La breve noticia publicada en el Diario de Madrid, el 17 de diciembre de 1842, constituye un valioso testimonio documental de uno más de los cruentos episodios de la Primera Guerra Carlista (1833-1840), un conflicto civil que enfrentó a los partidarios de la reina Isabel II y de la regencia liberal con los seguidores de Carlos María Isidro, conocidos como carlistas o «facciosos». Aunque Andalucía quedó lejos de los principales frentes de guerra del norte peninsular, diversas partidas carlistas actuaron esporádicamente en el sur, protagonizando acciones de guerrilla, emboscadas y represalias contra las fuerzas gubernamentales.
En este contexto se produjo el dramático suceso al que alude el anuncio judicial: el fusilamiento, el 14 de octubre de 1837, de quince militares pertenecientes al Tercer Regimiento Nacional de Artillería, capturados por la partida carlista mandada por Julián Flores, apodado «Montera», en el paraje de Ontanaya [provincia de Cuenca, actual Castilla-La Mancha]. Entre las víctimas figuraba Manuel Gil, natural de Conil, cuya mención reviste un especial interés para la historia local, pues constituye el testimonio de un vecino de la villa que perdió la vida en un episodio prácticamente olvidado de las guerras civiles españolas del siglo XIX.
Resulta significativo que el anuncio no se publicara hasta cinco años después de los hechos. Lejos de informar sobre el fusilamiento en sí, el texto responde a un procedimiento judicial destinado a localizar a los familiares de los soldados ejecutados y de las personas que habían sufrido robos a manos de la misma partida, con el fin de que comparecieran ante el juzgado militar y pudieran hacer valer los derechos que estimasen oportunos. Este tipo de emplazamientos oficiales, frecuentes en la prensa de la época, constituye hoy una fuente de gran valor para reconstruir tanto las consecuencias humanas de la guerra como la identidad de quienes quedaron atrapados en ella.
La referencia a Manuel Gil permite, además, rescatar del anonimato a un conileño que sirvió en el ejército liberal y que fue víctima de la violencia inherente a un conflicto caracterizado por la dureza de las represalias y la escasa consideración hacia los prisioneros. Así, un simple anuncio administrativo adquiere una dimensión histórica mucho mayor, al conservar la memoria de un episodio que enlaza la historia de Conil con uno de los acontecimientos decisivos de la España contemporánea.
[Ambientación] Los secuaces de <El Montera>, Julián Flores, fusilan sin compasión al grupo de soldados artilleros. Fuente: Imagen creada por ChatGPT.
[Transcripción textual del recorte periodístico:]
«”JUZGADO DE LA COMANDANCIA GENERAL DE ARTILLERÍA DEL PRIMER DISTRITO. / Emplazamiento. / Por segunda vez, se cita, llama y emplaza á los padres y parientes de Diego Crespo, natural de Cádiz, de Manuel Gil, que lo es de Conil; de Juan Gonzalez, de S. Lucar de Barrameda; de Juan Antonio Villalobos, de Motril; de Juan José Tocano, de Chiclana; de José Vazquez, de Jerez de la Frontera; de Joaquin Hidalgo, de Parada, provincia de Sevilla; de Juan de Yecova, de Caravaca; de José Domingo, de Manzana, principado de Cataluña; de José Miro, de Bayona; de Antonio Guillen, de Baza; TODOS SOLDADOS DEL TERCER REGIMIENTO NACIONAL DE ARTILLERIA, PRIMER BATALLON, Y CUARTA COMPAÑÍA;
Recorte de la publicación del aviso del Juzgado de la Comandancia General de Artillería. Fuente: “Diario de Madrid”, 17 de diciembre de 1842.
y tambien se hace igual emplazamiento á los padres y parientes de Juan navarro, natural de Mahon; de Francisco Ballesteros, de Baza; de Francisco Lopez, de Churriana; sargentos y cabos del mismo regimiento, y TODOS FUERON FUSILADOS EL 14 DE OCTUBRE DE 1837, en el campo de Ontanaya, por la PARTIDA FACCIOSA al mando de Julian Flores (a) Montera, é igualmente á las personas que por dicha faccion fueron robadas; para que dentro de 20 DIAS, acudan á dicho juzgado, á deducir y esponer lo que á su derecho (ó lo que) crean conducente si lo tuviesen por oportuno; en la inteligencia que de no hacerlo, les parará el perjuicio que haya lugar.”»
*** Fuente: “Diario de Madrid”, núm. 1822, del sábado 17 de diciembre de 1842. Hemeroteca Digital. Biblioteca Nacional de España.















