miércoles, 7 de octubre de 2026

BOLETÍN DE LOS PÓSITOS (1861).

 Este documento es una carta oficial fechada en 1861 y dirigida al alcalde de Conil, en la que se le informa y anima a implicarse en la recuperación y correcta gestión de los fondos de los Pósitos —instituciones tradicionales de ayuda económica y alimentaria—, destacando su importancia social, agrícola y municipal, así como promoviendo la lectura de un boletín dedicado a su administración y mejora. 

Reproducción del inicio de la carta, preimpresa, dirigida al Alcalde del Ayuntamiento. Fuente: Archivos Históricos, Municipal de Conil y/o Provincial de Cádiz. 

«”Sr. Alcalde del Ayuntamiento de [tachado][1], 6 de junio de 1861 [fecha de llegada, a mano] / Madrid 7 de abril de 1861. /

Muy Sr. mío, de toda mi consideración y respeto: Será muy posible que por efecto de sus muchas ocupaciones no haya tenido ocasión de dedicar un rato a la lectura del Boletín de los Pósitos, que le remito, ni enterarse de lo que pudiera interesar a estos establecimientos y a la municipalidad que tan dignamente preside, la liquidación de las acciones que tenían en el Banco Español de San Fernando [2], ni respecto de otros reintegros y reclamaciones de créditos por Propios y Pósitos, que alcanzan contra el Estado por anticipos, suministros o cualesquiera otras exacciones que hayan sufrido del Tesoro Público, o en beneficio de los fondos e intereses locales de la provincia o del municipio; y cuya hora o tiempo de legítima reparación para estos caudales, injustamente detentados hasta aquí, sacándolos de su verdadero y sagrado destino, ha llegado ya.

Por la Real Orden circular de 9 de febrero último, se habrá Vd. enterado del firme propósito y elevadas miras que animan a S. M. y a su Gobierno, de atender con la mayor solicitud y esmero a este interesante ramo, propio en el día de la administración municipal. Esta Soberana disposición se ha dictado con el fin de conseguir la pronta restauración de lo mucho que está repartido y que yace abandonado y estancado hace muchos años sin gestionar su reintegro, para que recobrado todo o la mayor parte que sea posible cuanto antes, funcione esta antigua y cristiana institución, y se levante y prospere de nuevo, cumpliendo ampliamente en poder de los Ayuntamientos los fines morales y sociales que ella se propone: de amparar a los vecinos más pobres en casos extremos de carestía y de hambre por medio de panadeos; de socorrer al labrador honrado en sus apuros y necesidades con repartimientos en granos y dinero, a calidad de reintegrarlos con el aumento de cortas creces ó intereses módicos a la próxima cosecha; y de ayudar y estimular de esta manera el fomento de las sementeras y demás labores agrícolas, en el término respectivo a cada Pósito. 

[Ambientación] Imagen del Convento de la Victoria, al fondo, y esquina de la Casa del Conde de las Cinco Torres (inmueble vulgo <Casa del Peoro>), sobre 1910. Fuente: Fotografía mejorada de la colección particular de Scard Bermos, Juan Bermúdez Ramos.

A la defensa y desarrollo de tan sagrados intereses y a dar publicidad a todos los actos de su administración, como la mejor garantía del acierto, si se quiere conseguir una dirección recta y moral, acabando de una vez con los abusos y dilapidaciones que en tiempos de oscuridad se cometieron, se dedica hoy el Boletín de los Pósitos.

Con el deseo de elevar a la altura que se merece esta grandiosa institución, verdaderamente nacional y peculiar de nuestra España, por la antigüedad de sus fundaciones y sentimientos cristianos que en ella dominan, y con el noble propósito y perseverante afán de hacerla nacer o prosperar en los pueblos que de ella carecen en el día, por la razón de que su antiguo Pósito ya se extinguió, o porque nunca lo conocieron: empleamos gustosos nuestros desvelos en el estudio de este interesante ramo de la administración, ramo que tantos bienes puede producir a los pueblos en general, y a sus vecinos y asociados muy especialmente. Con el mayor desinterés nos ofrecemos placenteros a los que participando de nuestras mismas ideas y afanes, quieran consultar o comunicarnos su opinión para alcanzar el mejor acierto en todo lo que pueda interesar al fomento y perfección de los Pósitos.

En este sentido, pues, me atrevo a recomendar a Vd. la lectura del Boletín de los Pósitos, y llamar su consideración hacia los trabajos que se practican para el reintegro y restauración de estos caudales, esperando de su fina cortesía, se sirva contestar si puede aceptar la suscripción que le dirijo con el expresado fin; manifestándome si se digna admitirla por cuenta de los fondos municipales, caso de que los del Pósito no puedan todavía soportarla: cuyo aviso se esperará sin compromiso alguno hasta la conclusión del semestre que termina a últimos de julio próximo, a fin de que se forme una idea de la bondad y utilidad de esta publicación, enviándose desde luego los números que salgan y los que le falten, si carece de ellos y los reclama, para completar la colección.

Si se considera aceptable, podrá disfrutarse, previo aviso, la rebaja que se estableció en la advertencia del número 8.º y siguientes, para los que paguen anticipado antes de la conclusión del trimestre que termina el 21 de abril, o del semestre en fines de julio. En caso negativo, se estimará la atención de que mandase con aviso devolver los números recibidos a la Dirección del Boletín, para que cese de enviar los sucesivos.

Soy de Vd. su mas atento y seguro servidor Q. B. S. M. / ANTONIO DIAZ QUINTANA./ Capellanes, 5, principal, Madrid.”»

Parte manuscrita de la carta manuscrita enviada al Alcalde por parte del responsable del Boletín de los Pósitos. Fuente: Archivos Históricos, Municipal de Conil y/o Provincial de Cádiz. 

A continuación, continua el escrito pero de manera manuscrita con el siguiente tenor:

«”P.D. Según habrá Vd. visto por la liquidación ya publicada de esa provincia, aparece el pósito cuya junta dignamente dirige, interesado como accionista del Banco Español de San Fernando y tal vez lo sea por otra clase de créditos mandados también liquidar, y habiéndose servido la suscripción hasta el día, se estimaría de su bondad y fina atención se digne avisar la forma en que acepta dicha suscripción esperándose el pago todo el tiempo que considere Vd. necesario fijar.”» 

Notas del transcriptor: [1] Desgraciadamente, uno de los consultores de este documento, por una desconocida razón, lo ha dañado irremisiblemente, tachando el destino, aunque se adivina, incluso visualmente, que es CONIL. // [2] El Banco Español de San Fernando, creado en 1829, como evolución del Banco de San Carlos [1782], fue una de las principales instituciones financieras del país y antecedente del actual Banco de España [1856]. Su función principal era: gestionar la deuda pública, emitir billetes (en determinadas etapas), y actuar como agente financiero del Estado. Los pósitos, por su parte, eran instituciones locales (normalmente municipales) centradas en el grano, no en el dinero. Aun así, su relación con el banco se puede entender en varios niveles. Durante el siglo XIX, el Estado impulsó la transición desde sistemas tradicionales como los pósitos hacia un sistema financiero más moderno basado en bancos como el de San Fernando. Esto implicaba sustituir el préstamo en especie (grano) por crédito monetario, y, por tanto, integrar la economía rural en circuitos financieros nacionales. El Banco de San Fernando era una herramienta clave para centralizar las finanzas públicas. Paralelamente, el Estado intentaba regular y supervisar los pósitos (como se refleja en el Boletín de los Pósitos) y evitar su mala gestión o desaparición caótica. Aunque el banco no administraba directamente los pósitos, ambos estaban bajo la órbita de reformas estatales.

*** Fuente: Archivos Históricos, Municipal de Conil y/o Provincial de Cádiz. 

martes, 6 de octubre de 2026

CARTA NÁUTICA DE LA COSTA DE CÁDIZ (1706-1734).

Más allá de su evidente función práctica, esta carta constituye un valioso documento histórico que testimonia el conocimiento geográfico, las técnicas cartográficas y la importancia estratégica de la costa gaditana en los inicios del siglo XVIII. Su precisión, riqueza de detalles y elegante factura la convierten en una pieza de gran interés tanto para la historia de la navegación como para el estudio del paisaje litoral andaluz. 

Carta náutica de la costa gaditana, con Sanlúcar de Barrameda, Chipiona, Rota, El Puerto de Santa María, Puerto Real, Medina Sidonia, Isla de Cádiz, Chiclana y Conil. Fuente: Servicio de Documentación Geográfica y Biblioteca. Instituto Geográfico Nacional. 

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Datos:

Ámbito geográfico: Cádiz. / Materia: Cartas náuticas. / Fecha: 1706-1734. / Autor(es): Johannes van Keulen ; Gerard van Keulen. / Lugar de publicación: Países Bajos. / Escala: [ca. 1:128.000]. 3 Drie Duitsche Mylen van 15 in een Graad [=17,4 cm]. 4 Quatre Lieües marines de France & d´Angleterre, de 20 au degré [=17,5 cm]. / Lengua: Holandés. / Otras lenguas: No hay más lenguas. / Coordenadas: (O 6°33'36" - O 6°02'32" / N 36°55'20" - N 36°19'26"). / Descripción física: 1 carta náutica: 59x98cm en una hoja de 61,5x102 cm. / Datos de publicación: Gerard van Keulen, Amsterdam, 1706-1734. / Signatura: 32-G-8. // 

Detalle del Conil marítimo y sus alrededores: Isla de Sancti Petri (Eyl. St. Pedro of Ins. St. Petri); Torre Bermeja en La Barrosa (Tour Vermea); Torre y Cabo Roche (T. de la Roca y C. de la Rocque); Castilnovo (Castel Novo); Cabo Trafalgar (C. Travalguar ou C. Tralfagar); la Aceitera (La Seitera); Torre de Meca (Tour de la Meca). Los números que aparecen en el mar indican la profundidad del fondo. Fuente: Servicio de Documentación Geográfica y Biblioteca. Instituto Geográfico Nacional. 

Comprende la costa de Cádiz y Huelva, desde el cabo de Trafalgar hasta el Coto de Doñana. Pertenece a la obra "De Groote Nieuwe Vermeerderde Zee Atlas ofte Water-werett", de la que se publicaron 4 ediciones de gran formato en 1706, 1710, 1718 y 1734. Marco con rotulación de grados y cada 5´con subdivisiones de 12´´, en los paralelos solamente. En el ángulo inferior izquierdo figuran las escalas gráficas en leguas marinas de Francia y de Inglaterra. Relieve representado por perfiles de montañas abatidos y cotas batimétricas. Planimetría con ciudades representadas por agrupación de edificios, salinas, torres vigía, puentes, molinos de viento, fortificaciones y una almadraba. La hidrografía representa la desembocadura de los ríos Guadalquivir y Guadalete. La costa aparece realzada con escarpados, bajíos, fondeaderos y punteado en las playas. En el mar, dos rosas náuticas con treinta y dos vientos cada una, que al cruzarse con una corona de dieciséis haces forman una red de araña. En cada rosa, la flor de lis indica el N. y la cruz al E. Figura una flecha indicando el sentido de la corriente marina junto a Trafalgar y una boya con una banderola frente al puerto de Cádiz indicando la dirección del viento. Toponimia costera en holandés y castellano. Rotulación en letra romanilla e itálica. Datado durante el reinado de Felipe V (1700-1746).  

*** Fuente: Servicio de Documentación Geográfica y Biblioteca. Instituto Geográfico Nacional.  

lunes, 5 de octubre de 2026

HISTORIAS DE LUIS BRICEÑO, 66.

¿ME HABRÁN ENGAÑADO?.

Don Herminio fue uno de los principales capitalistas de la ciudad.

Esa cualidad de capitalista principal, se la daba la gente en la ciudad donde nació y residía, porque allí sabían todos que el saldo de su cuenta corriente en la sucursal del Banco de España en aquella plaza se acercaba mucho al millón de pesetas; porque el dinero que tenía colocado en hipotecas bien garantidas [sic, garantizadas], pasaba del millón de pesetas; porque las tres dehesas que poseía, valían más de cien mil duros [500000 de las antiguas pesetas; aprox. 3000€]; porque eran suyos varios predios urbanos de los mejorcitos que existían en la población; porque era dueño y titular de una de las farmacias más acreditadas en la localidad; porque era soltero, sin compromiso de ninguna clase, y ... porque se hospedaba en casa de un hermano, también pudiente, que, como era natural, no le cobraba hospedaje de ninguna clase.

Independientemente de los conocimientos que acreditaba con la posesión de su título de farmacéutico, estaba tan compenetrado con la Economía, aunque tergiversara caprichosamente el recto sentido de la palabra, en el exclusivo del ahorro, hasta tal punto que sólo la apreciaba, para sus actos, en la acepción única de miseria baja y ruin, que llevaba, en la estrechez de sus gastos, a la misma pobreza más extremada ...

La parsimonia era tan demasiada, que cabía franca y holgadamente en la mezquindad y aún en la avaricia.

La moderación de sus gastos era tan grande que le llevaba a proceder como el más mísero. Su innoble y despreciable tacañería lo ponía a la altura del más falto de lo necesario, del más carente de lo indispensable.

Su mísera condición entraba en lo más indigno, vil y abyecto. 

Don Herminio, glotón y goloso, andaba siempre a la caza de la despensa. Fuente: Imagen creada por ChatGPT. 

Todo su vivir se concentraba en el afán desordenado de adquirir, de poseer riquezas, sólo y exclusivamente por el placer de atesorarlas.

Por eso no era extraño verle vestido con ropa desechada por sus familiares y con calzado tan malo y estropeado como el que rueda algunas veces por los muladares.

Aparte del aspecto miserable de su carácter, que se deja consignado, don Herminio era glotón y muy goloso. No obstante la excelente comida con que diariamente regalaban su gula, en casa del hermano con quien vivía, siempre andaba a la caza de la despensa, y lo mismo engullía, a escondidas, un trozo de embutido o de cualquiera otra chacina, que las pastas o golosinas preparadas para la merienda o piscolabis de mayores y menores.

En cierta ocasión, en que quiso dar a sus familiares un ejemplo de independencia en el vestir, marchó, a pie, naturalmente, a una población fronteriza, cercana a la de su residencia, al señuelo de un anuncio de prensa, inserto en un diario de aquella población extraña, en que se señalaban, en almoneda, precios inverosímiles, por lo baratos, a determinadas prendas de caballero.

Y, al efecto, adquirió un pantalón que sustituyó, allí mismo, al gastadísimo, descolorido e inservible que llevaba.

Fuera ya de la zona extraña, aguardó ocasión en que, por una bicoca, le trasladaran a su residencia habitual, en la cabina de un camión de carga.

Conversando con el conductor, a quien conocía como paisano, le hizo saber, en charla general, la compra que había realizado, indicándole, al efecto, la prenda objeto de su adquisición, y diciéndole:

—¿Qué le parece el pantalón que he adquirido?

—¿En cuánto?

—En diez reales [la mitad de un duro, es decir, 2,50 pesetas; 0,015€].

—¡Phs! ... No está mal.

—¿Cómo que no está mal? ¡Tuviera que ver! ¿Usted entiende de esto?... ¡Fíjese bien ... ¿Me habrán engañado? 

Fuente: “AMAPOLAS Y JARAMAGOS: cuentos, anécdotas, narraciones y chascarrillos”, por Luis Briceño Ramírez, p.p. 147-148. Primera edición, Gráficas Morales, Jaén, 1.940. 

domingo, 4 de octubre de 2026

CONIL Y EL BANDOLERO “BREBA” (1842).

 En la primera mitad del siglo XIX, recorrer los caminos de Andalucía suponía enfrentarse a un riesgo constante. Los cosarios —transportistas que enlazaban poblaciones y trasladaban viajeros, correspondencia y mercancías— desempeñaban una labor esencial para la economía local, pero su trabajo estaba condicionado por la amenaza permanente del bandolerismo. Las partidas de salteadores no solo asaltaban diligencias y cargamentos, sino que en muchos casos imponían un auténtico sistema de extorsión, obligando a los arrieros y cosarios a pagar "seguros" para poder transitar sin ser atacados. La noticia publicada en “Fray Gerundio” el 6 de junio de 1842 ilustra esta realidad al denunciar que el conocido bandolero Breba y sus compañeros continuaban actuando con impunidad, obteniendo beneficios de su actividad criminal mediante el cobro de estos tributos ilegales a los cosarios que recorrían las rutas entre Medina Sidonia, Vejer, Conil y Paterna.

[Ambientación] El Breba, y sus secuaces, amargándole el trabajo al modesto cosario. Fuente: Imagen creada por ChatGPT. 

Recorte de la noticia. Fuente: “Fray Gerundio”, 6 de junio de 1842. 

*** Fuente: “Fray Gerundio”, núm. 269, del lunes 6 de junio de 1842. Hemeroteca Digital. Biblioteca Nacional de España. 

sábado, 3 de octubre de 2026

PINCELADAS HISTÓRICAS EN LOS PROGRAMAS DE MANO DE FERIAS.

La Guerra de la Independencia Española (1808-1814) supuso uno de los episodios más trascendentales y dramáticos de la historia contemporánea de España. La invasión napoleónica no solo alteró el equilibrio político del país, sino que transformó profundamente la vida cotidiana de ciudades, villas y aldeas que se vieron arrastradas por el conflicto. Mientras los grandes acontecimientos militares y políticos ocupaban las páginas de la historia nacional, innumerables poblaciones sufrieron en silencio las consecuencias de la ocupación extranjera, las requisas, la escasez y la violencia derivada de la guerra.

Conil de la Frontera no fue una excepción. Su posición estratégica en la costa gaditana y la proximidad a Cádiz, último gran bastión de la resistencia española, convirtieron a la villa en escenario y testigo de unos acontecimientos que marcarían profundamente a varias generaciones de conileños. Durante más de dos años, sus habitantes padecieron las cargas de la ocupación francesa, afrontando privaciones, abusos y tensiones que dejaron una huella imborrable en la memoria colectiva del municipio.

El siguiente artículo recoge, a través de documentos y testimonios de la época, una aproximación a aquellos difíciles años de ocupación, mostrando cómo los grandes sucesos de la historia se reflejaron en la realidad cotidiana de Conil y de sus vecinos. 

[Ambientación; imagen no contenida en el artículo original] “Los desastres de la guerra: Así sucedió”, Francisco de Goya y Lucientes., Aguada bruñida, aguafuerte, buril, punta seca sobre papel avitelado, ahuesado, 156x209mm. Muestra a unos soldados franceses expoliando reliquias y objetos litúrgicos del interior de un edificio religiosos tras agredir a un sacerdote [ALGO SIMILAR DEBIÓ PASAR EN Conil, en el Convento de la Victoria]. Fuente: Museo del Prado, Madrid. 

“LA OCUPACIÓN FRANCESA DE CONIL”, por FRANCISCO GONZÁLEZ UREBA / Feria de El Colorado, 2001.

«”El día 23 de marzo de 1808, entraban las tropas francesas en Madrid y el día 2 de mayo se produjo la sublevación del pueblo madrileño. El movimiento de insurrección se extendió por toda la geografía española y los sublevados, al tiempo que, manifestaban su descontento por la presencia militar extranjera, organizaron unas formas de gobierno que tendrían vigencia durante todo el siglo XIX. Las juntas.

El 6 de junio la Junta Suprema de Sevilla declara formalmente la guerra a los franceses. Andalucía, tras la victoria de Bailén, había quedado libre del ejército invasor, pero a primeros de noviembre, Napoleón cruzaba el Bidasoa con un ejército de 250000 hombres y la Junta Central se trasladaba de Aranjuez a Sevilla el día 17 de diciembre de 1808. Las victorias francesas de Medellín y Ocaña, abrían las puertas de Andalucía al ejército invasor. A primeros de enero de 1810, una expedición. militar encabezada por José I, hermano del emperador Napoleón, se dirige a la conquista sistemática de Andalucía. El mando militar corresponderá al general Soult. En apenas quince días las tropas francesas ocupaban toda Andalucía, salvo Cádiz.

El 24 de enero de 1810, la Junta Central se traslada de Sevilla a la Isla de León y el 29 acuerda disolverse y nombrar un Consejo de Regencia que acabará replegándose a la ciudad de Cádiz.

El día 5 de febrero de 1810, el ejército francés, al mando del mariscal Víctor, llegaba a la Bahía, instalando su cuartel general en El Puerto de Santa María y el día 7 las tropas invasoras estaban en Chiclana. 

[Ambientación; imagen no contenida en el artículo original] “Muerte de Velarde el 2 de mayo de 1808”, por Manuel Castellano (1864). Fuente: Museo de Historia de Madrid. Wikimedia Commons. 

Desconocemos por la inexistencia de actas capitulares de aquella época, el día exacto de la entrada de los franceses en Conil, que tuvo que ser sobre el 8 ó 9 de febrero, pues Alcalá de los Gazules lo fue el día 10.

El acta del día 9 de junio recoge que <al tiempo de la entrada de las tropas en este pueblo en número crecidísimo se sufrieron destrozos y un total abandono de todos los bienes muebles>. El Ayuntamiento, instalado entonces en el edificio que hoy ocupa la Policía Municipal [plaza de Santa Catalina, junto a la ermita del Jesús], fue incendiado, sufriendo importantes daños. El convento de los frailes Mínimos de la Victoria fue suprimido y sus frailes exclaustrados. Los bienes del duque de Medina Sidonia fueron intervenidos por su fidelidad a Fernando VII.

En los meses posteriores, Conil quedó convertido en un campamento militar, con las tropas francesas acuarteladas en el suprimido convento, en la Casa Chanca, en las haciendas del Mayorazgo y Huerta del Jardal, y los mandos y oficiales alojados en la casa del Corregidor, en la calle del Hospital número dos.

La villa quedaba obligada a abastecer a la tropa, suspendiéndose el comercio y las faenas agrícolas. Las quejas de los vecinos no tardaron en elevarse al Consejo Municipal, presidido por Don Diego Crespo, denunciando <los desórdenes que cometían las tropas, matando los ganados y atropellando huertas y plantíos, además de muchos otros excesos>.

Dieron comienzo las requisas que continuaron durante toda la ocupación. Primero los carro, los bueyes, caballos y asnos. Luego la paja, la cebada, trigo y harina. Hasta tuvieron lugar requisas de sacos, imprescindibles para transportar el grano.

Las bodegas fueron diezmadas de vino y vinagre, y aquel primer año de ocupación apenas si hubo vendimia, ya que las uvas se las consumieron en verde.

Para atender a la tropa se habían abierto varias cantinas y ventas, repartidas por la villa. Una de ellas instalada en la calle Chiclana número 1, conocida por la <taberna del Infierno>, fue el lugar de celebres algaradas y numerosas peleas, que incluso terminaban con la muerte de alguno de los intervinientes. 

[Ambientación; imagen no contenida en el artículo original] “Los Desastres de la Guerra”, Francisco de Goya y Lucientes; Lámina n.º 39, “¡Grande hazaña! ¡Con muertos!”; Real Academia de Nobles Artes de San Fernando, 1863, Madrid. Fuente: “commons.wikimedia punto org”. 

Agotadas las arcas municipales, se recurrió a la venta de bienes del municipio. Pero siendo esto insuficiente, de implantaron contribuciones especiales a los vecinos según sus posibilidades. Esto dio lugar a una grave malversación de los fondos y a una distribución injusta de los cargos impuestos a los vecinos.

Las actas capitulares contienen numerosas referencias a esta situación, expresando la angustia y miseria en que vivía la población. El día 4 de junio, el Ayuntamiento se quejaba de <Las calamidades consiguientes a la pequeñez y suma pobreza de este pueblo con motivo de la escasez de especies de subsistencia>.

En esta misma acta de 4 de junio, se pone de manifiesto que los vecinos de la villa estaban organizando una resistencia ante el enemigo, al expresar la existencia de <atropellamiento contra tropas militares>.

Las autoridades francesas ordenaron al Ayuntamiento la organización en la villa de la milicia cívica, compuesta por conileños, con expresión de nombres, oficiales, sargentos, cabos y soldados, etc., haciendo responsable a la municipalidad de la más leve omisión que resulte en la organización de la expresada milicia.

De esta manera, hacían responsable al Ayuntamiento de la represión de estos desmanes que se cometían contra la tropa francesa, advirtiendo <la pena en que se incurrirían aquellas personas que impidieran o descuidaran a las municipalidades en la justa defensa contra los guerrilleros o cuadrillas de bandidos o insurgentes, estos serían considerados cómplices de los atentados que se cometieran y por tanto, juzgados por las Juntas Criminales>. 

[Ambientación; imagen no contenida en el artículo original] Reproducción del acta del Cabildo de 11 de junio de 1811, donde se recoge una orden del Comisario Regio Don Joaquín María Sotelo, desde El Puerto de Santa maría, sobre la recogida de mieses. Fuente: Archivo Histórico Municipal de Conil de la Frontera, libro 54-1, pp. digitalizadas 30-31. Gentileza Isabel González Ramírez. 

Hay documentación de la época que atestigua que con motivo del atentado que sufrió un oficial francés, en el que perdió la vida, fueron arrestados 10 vecinos de la villa. Se dio orden de ejecutarlos uno a uno si no se delataba a los autores del crimen. Una comisión municipal se dirigió a Jerez de la Frontera, para pedir clemencia para los arrestados ante el Comisario Regio Sotelo, ya que los detenidos eran unos infelices que nada de culpa tenían. La suerte que pudieron correr estos vecinos es desconocida por la ausencia de documentación que nos lo aclare.

Un caso significativo del proceder empleado con los vecinos para obligarlos a pagar las contribuciones especiales fue el padecido por el cura Don Diego Camelo. Sucedió que éste se negaba a pagar más dinero, pues decía que no le quedaba ni para mantener a su anciana madre de 76 años. Lo metieron en la cárcel por orden del corregidor Don José Moreno Pacheco. No pagaba y después de 2 días fue devuelto a su casa. Le pusieron dos soldados franceses para incordiarlo, coaccionando con causar daños a su madre, destruir todos los enseres de la casa y por fin la pobre anciana obligada a pedir por el vecindario reunió el dinero que le pedían.

Don José Moreno, corregidor, hombre de agrio carácter, de proceder despótico, insultante y retador, se hizo blanco de todas las antipatías y odios del vecindario.

Solía emplear la siguiente frase cada vez que los vecinos acudían a él para pedirle una rebaja en los impuestos: <Paga y calla, que si es menester hasta las entrañas te tendremos que sacar>. Zamarreaba a cualquiera por lo más mínimo, daba puntapié incluso a las mujeres, rompiéndole un brazo a una de ellas al caer por las escaleras del Ayuntamiento después del empujón que le dio.

Son muchas las anécdotas que podrían contarse, pero alargaría este artículo en exceso. 

[Ambientación; imagen no contenida en el artículo original] Interior del patio del Hospicio de la Misericordia, varias de cuyas habitaciones o cuartos individuales, se adaptaron como celdas de cárcel para los detenidos del Ayuntamiento. Fuente: Colección fotografía Pepe Gil Román. 

Solamente concluir que los acontecimientos vividos por los conieños durante los 28 meses de ocupación supusieron, sin caer en exageración, la página más negra de toda la historia de la población. La pérdida de vidas humanas, la ruina económica y los odios entre familias permanecieron en la memoria de los vecinos durante años.

El día 27 de agosto de 1812, los franceses abandonaron la villa definitivamente. En el mes de octubre se abrió un proceso contra el corregidor Don José Moreno y todos los concejales del último año de ocupación, por considerarlos colaboracionistas con el enemigo, autores de tropelías y excesos con los vecinos y traidores a la nación.

Seis meses estuvieron detenidos, incomunicados, en el Hospicio de la Misericordia, que había sido habilitado para cárcel. Al final sólo quedaron procesado Don José Moreno, Don Antonio Borrego, Don Francisco y Don Manuel Ramírez, Don Juan Muñoz y el Secretario Don Fernando Pantoja.

Celebrado el juicio fueron absueltos de los cargos que se les imputaban al quedar demostrado que tuvieron que actuar obligados por las autoridades militares francesas y que si su conductas parecieron odiosas a los vecinos, gracias a su intervención libraron al pueblo de males mayores.

Luego se iniciaron los famosos <expedientes de purificación> contra los que se habían destacado como afrancesados, unos con motivos, otros sin él, pero al fin la paternal y benigna idiosincrasia de nuestro pueblo, olvidó todo, concediendo perdones y relegando al pasado histórico aquellos trágicos sucesos. 

[Ambientación; imagen no contenida en el artículo original] Firma y rúbrica de José Moreno Pacheco, tomada de un acta de sesión de la municipalidad de Conil del 24 de febrero de 1811. Fuente: Libro Capitular 54-3, hoja digitalizada 105. Gentileza Isabel González Ramírez. 

No podríamos finalizar esta breve reseña de la ocupación francesa de Conil sin mencionar la gran batalla librada el 11 [5] de marzo de 1811 en el Cerro del Puerco, en la zona comprendida entre las actuales urbanizaciones de Roche y Novo Sancti Petri. La batalla librada por tropas españolas e inglesas aliadas contra las francesas acantonadas en Chiclana, fue un intento de romper el asedio a que estaba sometida la ciudad de Cádiz. El ataque anglo-español no tuvo todos los resultados deseados por falta de coordinación entre los dos ejércitos. En la batalla perdieron la vida 3500 soldados de ambos bandos. Todo un desastre dado los escasos resultados obtenidos.

Por último, las Cortes de Cádiz, promulgaron la famosa Constitución liberal de 1812 y decretaron la abolición del régimen señorial vigente en Conil desde el siglo XIV.”» 

*** Fuente: Blog de Pepe Gil, “Programas de Feria de Conil y El Colorado”. Archivo Municipal de Conil, Isabel González Ramírez.  

viernes, 2 de octubre de 2026

UN PASEO POR EL ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL DE CONIL: “UN MÉDICO TITULAR QUE VALE POR DOS” (1.871).

En la segunda mitad del siglo XIX, la asistencia médica en los municipios españoles constituía una de las responsabilidades esenciales de la administración local. Los ayuntamientos tenían la obligación de garantizar atención facultativa a la población sin recursos mediante la figura del médico titular, encargado no solo de la práctica médica ordinaria, sino también de la atención a los vecinos pobres, la vigilancia sanitaria y la intervención en episodios de enfermedad colectiva o necesidad pública.

En aquellos años, marcados por limitaciones económicas, una elevada vulnerabilidad sanitaria y frecuentes dificultades de acceso a la asistencia médica en el medio rural, la presencia del médico titular resultaba indispensable para el sostenimiento de la vida cotidiana del municipio. Su trabajo estaba regulado por la normativa estatal sobre partidos médicos, que establecía tanto sus obligaciones como la retribución correspondiente según el volumen de población atendida, especialmente en relación con los enfermos pobres acogidos a la beneficencia municipal.

En este contexto, durante la sesión ordinaria celebrada el 2 de diciembre de 1871, el Ayuntamiento de Conil abordó la solicitud presentada por Don Agustín Velarde y Escaleras, médico titular de la villa, quien exponía la situación excepcional de encontrarse desempeñando en solitario las dos plazas médicas correspondientes al municipio. Al asumir además la atención de un número de vecinos pobres superior al oficialmente asignado, reclamaba la compensación prevista en el Reglamento de Partidos Médicos de 11 de marzo de 1868.

El acuerdo adoptado por la Corporación, favorable a dicha petición, refleja no solo la aplicación práctica de la legislación sanitaria vigente, sino también la preocupación municipal por asegurar la continuidad de la asistencia médica local y atender las obligaciones derivadas de la beneficencia pública. Constituye, además, un valioso testimonio del funcionamiento de la sanidad municipal decimonónica y de la estrecha relación entre gobierno local, atención médica y protección social en la historia de Conil. 

[Ambientación] Una perspectiva de Conil desde la playa de Los Bateles, y en primer plano una barca de pescadores varada en la arena. Fuente: John Richard Adelmann, “Juan Capacha” (décadas 60-70 siglo XX). 

Transcripción libre de Rafael Coca López, con la ayuda de las anotaciones recogidas por Antonio Martínez Cordero, en las fichas depositadas en el Archivo Parroquial Santa Catalina: 

«”SESIÓN ORDINARIA DEL SÁBADO 2 DE DICIEMBRE DE 1.871.- En la Villa de Conil de la Frontera, a dos de diciembre de mil ochocientos setenta y uno, reunidos los Señores de su Ilustre Ayuntamiento que al margen se expresan [se relacionan al final de esta transcripción], por ante mí el Secretario dieron principio a esta sesión ordinaria con la lectura de la anterior que fue aprobada y la de los Boletines Oficiales, números 258 al 279 inclusive, que se mandaron archivar después de enterados de su contenido y acordado el cumplimiento de cuanto en ellos se manda en la parte que corresponde a este Ayuntamiento. ...

Reproducción fotográfica del Punto 8º, transcrito en esta entrada, de la sesión del 2 de diciembre de 1871. Fuente: Archivo Histórico Municipal de Conil, Libro Capitular 65-1. 

... PUNTO 8º.- [Al margen: Sobre que se abonen al médico titular dos escudos por cada vecino pobre de los que excedan a los que tiene señalados] Por disposición del Sr. Presidente, di lectura a una instancia presentada por el MÉDICO TITULAR de esta Villa, DON AGUSTÍN VELARDE Y ESCALERAS [1], de 13 de noviembre último, en la cual se exponen las razones que militan en favor del recurrente, para que, como MÉDICO TITULAR ÚNICO EN LA ACTUALIDAD, y que sin embargo viene desempeñando las DOS PLAZAS TITULARES que corresponden a esta localidad, como previene y ordena el Reglamento de Partidos Médicos del 11 de marzo de 1868 [2]: al tenor de lo dispuesto en el artículo 12 de dicha disposición, indica que por cada VECINO POBRE que exceda de los asignados al titular, se abone al facultativo DOS ESCUDOS, SOLICITA SE LE ABONEN LOS DOS ESCUDOS DE CADA VECINO POBRE QUE EXCEDA A LOS SEÑALADOS A SU TITULAR, así como de los señalados en totalidad a la 2ª que sin sueldo viene desempeñando. El Ayuntamiento mandó traer a la vista el citado Reglamento, y ateniéndose al mismo, se ACORDÓ de conformidad con lo solicitado, cuyo importe, después de finalizada la liquidación oportuna, debe consignarse en presupuesto para satisfacerlo en su día al interesado. Todo lo cual debe hacérsele saber al mismo, para su debido conocimiento.”»

[Ambientación] Recorte del art. 12 alegado por el médico titular en su instancia. Fuente: “Real decreto mandando se cumpla y ejecute el reglamento sobre organización de los partidos médicos de la Península”, Gaceta de Madrid, núm. 74, de 14/03/1868, pp. 3-5. Ministerio de la Gobernación. 

Relación de ediles presentes y anotados al margen del acta:

Alcalde 1º: Antonio González de Oreña; Alcalde 2º: Pedro González Marín; Regidores: Antonio Marín Leal, Toribio Briseño Campos, Alonso Ramírez Alba, Pedro Puente Camacho, Manuel Abalos Alba y Pedro Camacho Ortiz; Secretario: Manuel Patiño Fuentes. 

NOTAS DEL TRANSCRIPTOR: [1] Es el padre del insigne poeta conileño JOSÉ VELARDE YUSTI. // [2] El Reglamento para la asistencia de los pobres y organización de los partidos médicos de la Península, promulgado el 11 de marzo de 1868, bajo el reinado de Isabel II, fue la norma encargada de estructurar la asistencia sanitaria y benéfica para las clases menos favorecidas en España. Su objetivo principal era garantizar que los municipios proporcionaran atención médica, cirujana y farmacéutica gratuita a los vecinos declarados <pobres>. Los municipios se dividían en demarcaciones territoriales llamadas partidos médicos, organizados en función de su población y número de vecinos. Las plazas de los médicos titulares debían cubrirse mediante oposición, lo que profesionalizó la selección del personal sanitario municipal. Fuente: “Gaceta Sanitaria”, Vol. 23. Núm. 1. Enero-Febrero 2009. 

*** Fuente: Archivo Histórico Municipal de Conil de la Frontera. Sesión Ordinaria del 2 de diciembre de 1871. Libro Capitular 65-1, p. digitalizadas 78-79, ó 32-32v. Agradecimiento: Isabel González Ramírez. // Archivo Parroquial Santa Catalina, gentileza Yelman Francisco Solórzano Bustamante, párroco de Conil de la Frontera.


 

jueves, 1 de octubre de 2026

RELOJES DE SOL EN CONIL, 7 de 8 (1779-2026).

 Reloj de sol calle Luxemburgo 101, Urbanización de Roche.

(Desaparecido).

Este reloj, al igual que el descrito en la entrada anterior, se encontraba situado en un inmueble de la urbanización de Roche, en la calle Luxemburgo, n.º 101. 

Colocación del reloj de sol en lo alto de uno de los pilares de la cancela de acceso a la parcela (actualmente la puerta de entrada es muy diferente). Fuente: Blog WordPress “Relojes de Sol”, de Paquita Vecina Romero. 

Se trata de un reloj de sol ecuatorial de doble cara (verano e invierno), realizado en mármol. Presenta numeración arábiga y, según la inscripción grabada en el propio reloj, fue construido en el verano de 2007. Asimismo, figura la firma abreviada de su autor, Julio Aguirre Zabala, junto con la dedicatoria en castellano «A VOSOTROS» y la inscripción «JAZ Ver 07». 

Detalle del doble cuadrante con lema, numeración arábiga, autoría y fecha. Fuente: Blog WordPress “Relojes de Sol”, de Paquita Vecina Romero. 

El reloj lleva como lema la expresión latina «SIC VITA FUGIT», cuya traducción es «Así huye la vida». Las líneas horarias están numeradas, en caracteres arábigos, desde las 5 hasta las 19 horas [y 6 a 18]. El gnomon es de forma triangular. 

Imagen con los dos relojes hasta ahora descritos de Luxemburgo 101. Fuente: “APÉNDICE RELOJES DE SOL MODERNOS. Pedro J. Novella V.24 (240 pp.). 

Se desconocen las circunstancias que motivaron la desaparición de este reloj y de los demás relojes de sol que existían en la parcela; pero es probable que para la nueva propiedad no tuvieran ningún interés. 

Probablemente sea un familiar del autor del diseño, posando ante el ejemplar de reloj de sol descrito, algo modificado por IA. Fuente: “APÉNDICE RELOJES DE SOL MODERNOS. Pedro J. Novella V.24 (240 pp.). 

Ficha extraída del Inventario de relojes de la AARS. Pedro Novella, 20 febrero 2013 y Fabio Savian, 13 mayo 2022. 

*** Fuentes: Asociación Amigos de los Relojes Sol (AARS). / Reloj Andalusí. / Relojes de Sol, blog de Paquita Vecina Romero. / Francisco Jesús Robles, Conil. 

BOLETÍN DE LOS PÓSITOS (1861).

  Este documento es una carta oficial fechada en 1861 y dirigida al alcalde de Conil, en la que se le informa y anima a implicarse en la rec...