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lunes, 2 de noviembre de 2026

MERGABLUM Y LA VÍA HERCÚLEA, y 3 de 3, por FRANCISCO JAVIER GUZMÁN ARMARIO.

Viene del 26 de octubre de 2026

Es decir, que Mercablo pudo haber sido un hábitat más o menos disperso, vinculado a la Vía Hercúlea, en el se daba un punto de reunión para la venta de los ricos excedentes agropecuarios y pesqueros de la zona: salazones, sal, productos del campo y de los bosques, derivados de la cría del ganado, etc. Todo ello favorecido por las comunicaciones naturales que suponían el río Salado y los esteros y marismas que ya nos menciona Estrabón[10].

La cercanía de la imponente Vía Hercúlea, con el tránsito de bienes y personas que implicaba y, sobre todo, con las vinculaciones que creaba con otras civitates, habría favorecido un aumento de la población en alquerías y villae que, tomadas en su conjunto, creo que han de ser agrupadas bajo esa genérica denominación de Mercablum.

Esto, que no deja de ser una hipótesis hasta que la disciplina arqueológica lo confirme, sirve de razonada explicación al hecho de que, con el tiempo, aquí surja una verdadera ciudad.

El yacimiento de la villa de Pocito Blanco, que afloró a la luz en 2004, tendrá mucho que decir al respecto. Y con él todos los descubrimientos que en el futuro, sin duda alguna, iluminarán el pasado romano de CONIL. Bien que de momento tenemos lo que tenemos: y todo ello apunta a un agrupamiento de personas que, sin constituir un núcleo urbano, nos ha dejado su eco desde aquellos lejanos días. 


El bronce de Lascuta. Fuente: Soledad, 19 agosto 2023. Cosas de Córdoba. 

Bibliografía:

-Álvarez Rojas et alii, Baelo Claudia. Guía del Conjunto Arqueológico, Consejería de Cultura - Junta de Andalucía (2003).

-Corzo Sánchez, R., Las vías romanas de Andalucía, Sevilla 1992.

-Chic García, G., Breve Historia Económica de la Bética romana, siglos I-II, Écija 1998.

-Chic García, G. “Economía y ciudades de la Bética”, Andalucía en la Historia 14, Septiembre de 2006, pp. 17-21.

-Chic García, G., “Urbs, polis, civitas”, en Los orígenes de la ciudad en el noroeste hispánico, Lugo 1999, pp. 145-170.

-González Román, C., Padilla Arroba, A., Estudios sobre las ciudades de la Bética, Granada 2002.

-Grimal, P., Las ciudades romanas, Barcelona 1991.

-Hopkins, K. “Rome, taxes, rents and trade”, Kodai. Journal of Ancient History (1995-1996 [1997], pp. 41-75.

-Informe sobre los hallazgos arqueológicos de El Pocito Blanco - Conil de la Frontera (Cádiz), Suplemento al Boletín nº 4 de La Laja, Amigos del Patrimonio Natural y Cultural de Conil, www.lalaja.org/publicaciones.html.

-Lagóstena Barrios, L. La producción de salsas y conservas de pescado en la Hispania romana (sg. II aC.-VI dC.), Barcelona 2001.

-Pemán, C., “Los topónimos del extremo sur de España”, Archivo Español de Arqueología XXVI (1953), pp. 101-112.

-Roldán Hervas, J.M., Itineraria hispana : fuentes antiguas para el estudio de las vías romanas en la Península Ibérica, Valladolid 1975.

-Silliéres, P. Baelo Claudia. Una ciudad romana de la Bética, Madrid 1997.

NOTA:

[10] Estrabón.- Geógrafo e historiador griego. Biografía.  Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre.

Fin del artículo.

*** Fuente: “Boletín LA LAJA: Amigos del Patrimonio Natural y Cultural de Conil”, n.º 7, pp. 10-13, diciembre 2006.  

jueves, 29 de octubre de 2026

CONIL EN LA CARTA NÁUTICA CUADRANTE SUDOESTE PENÍNSULA IBÉRICA (1759).

Según la práctica usual en la cartografía marítima hasta fines del siglo XVIII e incluso en fechas posteriores, los accidentes costeros y puntos de mayor interés para la navegación aparecen muy exagerados respecto a la escala general de la carta, para facilitar su reconocimiento.

Documento original, llamando la atención la curiosa orientación del mapa. Fuente: Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía. 

De acuerdo con la leyenda que acompaña al título, el trazado se debe a Hendrik Lynslager, hidrógrafo y marino holandés de quien la casa van Keulen había publicado ya otra carta de un ámbito similar. En este caso, la publicación corrió a cargo de Isaac Tirion, editor e impresor de cartografía y de otras materias que la incluyó por vez primera en una obra de Thomas Salmon sobre aspectos históricos de España y Portugal -"Hedendaagsche historie, of Tegenwoordige staat van Spanje en Portugal..." Ámsterdam, 1759- y que luego la incorporó también a las ediciones de su “Nieuwe en beknopte hand-atlas”, con sucesivas ediciones desde 1759 a 1784.
Es una carta representativa de la cartografía náutica más habitual en la época en el contexto europeo para Andalucía occidental.

Cartela explicativa ángulo superior izquierdo. Fuente: Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía. 

Nuestra zona más próxima, donde constan la profundidad del fondo con numerosos datos batimétricos entre los Cabos de la Roque (Roche) y Traralguar (Trafalgar) y señalando, por su peligro, La Seiterre de Traralguar (La Aceitera de Trafalgar). Fuente: Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía. 

*** Fuente: Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (“Andalucía. La imagen cartográfica hasta fines del siglo XIX”, facebook 7 febrero 2025). 

lunes, 26 de octubre de 2026

MERGABLUM Y LA VÍA HERCÚLEA, 2 de 3, por FRANCISCO JAVIER GUZMÁN ARMARIO.

Viene del 19 de octubre de 2026

Otro ejemplo al respecto puede ser el misterioso Ceret romano, Jerez de la Frontera en la actualidad. Hasta la fecha no se han descubierto estructuras urbanas, ni siquiera arquitectónicas, que nos hablen de que allí existía una ciudad. Las alusiones de autores como Columela o Marcial[7] sólo hacen referencia al exitoso cultivo de la vid en la comarca. Sin embargo, algún epígrafe llama nuestra atención sobre la existencia de magistraturas en el contexto de un municipio ... ¿Podría tratarse de otro ejemplo más de ese hábitat disperso, aglutinado bajo las formas políticas y culturales romanas?

Creo que también es el caso de Mercablum, antigua CONIL DE LA FRONETRA, del que tampoco se ha encontrado lo que llamaríamos “una ciudad”. Los textos clásicos, en cualquier caso, no la mencionan. Pomponio Mela[8] (Chorografía II, 95-96), a mediados del siglo I, nos habla de Carteia, Mellaria, Baelo Claudia, Baesippo, Gades ... Plinio el Viejo[9], muy poco después, anota los mismos nombres en el libro III de su Naturalis Historia (1,3 y 11). Una generación antes, Estrabón[10], en el libro III de su “Geografía”, no daba noticias positivas al respecto. La única referencia textual a Mercablum es la que aporta el Itinerario Antonio [sic, Antonino][11], relación de vías del mundo romano de bien entrado el siglo III, en el que Mercablo es el punto situado a unos 26 kilómetros de Gades en dirección al Estrecho y anterior a Baesippo, presuntamente Barbate. Con toda probabilidad, se trata del actual emplazamiento de CONIL, o de algo muy cercano a ésta. 

[Original del artículo] Denarios de plata romanos. Imagen “retocada por ChatGPT. 

Hilando todos estos topónimos, la Vía Hercúlea, prolongación costera de la calzada llamada Vía Augusta (que corría paralela por toda la costa levantinas hasta el sureste, en que se desviaba por el Valle del Guadalquivir hacia Gades) por el litoral de las provincias de Cádiz, Málaga, Granada y Almería, daba coherencia a la romanidad de las ciudades y grupos de habitación gaditanas. Mercablo, fuera la Cimbi de posible tradición púnica de la que hablan los textos, ya la Melkart Baelo que señalaba hace años C. Pemán[12] (hipótesis que me parece algo forzada), se hallaba en la ruta del Itinerario precisamente. Lo cual no significa que se ubicara justamente al pie de la calzada. En la trama de caminos pavimentados romanos solían levantarse instalaciones denominadas mutationes y mansiones, destinadas principalmente al servicio del cursus publicus (auténtico poney-express del mundo romano), y que con cierto grado de desarrollo podían llegar a convertirse en ciudades.

Al mismo tiempo, el transporte de mercancías y de personas encontraba en estos lugares un marco seguro para el descanso y el avituallamiento. En ese sentido, caminos secundarios podían unir la ruta principal a los hábitat dispersos de los que ya hemos hablado.

Mercablo era, de seguro, uno de esos puntos de apoyo, tal vez consolidado a los comienzos de la tardorromanidad, nacido a partir de un asentamiento costero-pesquero de tradición púnica, en un sitio privilegiado para la explotación de los recursos del mar.

Ya Cintas[13], en 1949, acuñó el concepto de “paisaje púnico” para designar esa especial distribución de las fundaciones fenicias por la costa, en puntos estratégicos a corta distancia unos de otros (piénsese, por ejemplo, en el litoral norteafricano entre Marruecos y Túnez, o en la franja marítima de las provincias de Málaga, Granada y, en menor medida, Almería). 

[Original del artículo] Restos arqueológicos del Pocito Blanco, Conil. Imagen “retocada por ChatGPT. 

Quiero decir que entre Gades y la Bahía de Algeciras debía de existir algo parecido, y en este esquema no todos los centros tendrían la misma enjundia. Mercablum pudo haber comenzado (como demuestran algunos vestigios arqueológicos dispersos: vid. una completa relación en el dossier Informe sobre los hallazgos arqueológicos de El Pocito Blanco - Conil de la Frontera (Cádiz) ..., citado en la bibliografía) como factoría dedicada a la explotación pesquera y luego, con la extensión de la romanidad y el crecimiento de las comunicaciones terrestres (Vía Hercúlea), haberse convertido en solar para el encuentro de personas con carácter más o menos permanente.

A falta de lo que aporte la Arqueología en el futuro, y dado que la única fuente en la que aparece el nombre y su ubicación es el Itinerario (un documento tardío) soy de la opinión de que la etimología del topónimo hay que buscarla en el latín. Y en el latín lo más parecido a ese nombre es el adjetivo mercabilis-e, que significa “venal”, “que se puede comprar”.

NOTAS:

[7] Lucio Junio Moderado Columela o Marco Valerio Marcial.- Fueron dos destacados escritores hispanorromanos de la Bética y de la Tarraconense durante el siglo I dC., pero con enfoques literarios totalmente opuestos. Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre.

[8] Pomponio Mela.- Geógrafo nacido en Tingintera (cerca de Algeciras, Cádiz). Escribió bajo el emperador Claudio (41-54). Biografía. Fuente: “historia-hispanica.rah.es”.

[9] Cayo Plinio Segundo, conocido como Plinio el Viejo.- Escritor y militar romano del siglo I. Perteneció al orden ecuestre y ejerció cargos administrativos y financieros en la Galia y en Hispania. Biografía. Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre.

[10] Estrabón.- Geógrafo e historiador griego. Biografía.  Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre.

[11] Itinerario Antonino.- Descripción. Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre.

[12] César Pemán y Pemartín.- Licenciado en Derecho. Doctor en Filosofía y Letras. Arqueólogo. Catedrático de Historia del Arte. Biografía.  Fuente: Asociación Católica de Propagandistas.

[13] Pierre Cintas (Túnez, 22 septiembre 1908 – París, 12 julio 1974).- Oficial francés y arqueólogo. Biografía. Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre.

Continuará el 02 de noviembre de 2026

*** Fuente: “Boletín LA LAJA: Amigos del Patrimonio Natural y Cultural de Conil”, n.º 7, pp. 10-13, diciembre 2006.  

sábado, 24 de octubre de 2026

PINCELADAS HISTÓRICAS EN LOS PROGRAMAS DE MANO DE FERIAS.

Las fiestas patronales constituyen uno de los elementos más significativos del patrimonio cultural de los pueblos, pues en ellas convergen la devoción religiosa, las tradiciones populares y la propia memoria colectiva de una comunidad. En el caso de Conil, la Feria y Fiestas en Honor de Nuestra Señora de las Virtudes representa una celebración profundamente arraigada en la historia local, cuyos orígenes se pierden en el tiempo y se entrelazan con las antiguas costumbres festivas y mercantiles que caracterizaron a numerosas poblaciones de la geografía española.

El trabajo que sigue, escrito en 2007, realiza un recorrido por las referencias documentales más antiguas conservadas sobre esta festividad, permitiendo conocer su evolución a través de los siglos. A partir de testimonios procedentes del Convento de la Victoria y de las actas capitulares de la villa, el autor reconstruye algunos de los aspectos fundamentales de una celebración que, desde sus raíces religiosas, fue incorporando elementos lúdicos, sociales y comerciales hasta convertirse en una de las citas más destacadas del calendario conileño.

Estas páginas ofrecen, además, una valiosa aproximación a la vida cotidiana de épocas pasadas, mostrando cómo la fiesta actuaba como punto de encuentro para vecinos y visitantes, espacio de intercambio económico y ocasión para el disfrute colectivo. Su lectura permite comprender mejor la importancia que Nuestra Señora de las Virtudes ha tenido en la identidad de Conil y la continuidad de unas tradiciones que han llegado hasta nuestros días.

[Imagen contenida en el artículo original] Posiblemente el día 8 de septiembre, hacia 1925. Las autoridades salen del Convento, mientras toca la banda de música en el real de la feria. Colección particular Foto Pastor. Fuente: “Conil en la Memoria”, p. 78, 2004. 

“FERIA Y FIESTAS EN HONOR DE NUESTRA SEÑORA DE LAS VIRTUDES”, por FRANCISCO GONZÁLEZ UREBA / Feria de Conil, 2007.

«”No podemos precisar de qué fecha concreta data <la Feria y Fiestas en Honor de Ntra. Sra. de las Virtudes>, al ser bastante antigua, originariamente <Fiesta en Honor de Ntra. Sra. de las Virtudes>. Lo que sí sabemos es que las Ferias y Mercados datan de la más remota antigüedad, señalando el primer movimiento de distribución de productos que se origina en las sociedades en vías de desarrollo. Nacen al amparo de las festividades religiosas, que reuniendo numeroso gentío, permiten que los comerciantes den mayor salida a sus mercancías y puedan cómodamente adquirir, de otros o de los mismos productores, los artículos que para su propio uso o tráfico necesiten. Así pues, las fiestas religiosas se convierten en ferias y mercados.

Este doble aspecto, a un tiempo religioso y mercantil, sigue ofreciendo las ferias durante la Edad Media. Eran grandes fiestas consagradas a los grandes Patronos, en que se daban cita los siervos y los aldeanos para descansar de sus penosos trabajos. Los villanos de los lugares vecinos iban allí a hacer provisiones, disfrutar con los espectáculos que se presentaban y tomar parte en los festejos públicos y actos religiosos; y la gente noble tampoco perdía la oportunidad de acudir a ellas. 

[Imagen contenida en el artículo original] Feria de Conil, hacia 1926. Vista de la Velada en la calle La Virgen. Colección particular Manuel Calderón. Fuente: “Conil en la Memoria”, p. 79, 2004. [El niño que aparece abajo a la derecha, posiblemente sea Pedro Rodríguez Camacho, <Pedro Belén>, nacido en 1919]. 

La primera noticia escrita procede del Convento de la Victoria, de la orden de San Francisco de Paula, que en su documento fundacional nos dice:

<… fundó, el Excmo. Sr. D. Alonso Pérez de Guzmán El Bueno, un convento en Conil, en el Obispado de Cádiz … dióle su excelencia una devotísima imagen, su título, Ntra. Sra. de las Virtudes, cuya fiesta hace aquel obispado y comarca en 15 de Agosto, día de la Gloriosa Asunción de la Virgen; es notable el concurso de gente, y maravillosa la devoción que con ella se tiene por sus milagros; y no menos la visitan muchas gentes entre años; es imagen antigua … su fundación en el día del Espíritu Santo del año del Señor de 1567 …>.

Con posterioridad en un Cabildo celebrado el día 3 de agosto de 1628, por el Consejo de Conil, siendo Alcalde Don Cristóbal García de Cebada, se acordó:

<… Que se hagan fiestas de toros y piñatas para el día de Ntra. Sra. ocho de septiembre, por ser fiesta votada de la villa …” y más adelante “… Si se trajere algún toro de fuera, si se matare o sucediere alguna desgracia, sale este cabildo a todo …>. 

[Imagen contenida en el artículo original] Feria de Conil, hacia 1958. Colección particular Antonia Zara. Fuente: “Conil en la Memoria”, p. 83, 2004. 

No hay constancia de cuándo se produjo el cambio de fecha del 15 de Agosto al 8 de Septiembre.

Desde 1628 hasta nuestros días son ya constantes las referencias a las fiestas en todas las actas capitulares cercanas al mes de septiembre. Era frecuente nombrar a un regidor (concejal) <… como diputado para la fiesta de Ntra. Señora …> el que se encarga y responsabiliza de todos los pormenores de la fiesta, que siempre fue de un solo día hasta ya bien entrado el siglo XX.

Durante el siglo XIX se registran muchas peticiones para poner tenderetes y puestos de <agua fresca y limonada> y otras actividades.”» 

[Ambientación; imagen no contenida en el artículo original] Plaza de España en 1924, con el suelo de albero y convertida en coso taurino. Colección Hogar del Pensionista. Fuente: “Conil en la Memoria”, p. 80, 2004.

*** Fuente: Blog de Pepe Gil, “Programas de Feria de Conil y El Colorado”. Archivo Municipal de Conil, Isabel González Ramírez.

lunes, 19 de octubre de 2026

MERGABLUM Y LA VÍA HERCÚLEA, 1 de 3, por FRANCISCO JAVIER GUZMÁN ARMARIO.

Numerosos historiadores de la Antigüedad han preconizado tradicionalmente que el mundo antiguo es un universo rural controlado desde los núcleos urbanos. En la ciudad reside el poder político, se elevan los templos, prosperan los mercados estables, bullen las ágoras y los foros con el trajín de la vida cotidiana. Y en todos estos espacios lo público se manifiesta como el estandarte de una sociedad organizada.

A las ciudades llega la producción del campo, y desde ellas se distribuyen o redistribuyen los productos de primera necesidad, ya sea en forma de donativos ofrecidos a la población por los potentados, trueque, compra-venta o comercio al por mayor. El protagonismo histórico en la Antigüedad, pues, pertenece a lo urbano.

Sin embargo, debemos recordar el dato que el eminente historiador británico Keith Hopkins[1] (famoso por aplicar los métodos de la Sociología al estudio de la Historia) nos ha proporcionado recientemente: que el 90% de la población total de aquellos lejanos siglos vive en el campo, dispersa en una miríada de poblados, aldeas y alquerías que, por ejemplo, en los textos grecolatinos, aparecen bajo la denominación de pagi, castellae, turres … Tales núcleos de habitación, por ser rústicos, no tenían por qué hallarse en el interior: perfectamente podían ubicarse en la costa (el mar fue, en el imaginario romano, una prolongación de lo rústico, de lo incivilizado), en cualquier caso siempre enclavados en lugares estratégicos para el control del territorio y la explotación de los recursos. 

[Original del artículo] La basílica de Baelo Claudia, y presidiéndola la estatua de Trajano con la toga de magistrado. Imagen “retocada” por ChatGPT. 

Todo lo anterior responde a un patrón de gran éxito en el mundo antiguo: la creación de un sistema jerárquico de asentamientos, en el que el mayor de ellos (civitas, urbs, oppidum) controlaba a los núcleos menores y secundarios (alquerías, poblados), inmersos estos en el mundo rural. Un ejemplo muy claro lo tenemos en nuestra provincia de Cádiz, en el ámbito cultural turdetano inmediatamente anterior a la conquista romana. A principios del siglo II aC., cuando Roma ha vencido a Cartago en la II Guerra Púnica[2] (218-202 aC.) y ha expulsado a los cartagineses de la Península Ibérica, el oppidum de Hasta Regia (en Mesas de Asta, topónimo identificado por algunos autores con la mítica Tartesos), ciudad con 42 hectáreas a intramuros, tenía sometida a una población menor llamada Torre Lascutana: probablemente un recinto campesino fortificado, en las cercanías de la actual Alcalá de los Gazules. Los habitantes de este agrupamiento humano secundario se hallaban en régimen de servidumbre respecto de Hasta, y no poseían la propiedad de la tierra ni eran dueños de sus frutos. O dicho de otra forma: contribuían de forma importante a mantener a los hastenses con sus labores agrícolas y de paso servían de avanzadilla de sus señores a través de las fértiles vegas y fecundos montes que les separaban de ellos.

La información sobre esta peculiar relación la encontramos en el epígrafe en lengua latina más antiguo que se conserva para la Península Ibérica (hoy día exhibido en el Louvre): el Bronce de Lascuta[3]. En este documento militar se expone que:

“El general Lucio Emilio, hijo de Lucio, imperator, decretó que de los siervos de Hasta, aquellos que habitasen en la Torre Lascutana sean libres, y mando que también pudieran tener y poseer la tierra que en aquel tiempo poseyesen, mientras el Senado y el Pueblo romano lo quisieran ...”

Estamos en el año 189 aC. Un lustro antes Roma ha tenido que afrontar una rebelión generalizada de las ciudades ibéricas sometidas, en las que los núcleos turdetanos (Hasta Regia, Carmo) han jugado un papel director. Dicho epígrafe, pues, sanciona el castigo que le corresponde al perdedor: arrebatarle su territorio y el dominio sobre las aldeas y emplazamientos rústicos que la proveen de recursos.

La ciudad, ya nos lo recuerdan Cicerón o Vitrubio[4], es el soporte de la civilización. Pero no todo era ciudad en la época antigua. Si consideramos que una población de unos 10.000 habitantes (Itálica en tiempos de Adriano, Pompeya en sus mejores momentos) ya podía ser considerada, entonces, como una localidad relevante, igualmente hay que señalar que el hábitat disperso agrupaba a millones de personas en el Imperio Romano. Es la no-ciudad, que ha destacado el profesor Cristóbal González Román[5]. 

[Original del artículo] Acueducto norte y cisterna de Baelo Claudia. Imagen “retocada” por ChatGPT. 

Es decir, de la misma forma que la gente vivía en ciudades a la romana, como esa joya arqueológica llamada Baelo Claudia[6], verdadero privilegio para los gaditanos del presente, también habitaba en aldeas, cortijos, poblados de mayor o menor tamaño y granjas … A veces, un sitio destinado al culto (santuarios, lugares sagrados), o un emplazamiento con facultades para que allí se desarrollaran mercados estacionales o permanentes, generaba con el tiempo un resultado urbano o cuasiurbano. En Baelo, que albergó a 2.000 almas, aproximadamente, contemplamos los restos de un teatro excesivamente grande para esa población. O sea, que atendía a las necesidades lúdicas de una población extra, tal vez la suma de los temporeros que acudían a trabajar en la pesca del atún y en la elaboración de salazones y de garum más los habitantes rústicos de las aldeas adyacentes. 

NOTAS:

[1] Keith Hopkins (Londres, 20 junio 1934 – Londres, 8 marzo 2004), historiador y sociólogo británico; profesor en la Universidad de Cambridge. Biografía. Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre. 

[2] Segunda guerra púnica.- Fue el conflicto militar decisivo entre la República de Roma y el Imperio cartaginés por la supremacía en el Mediterráneo. Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre.

[3] Bronce de Lascuta.- Inscripción en latín arcaico hallada en las proximidades de Alcalá de los Gazules, que atestigua la presencia romana en nuestra provincia. (detalle). Fuente: Soledad, 19 agosto 2023. Cosas de Córdoba.

[4] Marco Tulio Cicerón o Marco Vitruvio Polión.- Fueron dos grandes figuras romanas del siglo I aC. que destacaron en campos distintos, el primero en la oratoria y la filosofía, y el segundo en la arquitectura y la ingeniería. Fuente: “discovery.researcher.life”.

[5] Cristóbal González Román.- Catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Granada. Semblanza (ver pp. 15-19, Ángel Padilla Arroba). Fuente: “Gratias tibi agimus” [Te damos gracias], homenaje al prof. Cristóbal González Román. Editorial Universidad de Granada.

[6] Baelo Claudia.- Ciudad romana situada en la ensenada de Bolonia, en la actual población homónima, a unos 22 km. de Tarifa. Más. Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre.

Continuará el 26 de octubre de 2026

*** Fuente: “Boletín LA LAJA: Amigos del Patrimonio Natural y Cultural de Conil”, n.º 7, pp. 10-13, diciembre 2006. 

26/36. “LA FUERZA DE UN PRIMER AMOR”, por LUIS BRICEÑO.

   DESPEDIDA. «”Aquella mañana hubo en el benéfico establecimiento misa con plática y comunión especial. Estos actos, celebrados en grata in...