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domingo, 1 de noviembre de 2026

EN UNO DE LOS RINCONES DEL ARCHIVO PARROQUIAL DE CONIL: UN MARISCAL DE CAMPO FRANCÉS EN CONIL (1.736).

Una sorprendente partida de defunción, una vez más, nos presenta a un personaje que, por desconocidas circunstancias, vino en morir a Conil y que hoy, pasados cerca de tres siglos, permanece en el anonimato de los vecinos, como otros muchos. Llama la atención que en una villa relativamente pequeña se encontrara un Mariscal de Campo, Marcos Antonio de la Comerie, nacido en París, puesto que ese era uno de los empleos más elevados, equivalente al de General de División en la organización militar borbónica de la época. No, no era un militar cualquiera. De hecho, en el funeral, celebrado con honras enteras, asistieron todo el Clero y los frailes mínimos del Convento de la Victoria, dedicado a Nuestra Señora de las Virtudes. Todo ello demuestra el elevado rango social del difunto.

[Ambientación/rostro ficticio] Marcos Antonio de la Comerie con el uniforme de Mariscal de Campo en los R.R. Alcázares de Sevilla. Fuente: Imagen creada por CharGPT. 

Desde 1729 hasta 1733, durante el reinado de Felipe V, la Corte había permanecido instalada en Sevilla, y buena parte del alto mando militar se movió por Andalucía. Poblaciones como El Puerto de Santa María, Cádiz y la Isla de León eran entonces centros militares de primer orden. Como hipótesis, no estaría mal suponer que Marcos Antonio estuviera ya retirado, dada su edad, unos 65 años, y enfermo, desplazándose a Conil, no a su núcleo urbano, sino a un paraje de su término, buscando un lugar de descanso para su recuperación. 

[Ambientación] Cortejo fúnebre de Marcos Antonio de la Comerie llegando a la iglesia parroquial de Santa Catalina (el fondo se corresponde a una conocida fotografía de 1919, casi dos siglos después; durante el hecho narrado, el edificio sería bastante diferente). Fuente: Imagen creada por CharGPT. 

La posibilidad de localizar el testamento en algún protocolo notarial de El Puerto podría dar solución a muchas de las misteriosas circunstancias que rodean a este militar, así como la consulta del Archivo General de Simancas permitiría conocer sus servicios en el ejército, pero eso lo dejaremos para otra ocasión. De todas maneras, el hallazgo de este documento resulta muy interesante, ya que no es frecuente encontrar en los registros parroquiales, y tampoco en los civiles, de Conil el fallecimiento de un general de tan alta graduación. 

Reproducción fotográfica de la Partida de Defunción de Marcos Antonio de la Comerie, 11 diciembre 1.736. Fuente: Rafael Coca López, 30 septiembre 2021. Archivo Parroquial Santa Catalina. 

Transcripción libre, Rafael Coca López:

«” DON MARCOS ANTONIO DE LA COMERIE.- En Conil, en once de diciembre de 1736; Don Marcos Antonio de la Comerie, Mariscal de Campo de los Reales Ejércitos, natura que dijo ser de la ciudad de París, soltero, como de 65 años, se enterró en esta parroquial, con oficio de Honra Entera, tres posas, así como acompañamiento de todo el Clero, y de la Comunidad de la Victoria de esta Villa, murió en el sitio de La Florida, término de esta Villa, y declaró haber testado en El Puerto de Santa María, y recibió los Santos Sacramentos, y se espera la cláusula de su testamento de sus albaceas, la que constará en la Colecturía, y en su fe lo firmo. = [Aparece la firma y rúbrica de:] Don Joseph Gonzalez.”» 

[Ambientación] Reproducción de la despedida [Beso La Mano de Vuesa Excelencia, su más Seguro Servidor], firma y rúbrica de Monsieur de la Comerie (también usaba la variante de la Comery) de una carta dirigida al XI duque de Béjar, Juan Manuel de Zúñiga, desde Sevilla el 31 de enero de 1731. Fuente: Portal de Archivos Españoles, PARES. Ministerio de Cultura. Gobierno de España. 

*** Fuente: Libro de Defunciones 2 (1.720-1.747). Archivo Parroquial Santa Catalina. Antonio Martínez Cordero también redactó una de sus fichas con este óbito. Agradecimiento: Yelman F. Bustamante Solórzano, párroco de Conil de la Frontera. 

sábado, 24 de octubre de 2026

PINCELADAS HISTÓRICAS EN LOS PROGRAMAS DE MANO DE FERIAS.

Las fiestas patronales constituyen uno de los elementos más significativos del patrimonio cultural de los pueblos, pues en ellas convergen la devoción religiosa, las tradiciones populares y la propia memoria colectiva de una comunidad. En el caso de Conil, la Feria y Fiestas en Honor de Nuestra Señora de las Virtudes representa una celebración profundamente arraigada en la historia local, cuyos orígenes se pierden en el tiempo y se entrelazan con las antiguas costumbres festivas y mercantiles que caracterizaron a numerosas poblaciones de la geografía española.

El trabajo que sigue, escrito en 2007, realiza un recorrido por las referencias documentales más antiguas conservadas sobre esta festividad, permitiendo conocer su evolución a través de los siglos. A partir de testimonios procedentes del Convento de la Victoria y de las actas capitulares de la villa, el autor reconstruye algunos de los aspectos fundamentales de una celebración que, desde sus raíces religiosas, fue incorporando elementos lúdicos, sociales y comerciales hasta convertirse en una de las citas más destacadas del calendario conileño.

Estas páginas ofrecen, además, una valiosa aproximación a la vida cotidiana de épocas pasadas, mostrando cómo la fiesta actuaba como punto de encuentro para vecinos y visitantes, espacio de intercambio económico y ocasión para el disfrute colectivo. Su lectura permite comprender mejor la importancia que Nuestra Señora de las Virtudes ha tenido en la identidad de Conil y la continuidad de unas tradiciones que han llegado hasta nuestros días.

[Imagen contenida en el artículo original] Posiblemente el día 8 de septiembre, hacia 1925. Las autoridades salen del Convento, mientras toca la banda de música en el real de la feria. Colección particular Foto Pastor. Fuente: “Conil en la Memoria”, p. 78, 2004. 

“FERIA Y FIESTAS EN HONOR DE NUESTRA SEÑORA DE LAS VIRTUDES”, por FRANCISCO GONZÁLEZ UREBA / Feria de Conil, 2007.

«”No podemos precisar de qué fecha concreta data <la Feria y Fiestas en Honor de Ntra. Sra. de las Virtudes>, al ser bastante antigua, originariamente <Fiesta en Honor de Ntra. Sra. de las Virtudes>. Lo que sí sabemos es que las Ferias y Mercados datan de la más remota antigüedad, señalando el primer movimiento de distribución de productos que se origina en las sociedades en vías de desarrollo. Nacen al amparo de las festividades religiosas, que reuniendo numeroso gentío, permiten que los comerciantes den mayor salida a sus mercancías y puedan cómodamente adquirir, de otros o de los mismos productores, los artículos que para su propio uso o tráfico necesiten. Así pues, las fiestas religiosas se convierten en ferias y mercados.

Este doble aspecto, a un tiempo religioso y mercantil, sigue ofreciendo las ferias durante la Edad Media. Eran grandes fiestas consagradas a los grandes Patronos, en que se daban cita los siervos y los aldeanos para descansar de sus penosos trabajos. Los villanos de los lugares vecinos iban allí a hacer provisiones, disfrutar con los espectáculos que se presentaban y tomar parte en los festejos públicos y actos religiosos; y la gente noble tampoco perdía la oportunidad de acudir a ellas. 

[Imagen contenida en el artículo original] Feria de Conil, hacia 1926. Vista de la Velada en la calle La Virgen. Colección particular Manuel Calderón. Fuente: “Conil en la Memoria”, p. 79, 2004. [El niño que aparece abajo a la derecha, posiblemente sea Pedro Rodríguez Camacho, <Pedro Belén>, nacido en 1919]. 

La primera noticia escrita procede del Convento de la Victoria, de la orden de San Francisco de Paula, que en su documento fundacional nos dice:

<… fundó, el Excmo. Sr. D. Alonso Pérez de Guzmán El Bueno, un convento en Conil, en el Obispado de Cádiz … dióle su excelencia una devotísima imagen, su título, Ntra. Sra. de las Virtudes, cuya fiesta hace aquel obispado y comarca en 15 de Agosto, día de la Gloriosa Asunción de la Virgen; es notable el concurso de gente, y maravillosa la devoción que con ella se tiene por sus milagros; y no menos la visitan muchas gentes entre años; es imagen antigua … su fundación en el día del Espíritu Santo del año del Señor de 1567 …>.

Con posterioridad en un Cabildo celebrado el día 3 de agosto de 1628, por el Consejo de Conil, siendo Alcalde Don Cristóbal García de Cebada, se acordó:

<… Que se hagan fiestas de toros y piñatas para el día de Ntra. Sra. ocho de septiembre, por ser fiesta votada de la villa …” y más adelante “… Si se trajere algún toro de fuera, si se matare o sucediere alguna desgracia, sale este cabildo a todo …>. 

[Imagen contenida en el artículo original] Feria de Conil, hacia 1958. Colección particular Antonia Zara. Fuente: “Conil en la Memoria”, p. 83, 2004. 

No hay constancia de cuándo se produjo el cambio de fecha del 15 de Agosto al 8 de Septiembre.

Desde 1628 hasta nuestros días son ya constantes las referencias a las fiestas en todas las actas capitulares cercanas al mes de septiembre. Era frecuente nombrar a un regidor (concejal) <… como diputado para la fiesta de Ntra. Señora …> el que se encarga y responsabiliza de todos los pormenores de la fiesta, que siempre fue de un solo día hasta ya bien entrado el siglo XX.

Durante el siglo XIX se registran muchas peticiones para poner tenderetes y puestos de <agua fresca y limonada> y otras actividades.”» 

[Ambientación; imagen no contenida en el artículo original] Plaza de España en 1924, con el suelo de albero y convertida en coso taurino. Colección Hogar del Pensionista. Fuente: “Conil en la Memoria”, p. 80, 2004.

*** Fuente: Blog de Pepe Gil, “Programas de Feria de Conil y El Colorado”. Archivo Municipal de Conil, Isabel González Ramírez.

sábado, 17 de octubre de 2026

PINCELADAS HISTÓRICAS EN LOS PROGRAMAS DE MANO DE FERIAS.

Entre los numerosos personajes que han contribuido a forjar la historia de Conil de la Frontera, pocos alcanzaron la relevancia económica y social de Sebastián Sánchez Franco, I Conde de las Cinco Torres. El artículo que reproducimos a continuación fue elaborado en 2002 a partir de documentación conservada en el Archivo Histórico Provincial y en las Actas Capitulares del Ayuntamiento de Conil, constituyendo una valiosa aproximación a la vida y obra de este destacado conileño del siglo XVIII.

Más de dos décadas después de su redacción, el texto mantiene intacto su interés por la abundancia de datos que aporta sobre la trayectoria vital del Conde, su ascenso social en el Cádiz de la Carrera de Indias y, especialmente, sobre el importante legado arquitectónico y benéfico que dejó en su localidad natal. Muchas de las edificaciones mencionadas siguen formando parte del paisaje urbano de Conil y constituyen un testimonio tangible de la huella que este personaje dejó en la villa.

Su lectura permite comprender mejor una época de profundos contrastes, marcada por las oportunidades económicas que ofrecía el comercio americano y por la existencia de importantes iniciativas de carácter asistencial promovidas por particulares. Asimismo, ofrece una visión detallada de las fundaciones piadosas y obras de beneficencia que Sebastián Sánchez Franco impulsó para favorecer a los vecinos más necesitados de Conil.

Con el propósito de preservar y difundir este interesante capítulo de nuestra historia local, recuperamos ahora este trabajo, respetando su contenido original como reflejo de la investigación histórica realizada en aquel momento. 

[Ambientación: imagen no contenida en el artículo original] Fachada de la Casa Hospicio de La Misericordia, principal aporte al patrimonio conileño del Conde de las Cinco Torres. Fuente: Captura de pantalla en Google Maps, con imagen de diciembre de 2024, pero “eliminación” de elementos extraños gracias a ChatGPT. 

“LA CASA HOSPICIO DE LA MISERICORDIA: fundación del conde de las Cinco Torres”, por FRANCISCO GONZÁLEZ UREBA / Feria de El Colorado, 2002. 

«”Entre los hijos de Conil que adquirieron fama y lustre en el pasado, cabe hoy recordar a Sebastián Sánchez Franco, Conde de las Cinco Torres.

Nació en Conil en 1720, del matrimonio formado por Pablo Sánchez Lobo y María Franco, ambos naturales de la villa y residente en la misma. Su infancia transcurre en Conil en un período de gran pobreza y necesidad y sus padres no tenían medios, por lo que a temprana edad marcha a Cádiz a buscar mejor fortuna. Cádiz vivía entonces una época de florecimiento económico y comercial por sus relaciones con las Américas y ser la vía de entrada de todos los procedente del Nuevo Mundo. Es aquí donde Sebastián hace fortuna con el comercio y el tráfico marítimo en lo que se llamó la Carrera de Indias y donde conoció a quién sería su socio y compañero durante toda su vida, Francisco Espinosa de los Monteros.

Fallece este Francisco Espinosa bajo testamento otorgado ante el notario de Cádiz, Francisco Pacheco y Guzmán, el día 30 de noviembre de 1771, dejando toda su fortuna a su amigo y socio Sebastián, ya que carecía de herederos. De esta manera, Sebastián ve incrementada su ya cuantiosa fortuna, llegando a tener más de 30000 pesos de renta anual.

Por sus servicios a la Corona, obtuvo en el año 1773 del Rey Carlos III, la merced de un título de Castilla con la denominación de Conde de las Cinco Torres y el privilegio de poder vincular sus bienes y establecer tres mayorazgos con los mismos, con la finalidad de mantener el prestigio y lustre alcanzado entre sus parientes y asimismo, sostener las numerosas obras pías y fundaciones benéficas que instituyó por medio de sus disposiciones testamentarias.

[Imagen del artículo original] Retablo del altar mayor de la Misericordia, en donde se ubica la imagen de la virgen titular de la capilla. En la parte superior se encuentra el Crucificado de Marfil, con su mirada al cielo. Fuente: Francisco González Ureba. 

La denominación de Conde de la Cinco Torres lo fue en clara alusión al magnífico edificio de casas por él construido en lo que hoy es Plaza de España, en la ciudad de Cádiz, edificio conservado hasta nuestros días y que coronado por cinco torres miradores.

Para pasar temporadas de descanso y para residir en la villa de Conil cuando la visitaba, mandó el conde construir una casa que con muchas modificaciones y añadidos aún se conserva y es conocida en Conil por la <Casa del Peoro>, en donde se ubica el <Bar Parada> [actualmente el <restaurante Feduchy>]. Esta casa se encuentra descrita en las escrituras fundacionales de los diversos mayorazgos y textualmente se la describe así: <casa de nueva fábrica que elaboró Don Sebastián Sánchez Franco, Conde de las Cinco Torres, extramuros de la villa de Conil, a la entrada de la Puerta de ella, haciendo frente a la misma, lindando por el Sur a la Carrera Larga [actual Pascual Junquera], por el Norte, a la calle de San Sebastián, y por el fondo, con casas del vínculo de Doña Ana Amar, la que construyó en sitio que compró a Don Francisco López Fiesco y Doña Antonia Miñada, por dos escrituras otorgadas en dicha villa, en el año pasado de 1777, ante José Antonio Moreno, Escribano Público de la misma, en la que sobre su puerta principal se encuentra colocado el escudo de armas de dicho señor Conde y es casa para que pueda habitarla el poseedor del Mayorazgo de Cinco Torres, en las estaciones de tiempo que le parezca residir en dicha villa, o disponer de su uso como tenga por conveniente>. 

[Imagen del artículo original] Fachada principal del Hospicio de la Misericordia. En la parte central el pórtico de entrada al templo, y a sus lados, las entradas a los dos patios interiores, siendo el más alejado el perteneciente al Colegio Jesús, María y José. Fuente: Francisco González Ureba. 

También labró el señor conde, en el año 1779, <una casa con capilla, obra pía para habitación de 30 familias pobres, la cual hace frente a la anterior, formando cuatro frentes, con cincuenta y cinco varas de fachada y cuarenta y cinco varas de fondo, que componen su terreno, y que construyó Don Sebastián en un pedazo que le concedió el Excmo. Señor Duque de Medina Sidonia, señor de la villa: y el de más que ocupa lo hubo y compró a distintos interesados sobre lo que se formalizarán varias escrituras en dicha villa de Conil por los años 1775 y 1776, poniéndole el nombre de Casa de Misericordia, como obra pía de este Mayorazgo y que se ha de conservar por carga y como pensión de él>.

Igualmente construyó otra casa inmediata a la antecedente, construida en un martillo que sobró de los citados terrenos y a la que llamó <Casa para Rentas>, destinada a viviendas para alquiler. Esta casa es hoy día la conocida en Conil por <Casa del Conde> y es la situada junto al antiguo mercado de abasto.

[Imagen del artículo original] Fachada principal de la casa solariega del Conde de las Cinco Torres, en fecha de la redacción del artículo, es decir, 2002. Fuente: Francisco González Ureba. 

Dispuso el conde en su testamento, hecho en virtud de <poder para testar> por su primo hermano Nicolás Sánchez Cortés, natural, también, de Conil <que la Casa de Misericordia de Conil, obra pía de este vínculo, la hayan de habitar en las respectivas viviendas que tiene para ello, treinta familias pobres de las más necesitadas de la villa, prefiriendo siempre en todos tiempos a los parientes suyos; habiendo de dar el poseedor del vínculo a cada una de dichas familias, cincuenta reales vellón cada mes, para ayuda a sus alimentos previniendo que de las treinta familias se ha de elegir un vecino que haga cabeza, y sirva de casero, cuidando del gobierno, quietud y limpieza de la casa, y la observancia de las horas regulares, con todo lo demás que concierne al esmero y vigilancia que se debe tener para mantener la tranquilidad de vida; al que en lugar de los cincuenta reales se le han de dar ochenta siendo de su cargo el dar noticia al Poseedor de lo que ocurra en la Casa digno de mención, pues a éste le queda la facultad de admitir, despedir o que subsistan los treinta vecinos o familias a correspondencia de cómo se comporte cada cual. // Que los poseedores futuros de este vínculo de las Cinco Torres han de nombrar un capellán que habite en dicha Casa de Misericordia, en la vivienda destinada en ella para tal fin, para que cuide de la iglesia o capilla, donde se ha de celebrar el Santo Sacrificio de la Misa, por él y los demás sacerdotes que quisiere, siendo de su cargo que se junten los pobres y los habitantes de la dicha villa y Casa, y recen después del toque de la oración el Santo Rosario, todos los días del año, y las noches del Jueves y Viernes Santos tributen algún que otro Ejercicio propio a los que nos representa Nuestra Santa Madre Iglesia, con asignación a dicho capellán de seis reales diarios, el que ha de tener la obligación de los domingos y demás días festivos, de celebrar la Misa en dicha capilla, aplicándola por el alma del fundador y sus parientes, por lo que se le han de agregar tres reales más de los seis y por lo tanto serán nueve reales en semejantes días; y acabado que sea el Santo Sacrificio de la Misa; al tiempo de ir a la Sacristía, antes de desnudarse de las sagradas vestiduras, ha de aplicar un responso por el alma del fundador y sus parientes>.

[Ambientación; imagen no contenida en el artículo original] Entrada a la cripta, en losa de mármol con el escudo de armas del Conde de las Cinco Torres. Fuente: “INVENTARIO DE BIENES, Parroquia Santa Catalina de Alejandría, Virgen y Mártir” (Conil de la Frontera), código fotográfico DSC_0137, José Antonio Alba Zájara, septiembre 2020. 

Este espléndido edificio ha sufrido con el transcurso del tiempo, modificaciones sin importancia que lo hacen llegar hasta nuestros días en su respetable estado de conservación, a lo que sin duda ha ayudado el uso de colegio y casa parroquial al que desde hace muchos años se viene destinando el edificio.

En el centro de la capilla se hizo construir el señor Conde una cripta para su enterramiento, con losa de mármol blanco en la que figura su escudo de armas. / Pero falleció en Cádiz el día 29 de agosto de 1781 y recibió sepultura en la cripta de la Iglesia Oratorio de San Felipe Neri, donde poseía capilla propia.

Persona piadosa y bondadosa, al ser soltero y no tener herederos forzosos, dispuso innumerables legados en dinero efectivo para todos sus parientes, allegados y servidumbre de su casa en su última voluntad; vinculando el resto de sus bienes y propiedades con objeto de que <se perpetuasen en su familia y mantuviese ésta lustre, esplendor y presencia, y tuviese posibilidad de socorrer, no sólo a los que con la misma tuvieren algún vínculo de parentesco, sino también a los extraños, en obsequio de Dios, Nuestro Señor, y con el fin, igualmente, de que se mirase en proporción de servir a Nuestro Católico Monarca y sus sucesores>.

Y para terminar indicar a los lectores que los datos vertidos en este artículo proceden de los fondos del Archivo Histórico Provincial y de las Actas Capitulares del Excelentísimo Ayuntamiento de Conil de la Frontera.“» 

[Ambientación; imagen no contenida en el artículo original] Imagen de la fachada de la Casa del Peoro, fechada en diciembre de 2024, en donde no queda rastro del escudo de armas del Conde de las Cinco Torres, tal como describe su escritura registral. Fuente: Captura de pantalla en Google Maps, junio 2026. 

NOTA: [Información heráldica no contrastada] El escudo del Conde de las Cinco Torres presenta en un campo de azur, cinco torres de plata, o de oro, dispuestas en aspas. En la entrada a la cripta, se aprecia una silueta circular difusa que rodea el centro. Corresponde a una corona decorativa de laurel o palmas esculpida en relieve bajo, un ornamento funerario y de honor muy común en las criptas coloniales y del siglo XVIII. Debido a la erosión o a que la pieza quedó inconclusa al no albergar finalmente los restos del conde, el relieve interior de las cinco torres apenas arroja sombra, mostrándose como una superficie plana y desgastada.

*** Fuente: Blog de Pepe Gil, “Programas de Feria de Conil y El Colorado”. Archivo Municipal de Conil, Isabel González Ramírez. 

jueves, 15 de octubre de 2026

EN UNO DE LOS RINCONES DEL ARCHIVO PARROQUIAL DE CONIL: “CORRECCIÓN PARTIDA BAUTISMO” (1899).

La siguiente diligencia documenta la rectificación, realizada veintiocho años después del bautismo, de un error contenido en la partida sacramental. En el asiento original se consignó, sin que conste la causa, el nombre Miguel en lugar de Manuel, siendo este último el correcto. La enmienda reviste especial interés porque no se efectuó mediante la habitual tachadura o nota aclaratoria, sino aprovechando la semejanza gráfica de ambas palabras: las letras «ig» fueron cuidadosamente sobreescritas por «an», transformando Miguel en Manuel de manera tan discreta que la corrección resulta prácticamente imperceptible a simple vista.

La trascendencia administrativa de esta modificación queda de manifiesto al haber sido ordenada desde el Provisorato y Vicaría General del Obispado de Cádiz, máxima autoridad eclesiástica competente en este tipo de asuntos. Aunque el documento no explica el motivo de la rectificación, es razonable pensar que el error salió a la luz cuando el interesado necesitó acreditar su identidad o filiación para algún acto de especial relevancia jurídica o canónica —como un expediente matrimonial, una gestión sucesoria, el ingreso en el servicio militar, la tramitación de un beneficio eclesiástico o cualquier otro procedimiento en el que la exactitud de los datos personales resultara imprescindible—. Sea cual fuere la circunstancia concreta, el caso constituye un interesante ejemplo de los mecanismos de control y corrección de los registros parroquiales a finales del siglo XIX. 

[Ambientación] Estampa del Arco de la Villa o Puerta de Vejer, con la habitual animación, por ser el centro neurálgico de la Villa a lo largo de los tiempos. Fuente: Imagen creada por ChatGPT, tomando como base la fotografía de la colección particular de Juan Luis Barroso, de 1968, y publicada en la p. 46 de “Conil en la Memoria”, 2004. 

[Transcripción textual de Rafael Coca López:]

«”[En sello ovalado, ángulo superior izquierdo:] + PROVISORATO Y VICARIA GENERAL / OBISPADO DE CADIZ. / [Nota en margen izquierdo:] Bautismos Libro 39 = Folio 68 = Manuel José Sanchez y Sanchez. / Sirvase V. en la partida al margen anotada, sustituir el nombre “MIGUEL” del padre del bautizado por el de “MANUEL”, que es el verdadero; y facilitará á las partes las copias que pidieren de dicho asiento una vez verificada esa enmienda. / Dios guarde a V. muchos años. / Cádiz 20 de octubre de 1899. / [Firma y rúbrica de:] Jose Garcia Deulofeu [*].”» 

Reproducción del oficio del Provisorato autorizando la subsanación de la errata. Fuente: Archivo Parroquial Santa Catalina, fotografía de 13 mayo 2024, Rafael Coca López. 

NOTA: [*] José García y Deulofeu fue un destacado presbítero, juez eclesiástico y vicario capitular de la Diócesis de Cádiz a finales del siglo XIX y principios del XX. Desarrolló una profunda labor social y educativa en la provincia gaditana, participando activamente en el Círculo de Obreros y gestionando obras de caridad de la Compañía Trasatlántica. Fuente: Arxieu de Revistes Catalanes Antigues. Boletín de la Compañía Trasatlántica, año V, núm. 115, Madrid, 15 de julio de 1896. 

Reproducción del asiento de bautismo, con una hábil enmienda, casi inapreciable, del cambio de Miguel por Manuel. Fuente: Archivo Parroquial Santa Catalina, fotografía de 13 mayo 2024, Rafael Coca López. 

*** Fuente: Archivo Parroquial de Santa Catalina. Carpeta de Correspondencia, y, Libro 39 Bautismos, Folio 68. Agradecimiento: Yelman Francisco Bustamante Solórzano, Párroco de Conil de la Frontera.  

martes, 13 de octubre de 2026

EN UNO DE LOS RINCONES DEL ARCHIVO PARROQUIAL DE CONIL: “BENDICIÓN DEL NUEVO CEMENTERIO” (1.956).

MAÑANA SE CUMPLE EL 70º ANIVERSARIO DE LA BENDICIÓN DEL NUEVO CEMENTERIO PARROQUIAL. Ello justifica la edición de esta entrada.

Entre la documentación conservada en el Archivo Parroquial Santa Catalina destaca el acta de bendición del nuevo cementerio parroquial, un documento de notable interés histórico que deja constancia de la inauguración y consagración litúrgica del recinto destinado a enterramientos. La ceremonia tuvo lugar el 14 de octubre de 1956 y fue presidida por el obispo de Cádiz-Ceuta, Tomás Gutiérrez Díez [1], conforme a las prescripciones del Ritual Romano [2]. El acta, redactada por el párroco [3] y suscrita por las principales autoridades civiles y eclesiásticas presentes, certifica tanto la bendición del camposanto como sus características, ubicación y régimen de conservación documental, al disponerse la expedición de dos ejemplares, uno para el Archivo Parroquial y otro para el Archivo Episcopal. A continuación se ofrece la transcripción íntegra del documento, respetando su contenido y señalando entre corchetes las anotaciones descriptivas necesarias para facilitar su lectura.

[Ambientación] Fachada principal y entrada del Cementerio Santa Catalina, en 2024. Fuente: Diego Gallardo Chaves. 

[Transcripción libre de Rafael Coca López:]

«”ACTA DE BENDICIÓN DEL NUEVO CEMENTERIO PARROQUIAL. / En la Villa de Conil de la Frontera, a catorce de octubre de mil novecientos cincuenta y seis, EL Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo de Cádiz-Ceuta, Dr. Don Tomás Gutiérrez Díez, BENDIJO según las ceremonias del Ritual Romano, el NUEVO CEMENTERIO DE ESTA PARROQUIA, propiedad de la misma, situado en el lugar llamado de “LAS ÁNIMAS”, a una distancia aproximada de ochocientos metros desde la última casa del pueblo y de un área de dos mil novecientos metros cuadrados. Fueron testigos, entre otros muchos, Don José M.ª Flores Suero, Alcalde Presidente del Iltre. Ayuntamiento, Don Joaquín Pérez Moreno, Juez de Paz, Don Blas Medina Ramírez, todos los cuales firman la presente, de la cual se hacen dos ejemplares idénticos, uno para conservarlo en el Archivo de la Parroquia, y otro con destino al Archivo Episcopal, de lo cual yo el párroco doy fe. [Aparecen dos sellos en tinta azul, uno circular, del Obispado, y otro ovalado, de la Parroquia Santa Catalina. / luego las firmas encabezadas por las del Obispo y del Alcalde, y a continuación las de los testigos y Párroco:] Tomás, Obispo de Cádiz-Ceuta; José M.ª Flores [ilegible]; Joaquín Pérez; Blas Molina; Sebastián González.”»

Documento transcrito, de fecha 14 de octubre de 1956, y motivo de esta entrada. Fuente: Archivo Parroquial Santa Catalina. Carpeta Misceláneas. Rafael Coca López, 20 abril 2026. 

NOTAS del transcriptor: [1]  Tomás Gutiérrez Díez (Villanueva de la Peña, Palencia, 5 marzo 1878 – Cádiz, 2 abril 1964) fue un obispo católico español. Fue obispo de Osma (1935-1943) y obispo de Cádiz y Ceuta (1943-1964), Durante los años en los que estuvo al frente de la diócesis de Cádiz-Ceuta, fue un claro exponente de los intentos de recristianización de la sociedad española acometidos durante los años de esplendor del nacionalcatolicismo: dejó once nuevas parroquias,​contribuyó a la catolización de la enseñanza, potenció a la Acción Católica sometida a los intereses de la jerarquía, organizó las misiones, especialmente en las zonas rurales y realizó campañas de moralización de la vida cotidiana de los fieles. Además, tramitó y gestionó la documentación recibida desde la Vicaria General de Ceuta, de las autoridades civiles y militares en el proceso de la Coronación Canónica de Santa María de África, que confirmó el Papa Pío XII, y cuya celebración se realizó el día 10 de noviembre de 1946,​presidida por el cardenal Amleto Giovanni Cicognani. La Santa Sede le nombró un Obispo coadjutor Antonio Añoveros Ataún (1954), que le sustituyó en el momento de su fallecimiento. Biografía. Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre.   //   [2]La bendición de un cementerio en esa época, seguía el rito solemne del Rituale Romanum tradicional en latín. El obispo (o un sacerdote delegado) llegaba al camposanto, realizaba una procesión, cantaba las Letanías de los Santos, bendecía una Cruz central y asperjaba todo el perímetro con agua bendita mientras se cantaba el salmo 50 (51) Miserere. Fuente: Liturgia Papal.  //  [3] Lo era el presbítero y cura ecónomo Sebastián González Araújo. Fuente: Archivo Parroquial Santa Catalina. 

[Ambientación] El Obispo de Cádiz y Ceuta, Tomás Gutiérrez Díaz (1943-1964). Fuente: “hoaccadizyceuta.blogspot punto com”. 

*** Fuente: Archivo Parroquial Santa Catalina, Carpeta Misceláneas; transcripción de Rafael Coca López. Agradecimiento: Yelman Francisco Bustamante Solórzano, párroco de Conil de la Frontera. 

sábado, 10 de octubre de 2026

PINCELADAS HISTÓRICAS EN LOS PROGRAMAS DE MANO DE FERIAS.

La historia de Conil de la Frontera está profundamente vinculada a la religiosidad popular y al rico patrimonio artístico que, a lo largo de los siglos, ha dejado una huella imborrable en la villa. La intensa devoción de sus habitantes, manifestada en fiestas, procesiones, cofradías y fundaciones piadosas, favoreció la construcción de templos, ermitas, conventos y hospicios que aún hoy forman parte esencial de su identidad histórica y cultural.

Este fervor religioso no solo impulsó la creación de importantes edificios, sino también la incorporación de valiosas obras de arte sacro, entre las que destacan esculturas, retablos, pinturas y objetos litúrgicos de notable interés. Imágenes tan veneradas como la Virgen de las Virtudes, San Sebastián o Nuestro Padre Jesús Nazareno, junto a piezas procedentes de destacados talleres andaluces y filipinos, reflejan la riqueza artística acumulada por generaciones de conileños.

El presente artículo ofrece un recorrido por algunos de los principales espacios religiosos de la localidad, poniendo de relieve tanto su valor histórico y arquitectónico como el destacado patrimonio artístico que conservan o han albergado a lo largo del tiempo, testimonio de la profunda tradición religiosa que ha caracterizado a Conil desde la Edad Moderna hasta nuestros días. 

Convento de Santa Catalina, 1919. Antiguamente llamado de la Victoria. La construcción fundamental y primitiva es del siglo XVI y de ella es la nave de la iglesia, la sacristía y las escaleras. La portada y campanario son del primer tercio del siglo XVII. El resto del convento fue levantado en 1760. Colección particular Juan Aragón. Conil en la Memoria, 2004. 

“LA ARQUITECTURA RELIGIOSA DE CONIL: reflejo de la religiosidad popular e individual”, por FRANCISCO GONZÁLEZ UREBA / Feria de Conil, 2001.

«”La religiosidad popular andaluza como la castellana fue durante la Edad Media poco observante con los sacramentos. En cuanto al bautismo, se debía recibir <lo antes posible>. La confirmación se recibía poco. El Sínodo gaditano de 1591 pide a los curas que amonesten a los padres de familia para que hagan oír misa a sus hijos, criados, esclavos, pastores y guardas de cortijos, recriminando la costumbre de quedarse en casa las hijas por razón de honestidad o las viudas a causa de su estado.

La religiosidad medieval fue una religiosidad festiva. Una de las fiestas más celebrada fue la del Corpus Christi. La Virgen María era quien recogía especialmente la devoción popular en Conil bajo la advocación de las <Virtudes>. También otros santos como San Sebastián, Patrón de la Villa. Fueron muy dados a las procesiones, celebradas de dos tipos diferentes: de rogativas o de acción de gracias.

Lugar especial ocupan en aquella época los cultos relacionados con la muerte y los difuntos. Se difunde la devoción a los Santos Ángeles <para que ellos rueguen por mi alma y la acompañen cuando de este mundo saliere>.

El entierro va acompañado por los clérigos parroquiales, los frailes del Convento de Mínimos, los hermanos de algunas cofradías, o los pobres a los que se manda dar de comer y vestir en dicha fecha. Se ordena la celebración de una, tres, cinco o más misas de cuerpo presente, otras nueve durante los días contiguos al entierro y nueve más al año. Los entierros se llevaban a cabo en la Parroquia, en el Convento o en el hospital de la Misericordia.

Iglesia y conventos, de forma general, concertaban con personas pudientes o cofradías  la construcción de capillas, sobre las que adquirían el patronazgo. Estas vinculaciones fueron numerosas a lo largo de estos siglos, costeando gran parte de las construcciones y mejoras de los edificios religiosos. Todo era válido para que las clases privilegiadas poseyeran una capilla o un altar, ya que ello significaba contar con una sepultura en lugar privilegiado de los templos. La obsesión por la salvación eterna quedo reflejada en los testamentos donde se pretendía arreglar cuentas con el <Altísimo Dios Nuestro Señor>, disponiéndose numerosas misas y cargas piadosas para <poner el alma en el camino de la salvación>.

Las cofradías y hermandades alcanzaron un gran desarrollo durante estos siglos. Con sus actividades contribuyeron a incrementar el patrimonio artístico de Conil.

Desde mediados del siglo XVI, la iglesia como institución experimenta una gran renovación, incrementándose el sentido religioso y jugando un papel fundamental en la vida de los pueblos. Aumentan de número los conventos, se erigen nuevas parroquias y se fundan los hospicios y hospitales.

Como consecuencia de esta forma de pensar y ver la vida y como signos externos de la fe popular, a lo largo de los siglos XVI, XVII, y XVIII, se fueron construyendo una serie de edificios de carácter religioso y hospitalario de los que podemos destacar los siguientes: 

Capilla del Espíritu Santo. Fuente: “PATRIMONIO CULTURAL DE CONIL DE LA FRONTERA”, ANTONIO SANTOS GARCÍA, FRANCISCO GONZÁLEZ UREBA, ANTONIO MUÑOZ RODRÍGUEZ, CARLOS ROMERO VALIENTE; Edita: G.D.R. Litoral de la Janda. 2007; pág. 45. 

ERMITA DEL ESPÍRITU SANTO

Fue fundada y construida por los esposos Antón Manuel y Leonor Gil en el año 1586. Para <mayor gloria de Dios, alivio de sus conciencias y descanso de sus cuerpos>.

El lugar donde se encuentra construida la capilla fue donado a Antón Manuel, regidor del ayuntamiento y capitán de milicias, por el duque de Medina Sidonia. En dicho solar estuvo la primera torre atalaya que los duques levantaron para auxilio de las almadrabas. En esta capilla se da culto a la Virgen del Carmen de gran devoción por las gentes del mar, pescadores y marineros.

Un inventario de 1900 nos dice que se componía la ermita de una nave con bóveda de medio cañón, sacristía, patio y habitaciones de la santera. Su altar lo presidia un lienzo de la Inmaculada. Durante gran parte del presente siglo estuvo esta capilla en un estado de gran abandono, sin culto y dedicada a otras funciones como alojamiento de tropas después de la Guerra Civil. Fue restaurada en los años sesenta. Su campana, aunque cascada, está fechada en 1632, siendo la más antigua de todas las iglesias de la Villa. 

[Ambientación; imagen no incluida en el artículo original] Jardines e iglesia de Santa Catalina, hacia 1962. Colección particular José Guerrero. “Conil en la Memoria II”, p. 23, 2007. 

IGLESIA MAYOR DE SANTA CATALINA

Cerrada al culto y en lamentable estado de ruina, esta iglesia, antigua parroquia, preside la plaza y jardines de su nombre. Desde el siglo XV, construcción de la primera iglesia hasta el edificio actual, son muchas las obras y construcciones realizadas. El párroco Francisco de Paula Fernández-Caro emprendió en 1886 las obras que configuraron la actual iglesia. Estas obras duraron seis años y la remodelación alcanzó a todo lo existente del edificio anterior, levantando todo lo conservado del edificio anterior, prácticamente desde los cimientos. Los planos y la obra se deben al chiclanero Don Juan Bautista Olivares, arquitecto municipal de Cádiz en aquella época, el cual se ofreció de forma gratuita. Antes de finalizar las obras marchó a Buenos Aires por problemas de salud. Quedó al frente de la obra el Padre Caro y el maestro aparejador Don Cayetano Cano, vecino de Chiclana.

El resultado fue un edificio de respetables dimensiones, de estilo arquitectónico poco definido, mezcla de neogótico y neomudejar, fruto de la corriente eclecticista de la época y preludio del modernismo que se acercaba.

Terminaron las obras el día 4 de agosto de 1891 en cuya noche se hizo bendición de la nueva iglesia por el Excmo. e Ilmo. Sr. Obispo de la Diócesis Don Vicente Calvo y Valero. El ayuntamiento nombró al Padre Caro hijo adoptivo y predilecto, dedicándole una calle en la población, inmediatamente al nuevo edificio parroquial.

Pronto presentó la nueva obra problemas estructurales debido a la poca consistencia del terreno, dando lugar a reparaciones costosas que llevaron a cerrar el edificio al culto en el año 1930. Permaneció en espera de ser restaurado hasta el día de hoy, siendo su estado actual de ruina fruto del abandono y desidia de todos y no consecuencia directa de problemas en la construcción.

Su antiguo contenido en obras de arte, pinturas y esculturas, se encuentran hoy repartidas por otras iglesias de la población y la imagen de su titular, Santa Catalina, patrona de la Villa, preside hoy una capilla del Convento de la Victoria, actual parroquia.

Hay que reseñar también que el altar que presidía la capilla del Sagrario, fundada por Don Pedro González-Manuel y Doña Ana de Amar en 1615, es el altar  mayor que hoy preside la capilla del hospicio de la Misericordia. 

[Ambientación; imagen no incluida en el artículo original] Conjunto actual Parroquia de Santa Catalina y Ayuntamiento, 2019, ex Convento de la Victoria. Fuente: Colección Juan Bermúdez Ramos, Scard Bermos. 

EL CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DE LAS VIRTUDES

Según Pedro de Medina, cronista de la Casa Ducal de Medina Sidonia, escribía en 1561: <Había en Conil además de pesca del atún otra cosa más señalada y de mucha mayor riqueza y que era la iglesia y casa de Nuestra Señora de las Virtudes, a la que acudían romeros casi todos los días del año … de día y de noche, pero el día grande de peregrinación era el 8 de Septiembre fiesta principal de Nuestra Señora, día en que iban tantas gentes de todas las comarcas y de fuera de ellas, que me parece que es una de las casas de mas devoción que hay en España>.

El patrono de la fundación del convento fue el duque de Don Juan Alonso Pérez de Guzmán en 1567, siendo provincial de la orden de Mínimos de San Francisco de Paula el padre fray Pedro de Melgar. Don Juan Alonso costeó las obras e hizo donación de la imagen de Nuestra Señora, que desde muy antiguo pertenecía a sus antepasados, y les dio a los frailes la Huerta del Hardal con su torre para sostenimiento de la comunidad.

La construcción fundamental y primitiva es del siglo XVI y de ella es la nave de la iglesia, la sacristía y las escaleras. La portada y campanario son del primer tercio del siglo XVII pues fue obra de fray Luis Vázquez de Dueña, que profesó en el convento en 1605. El resto del convento, galerías, claustro y patios fueron levantados de nuevo en las obras de remodelación que se llevaron a cabo en vida del padre fray José Tentor, corrector del convento en el año 1760.

A partir de la desamortización del siglo XIX, numerosas obras se han realizado en este edificio hasta convertirlo en sede del Ayuntamiento en 1839, Juzgado Municipal y escuelas. 

[Ambientación; imagen no incluida en el artículo original] Patio del Hospicio, 1983. Fuente: Imagen extraída del “Conil de la Frontera: boceto para una historia”. Juan José Poblador. 

HOSPICIO DE LA MISERICORDIA

Edificio construido en 1779 por Don Sebastián Sánchez Franco, conde de las Cinco Torres, natural de la villa y rico mercader en la Carrera de Indias.

La finalidad de esta gran casa-hospicio fue dar alojamiento a treinta familias pobres. La edificación se compone de una capilla central de las del tipo <iglesia-salón>, prácticamente cuadrada, y dos patios a cada lado en donde se sitúan las treinta habitaciones, los aseos, la cocina común, las dependencias de la casera y las habitaciones del capellán. Construido a base de buenos materiales como la piedra ostionera y la cal, ha llegado hasta nuestros días en excelente estado de conservación. En el año 1946 fue cedido gran parte del edificio para la instalación del colegio de Jesús María y José y el resto del edificio, una vez finalizada su primitiva función, como alojamiento de pobres ancianas y viudas, fue destinado a casa auxiliar de la parroquia y vivienda del Sr. Cura Párroco. Actualmente se vienen impartiendo las clases de catequesis y es la sede de <Cáritas  Parroquial>.

Dentro de su capilla es de reseñar la escultura de la Virgen de la Misericordia, talla de finales del siglo XVIII, de madera policromada perteneciente a la escuela sevillana. Esta talla sufrió grandes desperfectos en un incendio que se produjo en la capilla, siendo magníficamente restaurada por Don Manuel Pineda Calderón y costeada por el farmacéutico Don Manuel Pérez Moreno.

El Cristo de Marfil, situado en el altar mayor, procede de la iglesia parroquial de Santa Catalina de donde fue traslado junto con todo el altar tras el incendio de 1942. En dicho incendio, quedó totalmente destruido el altar original de la fundación de la Misericordia y el que actualmente se puede contemplar es el que hasta entonces presidía la capilla del Sagrario de la iglesia mayor de Santa Catalina, cerrada al culto ya en aquella fecha, el crucifijo procede de los talleres de los sangleyes de Manila según nos informa Zóbel de Ayala, quien ha realizado un profundo estudio de estos marfiles filipinos. Las características que denotan su procedencia son: el encorvamiento frontal de la imagen, el abultamiento de sus ojos, las cejas pintadas y otras características donde se descubre la mano oriental de su hechura.

En la Sacristía de la Misericordia también puede contemplarse un lienzo que representa <La huida a Egipto>, cargado de dinamismo y expresividad. La tradición lo ha atribuido a la mano del padre de Valdés Leal. Sin que se pueda afirmar esta autoría es una obra del barroco andaluz del siglo XVII. Procede de la iglesia de Santa Catalina. 

[Ambientación; imagen no incluida en el artículo original] Vista del interior de la capilla dedicada a la Virgen de Guadalupe, sita en la ermita de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Se aprecia parte de la reja de hierro forjado original y el retablo neoclásico que preside el lienzo de la Virgen de Guadalupe traído por Calderón de la Barca de México. En los laterales, a modo de calles del retablo, están dispuestas las pinturas que recogen el ciclo de las apariciones. Imagen: Tesis Doctoral, “Miguel Calderón de la Barca (1653-1720): biografía y aspectos artísticos”, Leticia García de Ceca Sánchez del Corral. Universidad Complutense de Madrid, 2016. 

ERMITA DE NUESTRO PADRE JESÚS

Construida en 1592 por la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno adosada al hospital de la Misericordia. El maestro albañil fue Mateo Hariza, Francisco de Medina y Bartolomé Hernández Ramírez, mayordomo y hermano mayor respectivamente. Fue techada con vigas de madera traídas de Sanlúcar de Barrameda.

En su interior se da culto a los titulares de la Hermandad, Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Señora de los Dolores.

La talla del Nazareno es obra del maestro escultor Francisco de Villegas quien la realizo en 1632 por encargo de Francisco González, mayordomo de la cofradía. Su coste fue de 632 reales de vellón incluido el importe de las andas para sacarlo en procesión.

Dentro de la ermita se encuentra una capilla con su cancela de hierro y altar dedicado a Nuestra Señora de Guadalupe, costeada en 1720 por el mecenas Don Miguel Calderón de la Barca, natural de la villa, miembro del Consejo de Indias de Su Majestad y gran bienhechor de las iglesias de esta villa.

Procede de la parroquia de Santa Catalina, se encuentra depositada en esta ermita la imagen de San Sebastián, patrón de la Villa, talla de gran valor del escultor Pedro Daín fechada en 1588. Según la tradición popular esta imagen se veneraba en una ermita hoy, desaparecida, que se encontraba en el lugar conocido por <El Santo>. Poca documentación existe sobre esto, pero sí podemos afirmar que en 1589 eran hermanos mayores de la hermandad de San Sebastián de la villa de Conil, Gómez García Moreno y Pedro González Manuel, regidores de su Ayuntamiento, todo lo cual consta en una escritura de poder otorgada en dicho año ante el escribano Pedro de Morales.”» 

*** Fuente: Blog de Pepe Gil, “Programas de Feria de Conil y El Colorado”. Archivo Municipal de Conil, Isabel González Ramírez.  

MICROBIOGRAFÍA DE JOSÉ PARODI CAZALLA, 01/14.

JOSÉ PARODI, UN MILITAR ENTRE FILIPINAS, LAS CAMPAÑAS DE CAVITE, LA ISLA Y CONIL: EL HOMBRE QUE TODAVÍA CONSERVA ALGUNOS ENIGMAS. Durante dé...