célula en célula, en razón de su densidad, y he aquí la endósmosis en lo vegetal.

Es muy sabido que un tubo estrecho, del diámetro de un cabello (capillus, de donde nace capilaridad), tiene la propiedad de hacer subir entre sus paredes los líquidos en los que se sumerge por su base. Aplíquese a los tubos capilares formados por la aglomeración de las células vegetales esta propiedad de los tubos capilares y se comprenderá que la ascensión de la savia que se transmiten de una a otra las células adyacentes, se verá singularmente favorecida por la misma forma de los tubos de este tejido.

...

Pero como la capilaridad de por sí sola es impotente para explicar este fenómeno, hay que recurrir a la tercera hipótesis: a la atracción que ejercen las yemas, las hojas y aun la corteza de las ramas tiernas. Sucede, en efecto, que todas estas partes verdes, a causa de los innumerables poros con que está perforada su epidermis, son asiento de una evaporación considerable. De ahí resulta, por una parte, un espesamiento del líquido de las células, que redobla la actividad de la endósmosis y, por otra, la formación de vacíos que, en cuanto quedan llenos, por una cantidad proporcional de savia quitada del tallo, determinan, paso a paso, un flujo ascensional, a cuyas exigencias debe subvenir la raíz, por una nueva y enérgica succión de los líquidos subterráneos.

Pero no bastan estas tres hipótesis. Debe haber, a buen seguro, una fuerza que si se quiere se puede llamar dinámica vital, fuerza misteriosa cuya intensidad, aunque imperfectamente conocida, se manifiesta en todos los fenómenos de organización, y viene, por incontestables influencias, a acabar el efecto de las causas físicamente apreciables, completando y haciendo fecunda la armonía de los diversos elementos que la vida hace mover. 

[Ambientación] Esquema de parte de la lección de botánica leída por la discípula. Fuente: Imagen obtenida por ChatGPT. 

Opérase, pues, periódicamente, la ascensión de la savia en el tallo de la encina, por el concurso simultáneo de estas diversas fuerzas —endósmosis, capilaridad, atracción de las partes verdes, dinámica vital—, de manera que si nuestra mirada, atravesando la dura corteza del tronco, la capa liberiana y las primeras zonas de albura, pudiese penetrar en su interior, veríamos, durante la primavera, en ese tronco macizo e inerte en apariencia, millones de células y de tubos que, trabajando cada uno en su función, aspiran, atraen, destilan, transmiten y contribuyen respectivamente a la obra inmensa de la circulación vegetal.

La savia circula. Después de haber subido es menester que descienda y desciende.

Enriquecida con todas las materias que ha disuelto y se ha incorporado en su trayecto ascensional, ha llegado hasta las superficies superiores y, gracias a la porosidad de las mismas, se encuentra en contacto inmediato con el aire atmosférico. Allí se realizan fenómenos de alta química vegetal.

Bajo la influencia de una verdadera respiración, la savia cambia de naturaleza: se convierte en savia elaborada o descendente, y, en seguida, completamente organizada, opera una marcha hacia abajo. Ha subido por los tejidos internos del tronco y baja a través de los tejidos de la superficie; esto es, entre el leño y la corteza, depositando allí, con el nombre de cambium, masas de materias que, puestas en obra por las fuerzas plásticas de la vegetación, se convierten en elementos de dos nuevas capas anuales, una de madera y otra de corteza.

Después de haber partido de la raíz, vuelve la savia a ella, y así es como se realiza lo que se ha convenido en llamar la circulación vegetal.

...

Del cuello de la raíz, cuya importancia orgánica nos queda conocida, han partido dos corrientes de vida, dos emisiones de haces que a consecuencia de una transformación del tejido celular, se alargan, los unos de arriba hacia abajo; los otros, en sentido contrario.

...

Sobre el eje, que persiste, se forman mamelones, de donde emergen ramas y ramas. El eje primitivo, al mismo tiempo que se alarga, por el desarrollo de su yema terminal, se acrecienta en espesor. En un corte transverso, se vería que ha producido una capa de madera en el exterior de los haces leñosos, y una capa cortical, en el interior de la corteza del primer año. Iguales producciones se registran al año siguiente y en los sucesivos, en la encina, durante siglos”. 

[Ambientación] María y el profesor. Fuente: Imagen obtenida por ChatGPT. 

El profesor ha notado reiteradamente que la discípula, a la par que domina cada vez más la lectura, consigue eficacia de entonación, ajustándola a la dicción natural. Ha notado, asimismo, que “construye” rápidas oraciones, logrando “pasar” hábil y disimuladamente lo obscuro y menos comprensible para el “oyente”, mientras “entra” con impecable limpieza en lo claro y substancial de lo que lee.

Todos los acentuados progresos de su “alumna” inundan su pecho de íntima satisfacción, y como no puede expresarlo de otro modo sin descubrir la llama que le quema el alma, se limita a exteriorizar discreta sonrisa.

En esta ocasión, estima cansada a la “alumna”, debido a la mayor extensión de la lectura. Por ello, aprovecha el límite del desarrollo de la misma y exclama, dirigiéndole blanda y tierna mirada, solamente comprensible para su amor:

Basta, María; estarás fatigada.

La discípula suspende la lectura y mira, sonriéndose, a su padre, como interrogándole. Este muestra en su semblante el placer que le produce conocer a su hija tan instruida y la agradable sensación que le ha producido el tema de la lectura, tan en consonancia con sus predilecciones por la arboricultura.

Las dos comadres, que han permanecido calladas y observadoras, rompen el mutismo, manifestándose por la madre de la “educanda” a la de Ansaldo:

No podía usté decir que no. ¡Qué primó! Leyendo parece enteramente que está hablando.

A lo que la aludida contesta, suspirando:

¡Ay! ... Es verdá, es verdá. Pero ... ¡qué lástima! ...

El padre interrumpe el diálogo femenino, con el pensamiento puesto aún en su afición predilecta, preguntando al profesor:

Bueno, vamos a : ¿Y qué dice el libro, de las bellotas? También debe hablá de la maera, que es de las mejores.

Sí, señor —contesta el profesor, dándose por aludido—. Habla de ello bastante; pero si le parece bien, como María está ya cansada y es tan tarde para no reanudar nuestras faenas, lo dejaremos para otro día.

Es verdá, muchacho. ¡Cómo se va el tiempo! Dices muy bien. A la tarea. Mañana será otro día.”» 

*** Fuente: “LA FUERZA DE UN PRIMER AMOR: novela de notorio matiz ingenuo, de escasa traba episódica y de carácter sentimental”, por Luis Briceño Ramírez, p.p. 119-131. Diario Jaén, Talleres Gráficos, s/f.  

sábado, 11 de julio de 2026

19/36. “LA FUERZA DE UN PRIMER AMOR”, por LUIS BRICEÑO.

ENSEÑANZAS. 1ª PARTE

«”PUEDE decirse que es todavía por la mañana, porque falta algo más de una hora para que den las doce, esa parte de las 24 del día solar en que, por hallarse el Sol en el punto más alto de su elevación sobre el horizonte, parece como que divide el tiempo que dura su claridad sobre el mismo en dos mitades: mañana y tarde.

Las faenas de preparación, aderezo, condimento y servicio de las comidas, se realizan ahora, en la Venta, con más rapidez, prontitud y puntualidad que nunca. Esta innovación la ha implantado la diligencia de la madre de Ansaldo, dedicada exclusivamente a esos menesteres. Debido a ello, no son aún las once de la mañana y el servicio ha quedado totalmente cumplido.

Esta sobra de tiempo, suele aprovecharse principalmente para las enseñanzas que recibe María. Así suelen presenciarlas sus padres y hasta la propia madre de Ansaldo.

Esta vez están todos los nombrados, con el profesor y la discípula, delante de la Venta, allá de la carretera, bajo la sombra protectora de unas corpulentas encinas, cuyas extensas copas, en perenne frondosidad, producen aquélla, bastante grande y completa.

Pasan las diarias reglas aritméticas y gramaticales, que nadie interrumpe. Continúan, en la forma alterna que corresponde a la fecha, particularidades de la Doctrina Cristiana y de Urbanidad, ésta por María [Atocha] Ossorio y Gallardo [1], cuyo texto “Las hijas bien educadas” ha sido adquirido. Siguen escritura al dictado y lectura en alta voz.

[Ambientación] Portada del libro mencionado, “guía práctica para uso de las hijas de familia”. Fuente: “todocoleccion.net”. 

Calladamente, se observan con sorpresa y placer los notables aprovechamientos de la discípula, sus rápidas asimilaciones y las dotes, poco comunes, de su gran aptitud. No dejan de admirarse, fuera como fuere, la capacidad, la ilustración y los grandes conocimientos del profesor.

El padre de María, se ve que, no muy versado en las materias que constituyen las enseñanzas del día, tiende a dormitar. No lo consigue porque cuando la somnolencia se va pronunciando, su hija ha comenzado a leer con grata entonación, voz melodiosa y clara dicción, “La fisiología del árbol”, por don Alfredo Opisso y Viñas [2], tema que, por sus grandes aficiones empíricas a la arboricultura, ha llamado su atención, prestándole todo su interés, por recaer la descripción en la encina, de la que siempre ha sido tan enamorado.

La educanda lee y el padre, con los demás, escucha atentamente:

Quinientos, cuatrocientos años atrás, caería en tierra una bellota. Arrojada al polvo por una ráfaga de viento, esperó allí, por algún tiempo, la lluvia y, después, un rayo de sol. Cayó la primera, rasgaron las nubes los rayos del sol, y en el fango tibio en que estaba sepultada la bellota, el pie distraído del leñador, del cazador o del gañán, o el picotazo de un ave, dieron principio a una serie de fenómenos, curiosos como no hay otros: los de la germinación. 

[Ambientación] Alfredo Opisso. Hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional de España. Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre. 

En la transición, sea cual fuere la escuela a que se pertenezca, hay una serie de preguntas, desde la preexistencia embrionaria al nacimiento, a las cuales no puede hoy responder la ciencia. Pero, a pesar de ello, ha podido hacerse un importante descubrimiento: la analogía existente entre la semilla y el huevo, lo mismo en la composición química como en las funciones.

Una semilla es un huevo vegetal, y los fisiólogos han podido encontrar en ciertas semillas albura, correspondiente a la clara del huevo, y vitelio, correspondiente a la yema. De este vitelio —tejido microscópico, contenido en el saco embrionario— surge una vida nueva bajo la influencia de la incubación. Esta incubación —múltiple en sus resultados— es una en su causa efectiva. Acá tiene efecto en los flancos del mamífero; allá, bajo el ala del pájaro; acullá, en el terreno que el sol calienta. Pero lo mismo en la semilla que en el huevo, y lo mismo en las primeras células del feto, se producen fenómenos análogos.

En el centro de los inertes tejidos del embrión vegetal, que en ciertas circunstancias, como en los famosos granos de trigo de los hipogeos de Egipto, donde yacen momias milenarias, hubieran podido conservar por años, y aun por siglos, la facultad germinativa, se despierta una potencia, empieza una evolución.

¿Cómo ha salido la encina de la bellota? ... Muy lejos hay que remontarse para descubrirlo. Hay que ir a buscar la explicación en medio de los tejidos mismos de la semilla, la famosa célula primera, viviente, de cuyo seno ha salido ese coloso de cinco siglos que va superponiendo, por pisos, los opulentos macizos de su poderoso ramaje.

La célula viviente a que nos referimos, llamada vesícula embrionaria, que en un principio estaba formada de una materia granulosa, se ha ido llenando poco a poco de nuevas células internas que, por sucesivas segmentaciones, han acabado por formar un pequeño cono liso, redondeado y mamelonado. Entonces es cuando en este cono se va operando una maravillosa multiplicación de fuerzas. De una unidad primitiva, habrán salido elementos diversos. 

[Ambientación] La discípula y el profesor departen sobre botánica en el interior de la Venta. Fuente: Imagen creada por ChatGPT. 

En medio de esta bellota, cuyas células todas se nos ofrecen, en apariencia, perfectamente iguales, se opera una especie de bifurcación, cuyo resultado inmediato es la formación de una doble corriente de vida. Mientras la una sube hacia la atmósfera, la otra se hunde en las profundidades del suelo. A la primera de estas corrientes, pertenecerá el tallo; a la segunda, la raíz.

A ambos lados de la bellota, había los rudimentos de las dos primeras hojas, que se llaman cotiledonarias. En el centro está la gémmula; esto es, el germen. Debajo, una parte adelgazada que ha servido de elementos comunes para el tallito y la radícula. El todo constituía una plántula: la miniatura de la encina.

El tejido celular se ha organizado. Todos los utrículos, desempeñando sus funciones especiales, han entrado en la evolución vital. Bajo la influencia de esta fuerza plástica que se extiende desde la más ínfima molécula a la organización de las esferas, en el seno de las nebulosas, se han dedicado, las unas, a llenar su propia cavidad de substancias nutritivas; las otras, a alargar sus vasos tubulares. Éstas, a subir por el tallito; aquéllas, a bajar hacia la radícula. De manera que a una y a otra parte de una línea interna de demarcación, se han agrupado los elementos constitutivos de los dos grandes sistemas de que se compone todo vegetal.

Esta línea de demarcación, verdadera superficie matemática que el naturalista francés Lamarck [3] designó con la expresión de nudo vital, se la llama hoy cuello de la raíz. En ella se encuentra la doble base de los dos sistemas, de los dos ejes de que se acaba de hablar y que, semejantes a dos pirámides oblongas y simétricas, se extienden, la una, hacia la atmósfera, donde representa la parte aérea, y, la otra, hacia el suelo, donde constituye la parte radicular. 

[Ambientación] Jean-Baptiste de Lamarck, 1802, por Charles Thévenin. Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre. 

Cada una de estas dos pirámides, tiene trazado su camino y obedece a una tendencia cuya impresión nada puede vencer ni burlar: la misma obstinación despliega la una en ahondar en la tierra, que la otra en ascender hacia el cénit de la luz. Partes análogas de un mismo vegetal, especie de columna vertebral, sólo tienen de distinto las tendencias, que las obligan respectivamente a subir y a bajar.

PRIMUM VIVERE, esto es, hay que vivir. Por lo mismo, la primera en salir de la bellota ha sido la radícula. De su cubierta reblandecida y, después, desgarrada a consecuencia de la hinchazón de los tejidos interiores, se ha escapado, ávida, impaciente de vivir. Ganchuda, de un color blanco amarillento, cubierta de un ligero vello y tocada con una capa protectora, que, en recuerdo del pileo griego, se ha llamado pileorriza, se ha dirigido inmediatamente hacia la tierra.

Pronto se modifica su aspecto. Mientras su extremidad se alarga y la base se reviste de una coloración más obscura pierde una parte de los jugos acuosos que le daban aquel color blanco y aquella consistencia blanda. Sus pelos se desecan; recubren su epidermis nuevas papilas, con innumerables chupadores; raíces jóvenes, armadas de espongiobas, van buscando provisiones desde todas partes. Difícil dar idea de tan precoz voracidad; pero no es para ellas lo que tan ávidamente buscan:

es para el tallito, que, por su parte, va subiendo famélico y reclamando al aire y a la tierra, agua, gases y jugos.

¿Cómo hallarlos? ...

Ni la atmósfera ni el suelo pueden ceder a esas exigencias.

[Ambientación] Primeras fases del nacimiento de una encina. Fuente: Imágenes ofrecidas por ChatGPT. 

La plántula, para vivir vida completa y súbita, debería echar mano de la una y del otro; absorber, arriba, los fluidos aeriformes; abajo, aspirar alimentos más substanciales. Les serían menester hojas y raíces y esto es aún prematuro, puesto que éstas apenas han podido hundirse en la tierra y menos aún la extremidad de su tallito ha comenzado a verdear al contacto de la atmósfera.

La situación, pues, de nuestra encinilla sería sumamente precaria si la naturaleza no hubiera zanjado el peligro del momento crítico, promoviendo el más maravilloso de los expedientes.

El reino vegetal, como el animal, posee su fase de lactancia: la fase cotiledonaria.

A una y otra parte de la planta, hay dos depósitos, dos vasos, dos escudillas (esto significa la palabra cotiledón), llenos de una substancia albuminosa. Esta substancia, dura en un principio, se reblandece bajo la influencia de la humedad y ... hace aun más: se licua, a consecuencia de una descomposición química que provoca la germinación y, en este estado de licuefacción, casi completo, es absorbida por la joven encina. Cada una de las mitades de la bellota, resulta, pues, una verdadera nodriza del arbolillo, que, lactado de esta suerte, durante algunos días, se desarrolla prontamente, encontrando, gracias a sus raíces más robustas y a sus hojas nuevamente formadas, la fuerza suficiente para proveer a sus necesidades crecientes, poniendo a contribución en lo sucesivo el suelo y la atmósfera.

¿Qué acaba de pasar en este tallito que, destetado de su vida cotiledonaria, empieza a vivir la gran vida atmosférica?…” ”» 

NOTAS DEL TRANSCRIPTOR: [1] María Atocha Ossorio y Gallardo (1876-1938), periodista y escritora española. Biografía. Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre.  // [2] Alfredo Opisso y Viñas (Tarragona, 1847 – Barcelona, 1924), médico, militar, botánico, periodista, escritor, crítico de arte, historiador y traductor español. Biografía. Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre.  // [3] Jean-Baptiste-Pierre-Antoine de Monet, caballero de Lamarck (Bazentin, 1 agosto 1744 – París, 18 diciembre 1829), naturalista francés. Biografía. Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre. 

CONTINUARÁ CONENSEÑANZAS”, 2ª parte, el 12 julio 2026. 

*** Fuente: “LA FUERZA DE UN PRIMER AMOR: novela de notorio matiz ingenuo, de escasa traba episódica y de carácter sentimental”, por Luis Briceño Ramírez, p.p. 119-131. Diario Jaén, Talleres Gráficos, s/f.  

viernes, 10 de julio de 2026

RELOJES DE SOL EN CONIL, 0 de 8 (1779-2026).

Desde que el ser humano comenzó a observar el movimiento aparente del Sol en el cielo, comprendió que la sombra proyectada por un objeto podía convertirse en un eficaz instrumento para medir el paso del tiempo. Mucho antes de la invención de los relojes mecánicos, los relojes de sol constituyeron durante siglos el principal medio para señalar las horas del día, regulando las labores agrícolas, la vida cotidiana, las actividades comerciales e incluso los horarios de los actos religiosos.

Estos ingeniosos instrumentos, nacidos hace más de tres mil años y perfeccionados por egipcios, griegos, romanos y árabes, forman hoy parte del patrimonio histórico y científico de numerosos pueblos y ciudades. Además de su utilidad práctica, constituyen un magnífico ejemplo de la estrecha relación entre la astronomía, las matemáticas, la arquitectura y el arte.

Conil de la Frontera conserva algunos ejemplos de este singular patrimonio, aunque hasta la fecha apenas han sido estudiados de forma sistemática. Precisamente ese será el objetivo de esta nueva serie de entradas: localizar, documentar, describir y, en la medida de lo posible, datar los relojes de sol existentes dentro del término municipal, recuperando así una pequeña parte de la memoria histórica local.

La investigación se publicará de forma sucesiva en los blogs Todo Conil (todoconil.blogspot.com) y Conil de la Frontera en la Prensa (conildelafronteraenlaprensa.blogspot.com), donde cada entrega estará dedicada al estudio de alguno de los ejemplares conservados.

Como punto de partida, esta primera entrega pretende ofrecer una visión general de los relojes de sol. Antes de analizar los ejemplares conileños resulta conveniente identificar las partes que los componen —cuadrante, gnomon, líneas horarias o numeración—, así como las principales tipologías existentes.

Para la elaboración de esta serie se consultarán las publicaciones y páginas especializadas de mayor prestigio dedicadas a este tema. Con ello se pretende que esta serie de artículos no sólo contribuya a divulgar unos instrumentos tan bellos como ingeniosos, sino también a despertar el interés por su conservación y por el patrimonio histórico que representan para Conil. 

[Ambientación] Artístico reloj de sol diseñado por Jean Picard y situado en el frontón de la Sorbona de París. Fuente: Kergeo, Wikipedia, la enciclopedia libre. 

Aunque existen numerosos tipos de relojes de sol, todos ellos comparten una serie de elementos básicos que hacen posible medir el paso del tiempo mediante la sombra proyectada por el Sol.

Partes fundamentales de un reloj de sol: 1. El cuadrante: Es la superficie donde se representa la escala horaria; puede estar realizado en piedra, mármol, pizarra, metal o cerámica, y adoptar distintas posiciones: vertical, horizontal, inclinada o incluso esférica. Sobre él se graban las líneas horarias, la numeración y, en ocasiones, inscripciones o motivos decorativos. // 2. El gnomon o estilo: Es la pieza más importante del reloj. Consiste en una varilla o lámina metálica cuya sombra indica la hora. Con frecuencia se utiliza el término gnomon para designar toda la pieza, aunque desde un punto de vista gnomónico conviene distinguir: a) Estilo: la arista o línea que proyecta la sombra útil; y, b) Gnomon: el conjunto de la pieza metálica. En la mayoría de los relojes europeos el estilo está orientado paralelo al eje de rotación de la Tierra, es decir, apunta hacia el Polo Norte celeste. // 3. Las líneas horarias: Son las líneas grabadas sobre el cuadrante que corresponden a las distintas horas solares. Su disposición depende del tipo de reloj y de la latitud del lugar, por lo que nunca se dibujan al azar. // 4. La numeración: Permite identificar cada línea horaria. Lo más habitual en los relojes históricos españoles es encontrar numeración romana, aunque también existen ejemplos con números arábigos o sin numeración alguna. // 5. El punto de inserción del gnomon: Es el lugar donde se fija el gnomon al cuadrante. Desde ese punto parten todas las líneas horarias, ya que representa el origen geométrico del reloj. // 6. La orientación: Aunque no sea una pieza material, constituye un elemento esencial. Un reloj de sol sólo funciona correctamente si está orientado de acuerdo con la posición real del muro o del plano donde se instala. Una desviación de pocos grados modifica la posición de todas las líneas horarias. // Un pequeño detalle terminológico. // Existe además un elemento menos conocido, pero muy importante desde el punto de vista científico: 7. La línea meridiana, correspondiente al mediodía solar (las XII), que suele ocupar una posición central en el cuadrante. // 8. Líneas de los solsticios, equinoccios o signos zodiacales (aparecen en algunos relojes), aunque son elementos complementarios y no imprescindibles. 

Ilustración esquemática con las partes más comunes de un reloj de sol. La fotografía base original está realizada por Antonio Leal el 12 junio 2026. Fuente: Imagen creada por ChatGPT. 

Una vez conocidos los componentes más comunes a cualquier reloj de sol, se pasa a detallar los diferentes tipos que se pueden encontrar.

Una propuesta podría ser la siguiente: 1. Relojes ecuatoriales: El plano del reloj es paralelo al ecuador terrestre; siendo muy precisos y de construcción relativamente sencilla. // 2. Relojes horizontales: El cuadrante es horizontal y son frecuentes en jardines, patios y plazas. // 3. Relojes verticales: Instalados sobre muros o fachadas; son los más abundantes en pueblos y ciudades; y, pueden orientarse exactamente al sur o desviarse hacia levante o poniente según la orientación del edificio. // 4. Relojes declinantes: Son un caso particular de los verticales; el muro no mira exactamente al sur, por lo que las líneas horarias presentan una disposición característica. // 5. Relojes analemáticos: Se trazan sobre el suelo; la propia persona hace de gnomon situándose sobre la fecha correspondiente. // 6. Relojes múltiples o compuestos: Combinan varios cuadrantes en un mismo monumento para indicar correctamente la hora en distintas orientaciones. 

[Ambientación] Reloj solar de Baelo Claudia, del siglo I, Cádiz. Fuente: Luis García. Wikipedia, la enciclopedia libre. 

También puede hacerse una clasificación por la forma del cuadrante: Vertical. // Horizontal. // Inclinado. // Ecuatorial. // Polar. // Cilíndrico. // Cónico. // Esférico.

Y otra más, por el gnomon: De varilla. // De lámina o estilo. // De orificio (cámara oscura). 

*** Fuentes: Asociación Amigos de los Relojes Sol (AARS). / Reloj Andalusí. / Relojes de Sol, blog de Paquita Vecina Romero. / Francisco Jesús Robles, Conil. 

jueves, 9 de julio de 2026

“LA ACTUACIÓN DE LA DEMARCACIÓN DE COSTAS EN EL ROQUEO-FUENTE DEL GALLO”, 2006.

Dentro de la sesión “NOS PREOCUPA … “, del Boletín de La Laja N.º 8, aparece la reseña que se reproduce a continuación, que nos puede servir para reflexionar sobre las actuaciones que a los largo de los últimos VEINTE AÑOS se han llevado a cabo en esa parte de la costa.

Resultado de la actuación comentada y realizada en 2006. Fuente: “todoconil.blogspot.com”. 

«“La Dirección General de Costas de Andalucía-Atlántico, a petición del Ayuntamiento de Conil, llevó a cabo en 2006 una actuación DURA Y AGRESIVA con el medio natural de El Roqueo y Fuente del Gallo. Dicen que fue por SEGURIDAD, pero lo cierto es que las obras fueron más allá hasta dejarnos la playa IRRECONOCIBLE. Desde La Laja pensamos que no se puede alterar y desnaturalizar un paisaje litoral de esa manera: se arrasan y eliminan los salientes, se derrumban los cabos y se rellenan los golfos, se baja la cota de zonas elevadas, se tapan y llenan de piedras las cuevas, se sitúan al pie del acantilado rocas enormes que no son de la zona, cambiando así la morfología de la playa, se arrasa la cornisa superior, quitándole su vegetación y con ello consistencia, se coloca de arriba a bajo una gran malla y se elimina el búnker del Roqueo, un elemento apreciado y que formaba parte de la imagen característica de este lugar.

Cartel prohibiendo el paso en la zona de acantilados que van del Roqueo a la Fuente del Gallo, Julio González, 2021. Fuente: “Diario de Cádiz”, 7 noviembre 2021, Pedro M. Espinosa

Al acantilado sólo le falta una manita de cemento y pintura para la pérdida total de su geomorfología y naturaleza, que es DINÁMICA y cambiante, como tantas e interesantes zonas del litoral gaditano (calas de Roche, acantilado de los Caños de Meca, … ). Hasta que no se ha construido el Hotel Garbi Costa de la Luz, los acantilados han estado VIVOS a los ojos de los paseantes durante muchísimos años, sin suponer ningún problema que pudiera caer alguna piedra o se produjera con los temporales de invierno un derrumbe. Además, entendemos que esta actuación, en un sitio tan singular de Conil, no puede llevarse a cabo a espaldas de los ciudadanos. El proyecto de URGENCIA no pasó por ninguna exposición o debate público y sólo lo conocimos cuando se estaba desarrollando. A La Laja, como a tantos ciudadanos que ven que le cambian SU PLAYA de la noche a la mañana, no nos quedó otra opción que la PROTESTA.”» 

Obras de estabilización y mejora de seguridad en 2025, financiadas por la D.G. de Costas, a través de Fondos FEDER, por algo más de 1.600.000 euros. Fuente: Conil Ayuntamiento. 

*** Fuente: Boletín “La Laja”, n.º 8, abril 2007. 

miércoles, 8 de julio de 2026

EN UNOS DE LOS RINCONES DEL ARCHIVO PARROQUIAL DE CONIL: “ERMITA MARÍA AUXILIADORA” 3/5 (1929).

Pocos días después de la autorización eclesiástica para la construcción de la capilla en Barrio Nuevo, la comunidad de colonos dio un paso decisivo en la materialización de su proyecto espiritual. En la entonces emergente zona rural del término de Conil de la Frontera, este tipo de actos no solo tenían un significado religioso, sino también social, pues simbolizaban la consolidación de un núcleo vecinal que comenzaba a dotarse de sus propias estructuras y señas de identidad.

La ceremonia de bendición y colocación de la primera piedra constituía un momento especialmente relevante, cargado de solemnidad y participación colectiva. En ella se aunaban la liturgia, la presencia de autoridades civiles y religiosas, y la implicación directa de los fieles, que contribuían con sus limosnas a hacer posible la obra. Este tipo de ritual, profundamente arraigado en la tradición católica, marcaba el inicio oficial de la construcción y reforzaba el sentido de pertenencia de la comunidad en torno a un proyecto común.

El acta que se recoge a continuación da fe de aquel acontecimiento, celebrado el 22 de marzo de 1929, destacando tanto la dimensión ceremonial del acto —con la designación de madrina y la participación del párroco— como su valor simbólico, al quedar el documento depositado en los cimientos del edificio. Se trata, por tanto, de una fuente que testimonia no solo un hito constructivo, sino también la cohesión social y religiosa de los vecinos de Barrio Nuevo en ese momento fundacional.

Fotografía del Acta redactada con relación a la bendición y colocación de la primera piedra de la Capilla. Fuente: “Carpeta de misceláneas”, Archivo Parroquial Santa Catalina, Rafael Coca López, 7 agosto 2025. 

Transcripción libre de Rafael Coca López:

«”BENDICIÓN DE LA PRIMERA PIEDRA DE LA CAPILLA DE BARRIO NUEVOACTA.

En la Colonia de <Barrio Nuevo>, término municipal de esta Villa, a VEINTE Y DOS DE MARZO DE MIL NOVECIENTOS VEINTE Y NUEVE, con asistencia de las Autoridades, Entidades Locales y numeroso concurso, se procedió a la bendición y colocación de la primera piedra de una Capilla que dedicada a María Auxiliadora, ha de construirse, con limosnas de los fieles, en el expresado sitio. Fue madrina de dicho acto la señorita MARÍA DE LOS DOLORES MORA-FIGUEROA BORREGO [*], y actuando como preste el Párroco que suscribe.- Se levantó acta, que firmada por todos los presente fue depositada en los cimientos en construcción.- Y para que conste a los efectos consiguientes, EXPIDO la presente en Conil de la Frontera, fecha <ut supra>. [Firma y rúbrica de:] Francisco Jiménez-Alfaro y Gutiérrez.”» 

Familia Mora-Figueroa Borrego, hacia 1915. Uno de los nueve hijos de la fotografía debe ser M.ª de los Dolores, madrina de la colocación y bendición de la primera piedra de la Capilla. Fuente: “Conil en la Memoria”, p. 22, Colección particular Francisco González

NOTAMaría de los Dolores Mora-Figueroa Borrego era hija del matrimonio formado por Francisco Mora-Figueroa Ferrer y Antonia Borrego Borrego. Fuente: “gw.geneanet.org”. 

*** Fuente: “Carpeta Misceláneas”. Archivo Parroquial Santa Catalina. Agradecimiento: Yelman Francisco Bustamante Solórzano, párroco de Conil. 

19/36. “LA FUERZA DE UN PRIMER AMOR”, por LUIS BRICEÑO.

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