Texto de gran interés de la escritora Fernán Caballero(1), quizás muy extenso para los tiempos actuales, pero enriquecido por el atractivo de que CONIL es mencionado en trece ocasiones y por la inclusión de un conocido dicho referido a los cercanos, y apreciados, pueblos de Medina, Vejer, Chiclana y Conil, sirviendo además, por tanto, de la aclaración sobre su autoría, tan debatida siempre; al menos, a partir de ahora, este punto quedará claro para algunos lectores.

Retrato de Fernán Caballero, por Antonio Solís Ávila, 1929. Fuente: Cristóbal de Castro, <Mujeres extraordinarias (con retratos). Mujeres de la Historia. Mujeres contemporáneas>, Madrid-Buenos Aires, Compañía Íbero-Americana de Publicaciones / Renacimiento, 1929.
«”UNA PAZ HECHA SIN PRELIMINARES Y SIN NOTAS DIPLOMÁTICAS. / ESCENA POPULAR ANDALUZA. /
El pueblo de Chiclana, distante dos leguas de la ciudad de San Fernando, está separado de ella por las albinas y pantanos que son los naturales baluartes de aquella población. / Aunque pueblo de campo, es grande, y está asentado sobre dos alturas, entre las que pasa el río Liro(2) muy progresista en invierno, y muy moderado en verano. / Este pueblo campestre es notable por su buen caserío, labrado en gran parte por los ricos moradores de Cádiz, que en todo tiempo han gustado mucho de desembarcar de su navío de piedra, para buscar la tierra, el campo, la vegetación, y todas las bellezas de la naturaleza rural; y en ninguna parte por aquellas cercanías han podido satisfacer tan cumplidamente sus deseos, como en el mencionado pueblo. Su campo es hermoso y sobre todo variado. Siguiendo el curso del río, y paralelamente a la Isla, o ciudad de San Fernando, se encuentran las monótonas albinas, y un coto llano y verde que une a otro llano líquido y azul, el mar. Entre ambos se levanta el castillo que lleva el grave nombre latino de Sancti Petri, el que vio la batalla de la Barrosa a sus espaldas, mientras a su frente ve tan repetidos naufragios, quedando siempre entre los huesos que aún cubren el suelo, y los despojos que cubren la playa, sombrío e inerte como un obelisco en un cementerio.
En cambio los caminos que en las otras direcciones llevan a Medina, Vejer y CONIL, serpentean por terrenos quebrados entre huertas, viñas, sembrados y pinares, todo lindo, todo diverso y perfumado con las enérgicas fragancias del tomillo, del orégano y del delicioso almoraduj(3), que se cría en aquellos terrenos en gran abundancia. / Merced a ser pueblo de baños, por tener aguas minerales, y hacerlo también de recreo, tiene Chiclana su aire elegante y ataviado. Uno de sus adornos es no el puente, del que el por respeto a sus años y a sus buenos servicios no hablaremos, sino una espaciosa alameda que se extiende a lo largo del río, detenido en sus límites por un parapeto de cantería.

[Ambientación] Alameda del Río mencionada en el texto, en una postal fechada en 1903, con la denominación de Paseo José M.ª Quecuty (fue alcalde). Al fondo, el antiguo “Puente Grande”, también mencionado (ya desaparecido). Fuente: Visor postales de Chiclana, Museo Artes y Costumbres Populares de Sevilla. Consejería de Turismo, Cultura y Deporte.
Como esta Alameda está en el sitio más céntrico, más pasajero, y más alegre del pueblo, suélense sentar en los bancos de piedra que se alzan entre uno y otro árbol, los aficionados al farniente(4) y a tomar el sol. Estos amigos de Febo tuvieron la peregrina idea de condenar a destierro y muerte a los dos más bellos árboles de la alameda que se hallaban a la entrada, por haberse hecho culpable de … dar sombra. El siglo de las luces debería premiar a estos enemigos de la sombra. ¡Oh, astro magno, cirio pascual entre las luminarias de la celeste bóveda, ya que no lo haga el siglo, recompensa tú el apasionado amor de estos tus seides(5), con las flechas más agudas y candentes de tu dorado carcaj(6)! / La Falange de estos sectarios del farniente y del sol, se compone en su mayor parte de viejos, de inválidos, de pordioseros, y de infinitos muchachos de poca edad, de esos que denomina Paul Féval (7), intrépidos inconvenientes de los sitios públicos. Allí, pues, acuden todos, y se ponen a comer piñones, y sería difícil hallar un pueblo en el que se haga más consumo de dicha almendra. Los chicos chillan y bullen; los viejos se sientan y platican, ocupación que aman con extremo y en que sobresalen los hijos de Vandalia(8). Allí se habla de todo y se discurre muy bien, y un taquígrafo podría recoger materia para un curioso volumen, en que no faltarían anécdotas, sentencias, refranes, dichos agudos, y chistes burlescos, porque la burla es el sempiterno alimento de la conversación de los andaluces . / En vista de que los taquígrafos están empleados en el salón de las Cortes, vamos nosotros a constituirnos en taquígrafos de la alameda del terraplén de Chiclana. Acerquémonos a este comité en que lleva la voz un inválido mendigo que hizo sus hazañas en la Guerra de la Independencia y relata por milésima vez las mismas batallas, escuchadas siempre con el mismo interés por su auditorio; porque el hombre del pueblo andaluz, en quien rebosa el pensamiento, no es hablador vacío y de profesión; su locuacidad es inteligente y no mecánica, y así sucede que escucha con el mismo interés que habla.

[Ambientación] Muchoa años después de la narracción, casi un siglo después, este era el aspecto que tenía aquella “plazuela”, hoy conocida como Plaza España, con algunos de los edificios que la formaban, al salir del Puente Grande; se aprecia a la derecha, parte del teatro que se quedó para demolición a consecuencias de la riada de octubre de 1965. Fuente: “todocoleccion.net”.
-No fueron ustedes, la gente de tropa, los solos en ser afusilados por aquellos franceses de Napoleón; dijo otro viejo pequeño y de cara bondosa, al concluir el veterano la relación de una de las mil catástrofes herían sin desanimar al heroísmo que sostuvo aquella gloriosa guerra; que no faltó un tris a que lo fuésemos yo y mi compae Juan. Si no hubiese sido por las Señoras S … que vivían y aún viven en aquella casa (y el narrador señaló una de las cinco casas que forman un costado de la gran plazuela en que desemboca el puente) de esta familia que de padres a hijos ha sido siempre tan buena para los pobres como el agua para el trigo: como iba diciendo, si no hubiese sido por sus mercedes, no me hallaría yo a estas horas platicando con los vivos.
-Y ¿cómo fue eso, tío Cayetano? preguntó un mozo cojo, que era de CONIL.
-Han de saber ustedes, contestó el interrogado, que por aquel entonces teníamos yo y mi compadre unas bestiecillas y nos ejercitábamos en hacer carbón, y venderlo a los franceses. Los asistentes de un Comendante que estaba alojado en aquella casa, nos quisieron mercar dos cargas. Nos metimos en trato y nos ajustamos; pero al recibir las cargas, se empestillaron en que no tenían las seis arrobas cabales; se rufianaron y no quisieron pagar lo ajustado. Pensaban ellos que acá teníamos las muelas de corcho, pero se engañaron, porque nosotros no nos amilanamos, sino que le dijimos: mau, mau, caballeros, acá seremos tontos hasta donde nos hizo Dios, pero no hasta donde nos quieren hacer los hombres. Nosotros que sí, ellos que no; ellos sin entender el español que hasta los burros entienden, y nosotros sin comprender su jerigonza que el diablo que la entienda, les dije yo que para acabar presto, iría en un brinco por la romana. ¡Caballeros! No bien lo hube dicho cuando se echan sobre mí aquellos sayones gritando como grajos, uno me sacude, otro me empuja, otro me zamarrea; mi compadre que veía aquesa barbaridad, les dijo: señores; ¿en qué les ha ofendido mi compadre? su merced no ha hablado malamente; no ha dicho más sino que para convencerlos y traerlos a la razón, iba por la romana . Apenas lo hubo dicho, cuando me sueltan a mí y la emprenden con él que daba compasión, pues cada trancazo que le descargaban, valía un duro. A la gritería que se armó se junta gente, acude la guardia, y sale el Comendante al que le cuentan en su algarabía lo que pasa. Vamos, pensamos nosotros, este gobierno le meterá el resuello para dentro al ipotismo(9) de esos leones; pero, señores, se nos heló la sangre en las venas, cuando vimos que aquel Fierabrás(10) echa mano a la espada y se viene sobre nosotros con los ojos que se le salían del casco, y las narices más hinchadas que las tiene el mar cuando le duele la barriga. ¡Dios nos la depare buena! le dije a mi compadre; ya nos podemos poner bien con su Divina Majestad, que el fin de fiesta no seremos nosotros lo que lo contemos. Nos quieren quitar la vida para no pagar el carbón, me respondió mi compadre; pero podían hacerlo sin tanto intrépitu y sin antes romperle a uno los huesos del cuerpo.

[Ambientación] Fierabrás en un grabado de una edición de Le roman de Fierabras le Géant, de Jehan Bagnyon, 1497. Bibliothèque Nationale de France. Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre.
En aquel conflicto cate usted que se presentan las señoras de la casa, que parecían ángeles, para saber por qué se había armado aquel Tiberio(11). Señoritas, les grite, nos llaman briganes(12) y nos quieren matar, porque aferrándose en que el peso del carbón no está cabal, les hemos dicho que iríamos a traer la romana … A la cárcel, gritó el Comendante, que por lo visto lo que no quería era que se pesase el carbón. Pero fue el caso, que aquellas señoras se desternillaban de risa, y que habiéndole hablado en su parla, el Comendante se echó a reír también, y mandó que se nos pagase, y que se nos dejase ir, lo que hicimos nosotros, y por los aire, y sin volver la cara atrás.
-Tío Cayetano, dijo el cojo de CONIL, y ¿por qué se pusieron tan embravecidos aquellos franceses?
-¡Toma! porque siempre estaban de aquesa manera.
-Fue, dijo en voz hueca y tono de superioridad el veterano, porque si usted y su compadre al mentar a la romana aludían al peso, ellos creyeron que les amenazaban con el general La Romana(13), que era un caudillo de los más sonados, y con razón, porque la hazaña que él hizo, desde el Cid acá no se ha visto otra .
-¿Y qué fue?
Los franceses aquellos quisieron también meterse en casa del Ruso como lo habían hecho por acá; y para ayudarles en la empresa, se llevaron un ejército español con su general, y su plana mayor, completo de un todo. Este general fue La Romana, el que aunque tamaño como del codo a la mano, era un hombre como son los hombres; un español de antaño, más valiente que Pizarro(14), y más leal que valiente: llegó a saber que se habían llevado al rey de España, y que para rescatarlo y defender su tierra se estaban armando los españoles todos desde los viejos hasta los niños, y entonces se escapó con todo su ejército como si hubiesen tenido alas en lugar de mochilas, y se vino a su tierra para defenderla; y esta hazaña ha de ser sonada mientras el mundo sea mundo, porque cuidado con escapársele de entre las manos a aquellos cancerberos, y venir a hacerles cara aquí a lo franceses aquellos, que les llevaban un palmo a los franceses de hoy.
-¿Qué está usted diciendo, señor? le interrumpió el de CONIL: pues qué, ¿llevaban zancos?
-Calla tú, pata galana, contestó el veterano; lo digo yo, y basta: yo lo digo, yo, que los miré cara a cara antes que pensaras tú nacer.
-¡Pues por más que lo diga usted, no creo yo que los padres altos tuvieran todos por un rasero los hijos con un jeme(15) de cuerpo menos que ellos, ni lo cree nadie, tío Mambrú!
-Los señores me creerán a mí, y no a ti, ¿estás? que habiendo hombres en el mundo ¿quien hace caso de chavales? Y sábete que en diciendo yo una cosa, la firma el rey,
Los franceses aquellos que gastaban más fantasía que pesetas, habían dado en la gracia de burlarse de los andaluces, diciendo que eran fanfarrones, y que todo en ellos era jarabe de pico, mentiras peladas; que lo que sabían era enamorar, y ajicalarse, y torear, y otros despresiones que le dejaban a uno con la cara llena de frente … mas acaeció por entonces la batalla de Bailén(16), en la que el ejército francés entero y verdadero, con sus águilas, sus furgones, sus gorras de pelo, sus generales y su Dupont(17), cayó prisionero, por lo que un coplero de los recios sacó una décima que decía asina:

[Ambientación] El general Dupont rindiendo su ejército ante las fuerzas españolas, en una obra de Maurice Henri Orange, 1906. Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre.
Si con fleco en la montera
y capote de alamares,
pensáis que no hay militares
de arrogancia verdadera;
esta victoria primera,
os demostrará mil veces
que los que saben corteses,
cortejar y gastar oro,
mentir y matar toro
saben matar los franceses.
-Dios guarde a usted, tío Cayetano, y a la compaña, dijo acercándose al grupo un naranjero de Vejer; ¿no puso usted un puesto de carbón?
-Sí, pero lo quité.
-Porque el demonio que hiciera carrera con los marchantes; lo querían bueno, barato, fiado, bien despachado, y con agrado: pero es el caso que de aquesta manera ellos se fueron riendo, y el puesto se quedó a ti suspiramos los enterrados.
-Tío Mambrú, dijo el naranjero dirigiéndose al veterano; pues qué ¡no se había usted muerto!
El veterano mal humorado por la pregunta, contestó con un no enérgico, quintinciada extracto de la negativa.
-¡Pues sí me lo aseguraron! …
El veterano no se dignó responder.
-Señor, si me dijeron de usted, como del Mambrú, ¡que lo habían visto enterrar!
-¡Dale! si me hubiese muerto no lo negara, ¡castañas!
-Pues si no se ha muerto, se morirá.
-Y tú, ¿te quedarás por acá?, dijo con coraje el veterano. ¡Vaya! solo los vejeranos le ganan a brutos a los de CONIL!
-Pues mire usted, repuso el vejerano, ¡que los chiclaneros pueden echar planta! ¡Que lo diga la duquesa de Medina-Sidonia, y lo que le pasó cuando vino a Chiclana a visitar sus Estados!
-Entonces contó el naranjero, estaba todavía en pie su castillo, que después han echado abajo, pero no tenía puertas, por lo que en su lugar colgaron una cortina de damasco en la estancia de Su Excelencia. Es de advertir, que como el hueco era muy alto, la cortina no llegaba hasta el suelo. Se juntó el Ayuntamiento de la Villa para discurrir el modo de hacerle su venera a la señora, y de hacerle un agasajo, y lo que discurrieron fue llevarle un plato de brevas. Así lo hicieron, marchando por delante el alcalde con el plato de brevas, y siguiendo los demás en procesión.
Cuando llegaron y se encontraron con la cortina, se preguntaron unos a otros que cómo se entraba, pero ninguno acertó el modo de hacerlo, hasta que el alcalde, que era el más listo, se puso a gatas y coló por debajo de la cortina con su plato de brevas en una mano y gateando con la otra: los demás hicieron lo propio. / Cuando la duquesa vio entrar aquella procesión a gatas, se asustó, y luego que se enteró del asunto le dio tal coraje porque lo tomó a guasa, que cuando le presentaron las brevas las cogió y se las empezó a tirar; el Ilustre Ayuntamiento echó a correr que volaba; y cuando estuvieron en la calle se decían unos a otros: <Si como han sido brevas hubieran sido chinas, ¡nos achoca la indina!>(18).

[Ambientación] Imagen alegórica de la determinación de la duquesa de lanzar los higos a los miembros del Ayuntamiento. Fuente: Creación de ChatGPT Google.
-Si como mientes corres, dijo el tío Mambrú, ¡el demonio que te alcance!
-Muchísima verdad que es, opinó el de CONIL, que ese lance lo saben hasta las piedras de la calle; desde que principió el relato, lo recordé.
-Oye, pata galana, ¿hay en tu pueblo pilón para las bestias?
-En donde hay campanas, hay de todo, tío Mambrú: ¿por qué lo pregunta usted?¿Tiene usted sed?
-No lo pregunto por eso, dijo el tío Cayetano; sino para recordarte a ti el alcalde de tu pueblo que lo mandó hacer, y no sabiendo el albañil, la altura que le había de dar, se puso el alcalde a gatas y le dijo: <a esta altura; que donde alcanzo yo alcanzo un burro>.
-Ya estoy, ya estoy, señor Cayetano, que más corre un cojo que un sano, contestó el de CONIL; en mi resguardo nada se pasa por alto, y más que sea el tío Mambrú un soldado viejo, o un gitano, ... ¿se entera usted? ¡Por vía del judío! y que sobre sí están los ataja-primos.
-¡Y qué insolentes son los desechados!
-¡Y qué entrometidos los tardíos! respondió con coraje el de CONIL.
-Señores, ¡paz!, que parecen ustedes gatos de reñidero; observó un viejo de Medina que vendía los ricos alfajores que allí se elaboran.
-Tau, tau, callen los zorros, repuso el cojo.
Mas antes de proseguir y de pintar la explosión de coraje que (como si esos apodos hubiesen sido las mayores injurias personales) produjeron en aquellos a quienes se aplicaban, referiremos el origen de cada cual, lo que no deja de ser curioso, y de tener algún interés para los pocos que en nuestro país estudian, y a quienes interesa la índole y el giro de las invenciones burlescas y tradicionales del pueblo de campo.
El de ataja-primos, mal nombre que pica de muerte a los chiclaneros, dicen que debe su origen a dos primos, que estando en la orilla del río vieron la luna reflejada en él y la quisieron coger, pero como por más que corrían, el reflejo quedaba siempre a igual distancia de ellos, y nunca lo podían alcanzar, le dijo el uno al otro: <Da vuelta, adelántate, y atájala, primo>.
El de tardíos que incomoda tanto a los de Vejer, proviene de haber querido echar abajo un peñasco que les estorbaba y que tiene vetas amarillas. Cuéntase que el medio de que se valieron para llevar a cabo tan ardua empresa, fue el tirarle huevos, los que se estrellaron en él como lo atestiguan las vetas amarillas. Habiendo consumido sin obtener resultados el repuesto de huevos que llevaban, enviaron a algunos de entre ellos al pueblo para que les trajesen más. Tardándose los comisionados y estando ellos tan enfuncionados y tan impacientes por llevar su obra a cabo, se pusieron a darles voces diciendo: <¡Llegad, tardíos!>.

[Ambientación] Medina Sidonia, Arco de la Frontera o de la Pastora, 1914. Fuente: “postalesyfotosantiguasdesevilla.blogspot.com”.
En cuanto al de zorros que enfurece a los de Medina, refiérese que estando este pueblo en poder de moros y no pudiendo los españoles hacerse dueños de él, discurrieron una treta que fue la de fingirse zorros. Así sucedió que una noche los moros de Medina oyeron con espanto tal concierto de aullidos de zorros en todas direcciones y un tau, tau, tan estrepitoso y general, que se asustaron y abandonaron el pueblo, de que se posicionaron pacíficamente los fingidos zorros.
Tocante a los desechados de CONIL, no hemos podido, a pesar de nuestras investigaciones, hallarle más etimología, sino el que en siendo de CONIL, nadie los quiere ni encuentran cabida.
La contienda se iba acalorando cada vez más, sin que el tío Cayetano, que tenía buena índole, tomase parte en ella.
-Señor, le dijo el veterano; ¡está usted ahí como el niño de Diego, que nació mudo, sordo y ciego!
-En boca cerrada no entran moscas, contestó el interpelado.
-Pero ¿no lo está usted oyendo? ¡Por vía del dios Baco, que tiene usted más calma que la iglesia mayor!.
-Dos buenos callos me han nacido; uno en la boca y otro en los oídos, contestó el tío Cayetano.
-Pues estos deslenguados no tiene ninguno en la boca, ni yo ninguno los oídos.
-Ni en la lengua, dijo el de CONIL; que estoy para mí, que con los franceses aquellos que le llevaban un jeme a los de ahora, no había usted de gallorear(19) tanto.
-¡Eso es! contestó furioso el veterano, ¡eso es! tú, desechado, cara de sardina frita, como me ves viejo, me insultas, por aquella orden del día de los cobardes y pillos: ¡a toro muerto, gran lanzada! …
-¡Cristianos, callar!, dijo el tío Cayetano: que duro con duro, no hizo jamás un buen muro.

[Ambientación] Conil de la Frontera, plaza del Arco de la Villa y calle Pascual Junquera, 1914. Fuente: “postalesyfotosantiguasdesevilla.blogspot.com”.
Los intrépidos obstáculos de los sitios públicos, que entre otras buenas cualidades cuentan la de ser curiosos, y de enterarse de lo que no les va ni les viene, habían acudido al oir las voces de los contrincantes, se habían impuesto del origen de la querella y cantaban ahora en voz y en grito:
De Medina son los zorros,
de Vejer la pompa vana,
de CONIL los desechados,
los borrachos de Chiclana.
-¿Queréis callar, hato de tunos y pelgares(20)? les gritó el de CONIL, levantando con amenazas su muleta.
Canta la rana, canta la rana,
y no tiene ni pelo ni lana.
Gritaron en coro y en diversas voces a cual más desentonada los pilluelos.
Canta la rana, canta la rana,
y no tiene ni pelo ni lana.
Entre tanto, otros chiclaneros se habían unido al tío Mambrú en defensa de su nacionalidad. Los gritos habían llegado del crescendo al fortissimo. La turba muchachil había acudido a su económico proyectil, y se apedreaban sin piedad. Los de la contienda, cada vez más exaltados, se tiraban volantes sacados de un diccionario no académico, y se preparaban con gestos amenazadores a venirse a las manos, cuando de repente y como por magia, sucedió a esta algazara general un absoluto silencio; a este encarnizamiento, el olvido y la indiferencia más completa. En un momento, los intrépidos inconvenientes, en la más perfecta unión, habían despejado el campo, y se les vio, cual salamanquesas, trepados y pegados a las rejas de las primeras casas que pudieron alcanzar. El naranjero corrió hacia una cuadra y desapareció; el cojo pudo alcanzar una berlina sin enganchar que se hallaba al frente, cuya portezuela abrió, subiéndose en ella, y volviendo a cerrarla; la mayor parte, sobre todo los pobres viejos, se subieron sobre el parapeto y saltaron al otro lado, escondiéndose entre las hierbas. La asamblea se deshizo como el humo; el terraplén, poco antes campo de Agramante, apareció solo, tranquilo, despejado, como una iglesia a medianoche.

[Ambientación] Vejer de la Frontera, la “Fonda del Comercio”, plaza del Conde de Niebla, 1900. Fuente: “postalesyfotosantiguasdesevilla.blogspot.com”.
Este pronto y pacífico desenlace, este súbito cambio en los ánimos, esta paz improvisada, este calmante de las iras, este pacificador por excelencia, este cortador de nudos gordianos era ... un toro de cuerda que se había presentado repentinamente, desembocando por una de las calles que abren en el terraplén; toro, que después de haberse parado un momento, y vacilado sobre la dirección que tomaría, se había decidido por la que conducía al puente, y se acercaba corriendo, seguido de una gran muchedumbre gritadora, silbadora, soez, descompuesta y frenética.
El taquígrafo que se había ya ausentado desde el fuego graneado de voces indisciplinadas, y observaba desde la orilla puesta el mágico efecto causado por la presencia de aquel pacificador, deseó de todo corazón que no parase su carrera; y que después de dar la vuelta de Europa, de Asia, de África, de América, con igual feliz resultado, viniese a ser coronado de olivo a reemplazar con ventaja en su altar al becerro de oro.”»

[Ambientación] Chiclana de la Frontera, vista panorámica desde el cerro de Santa Ana. Fuente: “todocoleccion.net”.
NOTAS DEL TRANSCRIPTOR: (1) Fernán Caballero, alias de Cecilia Böhl de Faber y Ruiz de Larrea (Morges, Suiza, 25 diciembre 1796 – Sevilla, 7 abril 1877), escritora y folclorista española. Todo sobre ella. Todas las obras originales de Fernán Caballero se encuentran en domino público, AQUÍ. // (2) La autora inserta , con cierta confusión, la siguiente aclaración: “Otros lo llaman Arillo; más el castillo que existió allí tenía por nombre Liro.” // (3) Almoraduj (o almoradux) es un término español, de origen árabe, que se refiere principalmente a la planta aromática mejorana (Origanum majorana), usada en cocina y medicina, pero también puede identificar a variedades silvestres de tomillo (Thymus mastichina) en regiones como Andalucía y Extremadura, conocida por su aroma similar al tomillo y orégano, y a veces llamada sándalo en jardinería. // (4) Farniente, derivado de la expresión italiana dolce far niente, se traduce al español como la ociosidad, el placer de no hacer nada, el descanso o la relajación. Más que pereza, se refiere a una inactividad consciente, placentera y relajada, frecuentemente asociada a las vacaciones o a disfrutar del momento. // (5) Seide.- 1. Seguidor, hombre de confianza. 2. Fanático, incondicional. Es palabra gallega que se usó bastante en la segunda mitad del siglo XIX, aplicándola, casi siempre, a muñidores, electoreros, hombres de confianza y acérrimos partidarios de caciques y mangoneadores políticos. Fuente: Papeletas para el Diccionario, Gregorio M. Guerrero. Real Academia Española. // (6) Carcaj.- 1. Aljaba; 2. Especie de Cuja pendiente de un tahalí, en que se mete el extremo del palo de la cruz cuando se lleva ésta en procesión. Fuente: Diccionario RAE. // (7) Paul Henri Corentin Féval (Rennes, 29 septiembre 1816 – París, 8 marzo 1887), escritor francés, especialista en la novela de folletines. Biografía. Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre. // (8) Vandalia.- Nobre latino que se daba a Andalucía, por creerse que su nombre derivaba de la ocupación vándala que tuvo lugar en ella el siglo V. Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre. // (9) Ipotismo.- Estado parecido al trance en el que una persona está más atenta y enfocada en ciertos pensamientos, sentimientos, imágenes, sensaciones o comportamientos. // (10) Fierabrás.- Es un personaje de ficción de prolongada existencia que figura en varios cantares de gesta franceses del ciclo carolingio. Se lo describe como un caballero sarraceno de gigantesca estatura, héroe pagano de grandísima fuerza y magnánimo corazón, muy diestro en el manejo de armas. Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre. // (11) “Se había armado aquel Tiberio”.- Es una expresión colocal del español, que significa que “se armó un gran lío, alboroto o conflicto”, normalmente con ruido, discusiones o caos. Se alude al emperador romano Tiberio, cuyo reinado estuvo marcado por intrigas, conspiraciones y conflictos. Fuente: ChatGPT Google. // (12) Brigán.- Bandolero. Fuente: Asociación de Academias de la Lengua Española. // (13) Pedro Caro y Surena, III marqués de La Romana (Palma de Mallorca, 2 octubre 1761 – Cartaxo, Portugal, 23 enero 1811).- Militar español que actuó durante las guerras napoleónicas. Biografía. Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre. // (14) Francisco Pizarro y González (Trujillo, 1478 – Lima, 26 junio 1541).- Conquistador español. Biografía. Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre. // (15) Jeme.- Unidad demedida antigua y coloquial que representa la distancia existente entre la extremidad del dedo pulgar y la del índice, al separar ambos dedos lo máximo posible. Fuente: Diccionario de la Lengua Española de la RAE. // (16) Batalla de Bailén.- Se libró durante la guerra de la Independencia española y supuso la primera derrota en campo abierto de la historia del ejército napoleónico. Tuvo lugar el 19 de julio de 1808 junto a la ciudad jienense de Bailén. Más. Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre. // (17) Pierre-Antoine Dupont de l´Étang (Chabanais, 14 julion1765 – París, 9 marzo 1840).- General francés durante las Guerras Napoleónicas. Biografía. Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre. // (18) Indina.- Mala, desvergozada, mujer pública. Fuente: Real Academia Española. // (19) Gallorear.- No está reconocido por la RAE, ni en los diccionarios de americanismos. Quizás se trate de una variante coloquial de alguno de estos verbos: Gallear (presumir o jactarse de algo, o actuar con soberbia tratando de sobresalir entre los demás); Gallardear (hacer gala de algo con aire de elegancia, o mostrar valentía y determinación). // (20) Pelgar.- Hombre sin habilidad ni ocupación. Fuente: Diccionario de la Lengua Española. //

Portada del libro del que se ha extraído el texto transcrito. Fuente: Internet Archive.
*** Fuente: “CUENTOS Y POESÍAS POPULARES ANDALUCES”, Cecilia Böhl de Faber y Ruiz de Larrea, alias “ Fernán Caballero”. Leipzig: F.A. Brockhaus, 1861. [Ejemplar con el sello de “Library of Congress, 1879, City of Washington // Observación personal: qué diferencia entre estos EE.UU. Con el actual defendido por Donald Trump] Internet Archive.