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sábado, 10 de octubre de 2026

PINCELADAS HISTÓRICAS EN LOS PROGRAMAS DE MANO DE FERIAS.

La historia de Conil de la Frontera está profundamente vinculada a la religiosidad popular y al rico patrimonio artístico que, a lo largo de los siglos, ha dejado una huella imborrable en la villa. La intensa devoción de sus habitantes, manifestada en fiestas, procesiones, cofradías y fundaciones piadosas, favoreció la construcción de templos, ermitas, conventos y hospicios que aún hoy forman parte esencial de su identidad histórica y cultural.

Este fervor religioso no solo impulsó la creación de importantes edificios, sino también la incorporación de valiosas obras de arte sacro, entre las que destacan esculturas, retablos, pinturas y objetos litúrgicos de notable interés. Imágenes tan veneradas como la Virgen de las Virtudes, San Sebastián o Nuestro Padre Jesús Nazareno, junto a piezas procedentes de destacados talleres andaluces y filipinos, reflejan la riqueza artística acumulada por generaciones de conileños.

El presente artículo ofrece un recorrido por algunos de los principales espacios religiosos de la localidad, poniendo de relieve tanto su valor histórico y arquitectónico como el destacado patrimonio artístico que conservan o han albergado a lo largo del tiempo, testimonio de la profunda tradición religiosa que ha caracterizado a Conil desde la Edad Moderna hasta nuestros días. 

Convento de Santa Catalina, 1919. Antiguamente llamado de la Victoria. La construcción fundamental y primitiva es del siglo XVI y de ella es la nave de la iglesia, la sacristía y las escaleras. La portada y campanario son del primer tercio del siglo XVII. El resto del convento fue levantado en 1760. Colección particular Juan Aragón. Conil en la Memoria, 2004. 

“LA ARQUITECTURA RELIGIOSA DE CONIL: reflejo de la religiosidad popular e individual”, por FRANCISCO GONZÁLEZ UREBA / Feria de Conil, 2001.

«”La religiosidad popular andaluza como la castellana fue durante la Edad Media poco observante con los sacramentos. En cuanto al bautismo, se debía recibir <lo antes posible>. La confirmación se recibía poco. El Sínodo gaditano de 1591 pide a los curas que amonesten a los padres de familia para que hagan oír misa a sus hijos, criados, esclavos, pastores y guardas de cortijos, recriminando la costumbre de quedarse en casa las hijas por razón de honestidad o las viudas a causa de su estado.

La religiosidad medieval fue una religiosidad festiva. Una de las fiestas más celebrada fue la del Corpus Christi. La Virgen María era quien recogía especialmente la devoción popular en Conil bajo la advocación de las <Virtudes>. También otros santos como San Sebastián, Patrón de la Villa. Fueron muy dados a las procesiones, celebradas de dos tipos diferentes: de rogativas o de acción de gracias.

Lugar especial ocupan en aquella época los cultos relacionados con la muerte y los difuntos. Se difunde la devoción a los Santos Ángeles <para que ellos rueguen por mi alma y la acompañen cuando de este mundo saliere>.

El entierro va acompañado por los clérigos parroquiales, los frailes del Convento de Mínimos, los hermanos de algunas cofradías, o los pobres a los que se manda dar de comer y vestir en dicha fecha. Se ordena la celebración de una, tres, cinco o más misas de cuerpo presente, otras nueve durante los días contiguos al entierro y nueve más al año. Los entierros se llevaban a cabo en la Parroquia, en el Convento o en el hospital de la Misericordia.

Iglesia y conventos, de forma general, concertaban con personas pudientes o cofradías  la construcción de capillas, sobre las que adquirían el patronazgo. Estas vinculaciones fueron numerosas a lo largo de estos siglos, costeando gran parte de las construcciones y mejoras de los edificios religiosos. Todo era válido para que las clases privilegiadas poseyeran una capilla o un altar, ya que ello significaba contar con una sepultura en lugar privilegiado de los templos. La obsesión por la salvación eterna quedo reflejada en los testamentos donde se pretendía arreglar cuentas con el <Altísimo Dios Nuestro Señor>, disponiéndose numerosas misas y cargas piadosas para <poner el alma en el camino de la salvación>.

Las cofradías y hermandades alcanzaron un gran desarrollo durante estos siglos. Con sus actividades contribuyeron a incrementar el patrimonio artístico de Conil.

Desde mediados del siglo XVI, la iglesia como institución experimenta una gran renovación, incrementándose el sentido religioso y jugando un papel fundamental en la vida de los pueblos. Aumentan de número los conventos, se erigen nuevas parroquias y se fundan los hospicios y hospitales.

Como consecuencia de esta forma de pensar y ver la vida y como signos externos de la fe popular, a lo largo de los siglos XVI, XVII, y XVIII, se fueron construyendo una serie de edificios de carácter religioso y hospitalario de los que podemos destacar los siguientes: 

Capilla del Espíritu Santo. Fuente: “PATRIMONIO CULTURAL DE CONIL DE LA FRONTERA”, ANTONIO SANTOS GARCÍA, FRANCISCO GONZÁLEZ UREBA, ANTONIO MUÑOZ RODRÍGUEZ, CARLOS ROMERO VALIENTE; Edita: G.D.R. Litoral de la Janda. 2007; pág. 45. 

ERMITA DEL ESPÍRITU SANTO

Fue fundada y construida por los esposos Antón Manuel y Leonor Gil en el año 1586. Para <mayor gloria de Dios, alivio de sus conciencias y descanso de sus cuerpos>.

El lugar donde se encuentra construida la capilla fue donado a Antón Manuel, regidor del ayuntamiento y capitán de milicias, por el duque de Medina Sidonia. En dicho solar estuvo la primera torre atalaya que los duques levantaron para auxilio de las almadrabas. En esta capilla se da culto a la Virgen del Carmen de gran devoción por las gentes del mar, pescadores y marineros.

Un inventario de 1900 nos dice que se componía la ermita de una nave con bóveda de medio cañón, sacristía, patio y habitaciones de la santera. Su altar lo presidia un lienzo de la Inmaculada. Durante gran parte del presente siglo estuvo esta capilla en un estado de gran abandono, sin culto y dedicada a otras funciones como alojamiento de tropas después de la Guerra Civil. Fue restaurada en los años sesenta. Su campana, aunque cascada, está fechada en 1632, siendo la más antigua de todas las iglesias de la Villa. 

[Ambientación; imagen no incluida en el artículo original] Jardines e iglesia de Santa Catalina, hacia 1962. Colección particular José Guerrero. “Conil en la Memoria II”, p. 23, 2007. 

IGLESIA MAYOR DE SANTA CATALINA

Cerrada al culto y en lamentable estado de ruina, esta iglesia, antigua parroquia, preside la plaza y jardines de su nombre. Desde el siglo XV, construcción de la primera iglesia hasta el edificio actual, son muchas las obras y construcciones realizadas. El párroco Francisco de Paula Fernández-Caro emprendió en 1886 las obras que configuraron la actual iglesia. Estas obras duraron seis años y la remodelación alcanzó a todo lo existente del edificio anterior, levantando todo lo conservado del edificio anterior, prácticamente desde los cimientos. Los planos y la obra se deben al chiclanero Don Juan Bautista Olivares, arquitecto municipal de Cádiz en aquella época, el cual se ofreció de forma gratuita. Antes de finalizar las obras marchó a Buenos Aires por problemas de salud. Quedó al frente de la obra el Padre Caro y el maestro aparejador Don Cayetano Cano, vecino de Chiclana.

El resultado fue un edificio de respetables dimensiones, de estilo arquitectónico poco definido, mezcla de neogótico y neomudejar, fruto de la corriente eclecticista de la época y preludio del modernismo que se acercaba.

Terminaron las obras el día 4 de agosto de 1891 en cuya noche se hizo bendición de la nueva iglesia por el Excmo. e Ilmo. Sr. Obispo de la Diócesis Don Vicente Calvo y Valero. El ayuntamiento nombró al Padre Caro hijo adoptivo y predilecto, dedicándole una calle en la población, inmediatamente al nuevo edificio parroquial.

Pronto presentó la nueva obra problemas estructurales debido a la poca consistencia del terreno, dando lugar a reparaciones costosas que llevaron a cerrar el edificio al culto en el año 1930. Permaneció en espera de ser restaurado hasta el día de hoy, siendo su estado actual de ruina fruto del abandono y desidia de todos y no consecuencia directa de problemas en la construcción.

Su antiguo contenido en obras de arte, pinturas y esculturas, se encuentran hoy repartidas por otras iglesias de la población y la imagen de su titular, Santa Catalina, patrona de la Villa, preside hoy una capilla del Convento de la Victoria, actual parroquia.

Hay que reseñar también que el altar que presidía la capilla del Sagrario, fundada por Don Pedro González-Manuel y Doña Ana de Amar en 1615, es el altar  mayor que hoy preside la capilla del hospicio de la Misericordia. 

[Ambientación; imagen no incluida en el artículo original] Conjunto actual Parroquia de Santa Catalina y Ayuntamiento, 2019, ex Convento de la Victoria. Fuente: Colección Juan Bermúdez Ramos, Scard Bermos. 

EL CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DE LAS VIRTUDES

Según Pedro de Medina, cronista de la Casa Ducal de Medina Sidonia, escribía en 1561: <Había en Conil además de pesca del atún otra cosa más señalada y de mucha mayor riqueza y que era la iglesia y casa de Nuestra Señora de las Virtudes, a la que acudían romeros casi todos los días del año … de día y de noche, pero el día grande de peregrinación era el 8 de Septiembre fiesta principal de Nuestra Señora, día en que iban tantas gentes de todas las comarcas y de fuera de ellas, que me parece que es una de las casas de mas devoción que hay en España>.

El patrono de la fundación del convento fue el duque de Don Juan Alonso Pérez de Guzmán en 1567, siendo provincial de la orden de Mínimos de San Francisco de Paula el padre fray Pedro de Melgar. Don Juan Alonso costeó las obras e hizo donación de la imagen de Nuestra Señora, que desde muy antiguo pertenecía a sus antepasados, y les dio a los frailes la Huerta del Hardal con su torre para sostenimiento de la comunidad.

La construcción fundamental y primitiva es del siglo XVI y de ella es la nave de la iglesia, la sacristía y las escaleras. La portada y campanario son del primer tercio del siglo XVII pues fue obra de fray Luis Vázquez de Dueña, que profesó en el convento en 1605. El resto del convento, galerías, claustro y patios fueron levantados de nuevo en las obras de remodelación que se llevaron a cabo en vida del padre fray José Tentor, corrector del convento en el año 1760.

A partir de la desamortización del siglo XIX, numerosas obras se han realizado en este edificio hasta convertirlo en sede del Ayuntamiento en 1839, Juzgado Municipal y escuelas. 

[Ambientación; imagen no incluida en el artículo original] Patio del Hospicio, 1983. Fuente: Imagen extraída del “Conil de la Frontera: boceto para una historia”. Juan José Poblador. 

HOSPICIO DE LA MISERICORDIA

Edificio construido en 1779 por Don Sebastián Sánchez Franco, conde de las Cinco Torres, natural de la villa y rico mercader en la Carrera de Indias.

La finalidad de esta gran casa-hospicio fue dar alojamiento a treinta familias pobres. La edificación se compone de una capilla central de las del tipo <iglesia-salón>, prácticamente cuadrada, y dos patios a cada lado en donde se sitúan las treinta habitaciones, los aseos, la cocina común, las dependencias de la casera y las habitaciones del capellán. Construido a base de buenos materiales como la piedra ostionera y la cal, ha llegado hasta nuestros días en excelente estado de conservación. En el año 1946 fue cedido gran parte del edificio para la instalación del colegio de Jesús María y José y el resto del edificio, una vez finalizada su primitiva función, como alojamiento de pobres ancianas y viudas, fue destinado a casa auxiliar de la parroquia y vivienda del Sr. Cura Párroco. Actualmente se vienen impartiendo las clases de catequesis y es la sede de <Cáritas  Parroquial>.

Dentro de su capilla es de reseñar la escultura de la Virgen de la Misericordia, talla de finales del siglo XVIII, de madera policromada perteneciente a la escuela sevillana. Esta talla sufrió grandes desperfectos en un incendio que se produjo en la capilla, siendo magníficamente restaurada por Don Manuel Pineda Calderón y costeada por el farmacéutico Don Manuel Pérez Moreno.

El Cristo de Marfil, situado en el altar mayor, procede de la iglesia parroquial de Santa Catalina de donde fue traslado junto con todo el altar tras el incendio de 1942. En dicho incendio, quedó totalmente destruido el altar original de la fundación de la Misericordia y el que actualmente se puede contemplar es el que hasta entonces presidía la capilla del Sagrario de la iglesia mayor de Santa Catalina, cerrada al culto ya en aquella fecha, el crucifijo procede de los talleres de los sangleyes de Manila según nos informa Zóbel de Ayala, quien ha realizado un profundo estudio de estos marfiles filipinos. Las características que denotan su procedencia son: el encorvamiento frontal de la imagen, el abultamiento de sus ojos, las cejas pintadas y otras características donde se descubre la mano oriental de su hechura.

En la Sacristía de la Misericordia también puede contemplarse un lienzo que representa <La huida a Egipto>, cargado de dinamismo y expresividad. La tradición lo ha atribuido a la mano del padre de Valdés Leal. Sin que se pueda afirmar esta autoría es una obra del barroco andaluz del siglo XVII. Procede de la iglesia de Santa Catalina. 

[Ambientación; imagen no incluida en el artículo original] Vista del interior de la capilla dedicada a la Virgen de Guadalupe, sita en la ermita de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Se aprecia parte de la reja de hierro forjado original y el retablo neoclásico que preside el lienzo de la Virgen de Guadalupe traído por Calderón de la Barca de México. En los laterales, a modo de calles del retablo, están dispuestas las pinturas que recogen el ciclo de las apariciones. Imagen: Tesis Doctoral, “Miguel Calderón de la Barca (1653-1720): biografía y aspectos artísticos”, Leticia García de Ceca Sánchez del Corral. Universidad Complutense de Madrid, 2016. 

ERMITA DE NUESTRO PADRE JESÚS

Construida en 1592 por la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno adosada al hospital de la Misericordia. El maestro albañil fue Mateo Hariza, Francisco de Medina y Bartolomé Hernández Ramírez, mayordomo y hermano mayor respectivamente. Fue techada con vigas de madera traídas de Sanlúcar de Barrameda.

En su interior se da culto a los titulares de la Hermandad, Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Señora de los Dolores.

La talla del Nazareno es obra del maestro escultor Francisco de Villegas quien la realizo en 1632 por encargo de Francisco González, mayordomo de la cofradía. Su coste fue de 632 reales de vellón incluido el importe de las andas para sacarlo en procesión.

Dentro de la ermita se encuentra una capilla con su cancela de hierro y altar dedicado a Nuestra Señora de Guadalupe, costeada en 1720 por el mecenas Don Miguel Calderón de la Barca, natural de la villa, miembro del Consejo de Indias de Su Majestad y gran bienhechor de las iglesias de esta villa.

Procede de la parroquia de Santa Catalina, se encuentra depositada en esta ermita la imagen de San Sebastián, patrón de la Villa, talla de gran valor del escultor Pedro Daín fechada en 1588. Según la tradición popular esta imagen se veneraba en una ermita hoy, desaparecida, que se encontraba en el lugar conocido por <El Santo>. Poca documentación existe sobre esto, pero sí podemos afirmar que en 1589 eran hermanos mayores de la hermandad de San Sebastián de la villa de Conil, Gómez García Moreno y Pedro González Manuel, regidores de su Ayuntamiento, todo lo cual consta en una escritura de poder otorgada en dicho año ante el escribano Pedro de Morales.”» 

*** Fuente: Blog de Pepe Gil, “Programas de Feria de Conil y El Colorado”. Archivo Municipal de Conil, Isabel González Ramírez.  

viernes, 2 de octubre de 2026

UN PASEO POR EL ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL DE CONIL: “UN MÉDICO TITULAR QUE VALE POR DOS” (1.871).

En la segunda mitad del siglo XIX, la asistencia médica en los municipios españoles constituía una de las responsabilidades esenciales de la administración local. Los ayuntamientos tenían la obligación de garantizar atención facultativa a la población sin recursos mediante la figura del médico titular, encargado no solo de la práctica médica ordinaria, sino también de la atención a los vecinos pobres, la vigilancia sanitaria y la intervención en episodios de enfermedad colectiva o necesidad pública.

En aquellos años, marcados por limitaciones económicas, una elevada vulnerabilidad sanitaria y frecuentes dificultades de acceso a la asistencia médica en el medio rural, la presencia del médico titular resultaba indispensable para el sostenimiento de la vida cotidiana del municipio. Su trabajo estaba regulado por la normativa estatal sobre partidos médicos, que establecía tanto sus obligaciones como la retribución correspondiente según el volumen de población atendida, especialmente en relación con los enfermos pobres acogidos a la beneficencia municipal.

En este contexto, durante la sesión ordinaria celebrada el 2 de diciembre de 1871, el Ayuntamiento de Conil abordó la solicitud presentada por Don Agustín Velarde y Escaleras, médico titular de la villa, quien exponía la situación excepcional de encontrarse desempeñando en solitario las dos plazas médicas correspondientes al municipio. Al asumir además la atención de un número de vecinos pobres superior al oficialmente asignado, reclamaba la compensación prevista en el Reglamento de Partidos Médicos de 11 de marzo de 1868.

El acuerdo adoptado por la Corporación, favorable a dicha petición, refleja no solo la aplicación práctica de la legislación sanitaria vigente, sino también la preocupación municipal por asegurar la continuidad de la asistencia médica local y atender las obligaciones derivadas de la beneficencia pública. Constituye, además, un valioso testimonio del funcionamiento de la sanidad municipal decimonónica y de la estrecha relación entre gobierno local, atención médica y protección social en la historia de Conil. 

[Ambientación] Una perspectiva de Conil desde la playa de Los Bateles, y en primer plano una barca de pescadores varada en la arena. Fuente: John Richard Adelmann, “Juan Capacha” (décadas 60-70 siglo XX). 

Transcripción libre de Rafael Coca López, con la ayuda de las anotaciones recogidas por Antonio Martínez Cordero, en las fichas depositadas en el Archivo Parroquial Santa Catalina: 

«”SESIÓN ORDINARIA DEL SÁBADO 2 DE DICIEMBRE DE 1.871.- En la Villa de Conil de la Frontera, a dos de diciembre de mil ochocientos setenta y uno, reunidos los Señores de su Ilustre Ayuntamiento que al margen se expresan [se relacionan al final de esta transcripción], por ante mí el Secretario dieron principio a esta sesión ordinaria con la lectura de la anterior que fue aprobada y la de los Boletines Oficiales, números 258 al 279 inclusive, que se mandaron archivar después de enterados de su contenido y acordado el cumplimiento de cuanto en ellos se manda en la parte que corresponde a este Ayuntamiento. ...

Reproducción fotográfica del Punto 8º, transcrito en esta entrada, de la sesión del 2 de diciembre de 1871. Fuente: Archivo Histórico Municipal de Conil, Libro Capitular 65-1. 

... PUNTO 8º.- [Al margen: Sobre que se abonen al médico titular dos escudos por cada vecino pobre de los que excedan a los que tiene señalados] Por disposición del Sr. Presidente, di lectura a una instancia presentada por el MÉDICO TITULAR de esta Villa, DON AGUSTÍN VELARDE Y ESCALERAS [1], de 13 de noviembre último, en la cual se exponen las razones que militan en favor del recurrente, para que, como MÉDICO TITULAR ÚNICO EN LA ACTUALIDAD, y que sin embargo viene desempeñando las DOS PLAZAS TITULARES que corresponden a esta localidad, como previene y ordena el Reglamento de Partidos Médicos del 11 de marzo de 1868 [2]: al tenor de lo dispuesto en el artículo 12 de dicha disposición, indica que por cada VECINO POBRE que exceda de los asignados al titular, se abone al facultativo DOS ESCUDOS, SOLICITA SE LE ABONEN LOS DOS ESCUDOS DE CADA VECINO POBRE QUE EXCEDA A LOS SEÑALADOS A SU TITULAR, así como de los señalados en totalidad a la 2ª que sin sueldo viene desempeñando. El Ayuntamiento mandó traer a la vista el citado Reglamento, y ateniéndose al mismo, se ACORDÓ de conformidad con lo solicitado, cuyo importe, después de finalizada la liquidación oportuna, debe consignarse en presupuesto para satisfacerlo en su día al interesado. Todo lo cual debe hacérsele saber al mismo, para su debido conocimiento.”»

[Ambientación] Recorte del art. 12 alegado por el médico titular en su instancia. Fuente: “Real decreto mandando se cumpla y ejecute el reglamento sobre organización de los partidos médicos de la Península”, Gaceta de Madrid, núm. 74, de 14/03/1868, pp. 3-5. Ministerio de la Gobernación. 

Relación de ediles presentes y anotados al margen del acta:

Alcalde 1º: Antonio González de Oreña; Alcalde 2º: Pedro González Marín; Regidores: Antonio Marín Leal, Toribio Briseño Campos, Alonso Ramírez Alba, Pedro Puente Camacho, Manuel Abalos Alba y Pedro Camacho Ortiz; Secretario: Manuel Patiño Fuentes. 

NOTAS DEL TRANSCRIPTOR: [1] Es el padre del insigne poeta conileño JOSÉ VELARDE YUSTI. // [2] El Reglamento para la asistencia de los pobres y organización de los partidos médicos de la Península, promulgado el 11 de marzo de 1868, bajo el reinado de Isabel II, fue la norma encargada de estructurar la asistencia sanitaria y benéfica para las clases menos favorecidas en España. Su objetivo principal era garantizar que los municipios proporcionaran atención médica, cirujana y farmacéutica gratuita a los vecinos declarados <pobres>. Los municipios se dividían en demarcaciones territoriales llamadas partidos médicos, organizados en función de su población y número de vecinos. Las plazas de los médicos titulares debían cubrirse mediante oposición, lo que profesionalizó la selección del personal sanitario municipal. Fuente: “Gaceta Sanitaria”, Vol. 23. Núm. 1. Enero-Febrero 2009. 

*** Fuente: Archivo Histórico Municipal de Conil de la Frontera. Sesión Ordinaria del 2 de diciembre de 1871. Libro Capitular 65-1, p. digitalizadas 78-79, ó 32-32v. Agradecimiento: Isabel González Ramírez. // Archivo Parroquial Santa Catalina, gentileza Yelman Francisco Solórzano Bustamante, párroco de Conil de la Frontera.


 

miércoles, 30 de septiembre de 2026

EN UNO DE LOS RINCONES DEL ARCHIVO PARROQUIAL DE CONIL: “RESPUESTA DEL PROVISOR Y VICARIO GENERAL DE CÁDIZ Y SU OBISPADO” (1873).

La semana pasada hubo ocasión de publicar en este muro el oficio que el Colector de Conil dirigió al Provisor y Vicario General del Obispado de Cádiz, en defensa de su proceder respecto a la administración de los bienes pertenecientes a capellanías y otras fundaciones pías. La respuesta no se hizo esperar y, como puede comprobarse a continuación, resultó plenamente satisfactoria para el funcionario eclesiástico de Conil.

En este breve pero elocuente escrito, fechado en Cádiz el 5 de septiembre de 1873, el Provisor y Vicario General, Fernando Hué Gutiérrez [x] , aclara que su anterior comunicación tenía un carácter meramente instructivo, encaminado a fijar el procedimiento que debía seguirse en adelante para los contratos de arrendamiento de fincas pertenecientes a capellanías y otras fundaciones. Al mismo tiempo, deja expresa constancia de que en ningún momento puso en duda la buena disposición del Colector en la defensa de los intereses que tenía encomendados, manifestándoselo «para su satisfacción». Se trata, por tanto, de un testimonio documental que no solo zanja el malentendido, sino que también constituye un reconocimiento explícito de la diligencia y buen hacer del Colector de Conil. 

El Colector acompañado por otro miembro del clero, visita a un labrador que cultiva las tierras de una de las múltiples Capellanías de Conil. Fuente: Imagen creada por ChatGPT, sobre una fotografía de “Conil en la Memoria”, p. 104, 2004, de la colección particular de Martín Caro. 

Transcripción <textual> de Rafael Coca López:

«” + PROVISORATO Y VICARÍA GENERAL DE CÁDIZ Y SU OBISPADO. / Al dar á V. conocimiento de los oficiado por este Tribunal al Sr. Arcipreste de esa Villa, tuve por objeto hacerle saber los trámites por que habia de regirse en lo sucesivo para toda clases de CONTRATOS SOBRE ARRENDAMIENTOS DE FINCAS, PERTENECIENTES A CAPELLANIAS, y otras fundaciones, sin que esto haya sido motivo para DUDAR DE SU BUENA DISPOSICION EN LA DEFENSA DE LOS INTERESES de las mismas fundaciones que le están encomendadas. / Lo que le manifiesto para su satisfaccion. / Dios guarde á V. muchos años. / Cádiz 5 de Setiembre de 1873. / [Firma y rúbrica de:] Fernando Hué Gutierrez. / Sr. Colector de Conil.”» 

NOTA: [x] Fernando Hué Gutiérrez (Zahara de la Sierra, 8 mayo 1834 – Tuy, 15 marzo 1894).- Canonista y obispo católico español, ocupó el cargo de obispo de Tuy desde 1882 hasta su fallecimiento. Biografía.  Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre.

Fotografía del documento completo. Fuente: Archivo Parroquial Santa Catalina, Rafael Coca López, 31 agosto 2021. 

*** Fuente: Archivo Parroquial Santa Catalina. Carpeta de correspondencia. Agradecimiento: Yelman Francisco Bustamante Solórzano, párroco de Conil de la Frontera.  

miércoles, 23 de septiembre de 2026

EN UNO DE LOS RINCONES DEL ARCHIVO PARROQUIAL DE CONIL: “DE VUELTA CON LA COLECTURÍA DE LA VILLA” (1873).

El documento que se transcribe a continuación es un oficio fechado en Conil el 1 de septiembre de 1873, firmado por José Blas Sánchez de Barahona, colector encargado de la administración de los bienes de capellanías y otras fundaciones eclesiásticas. Está dirigido al Provisor y Vicario General de Cádiz y su Obispado y constituye la respuesta a un requerimiento oficial relacionado con una denuncia presentada contra la actuación de la Colecturía de Conil.

En el escrito, el autor rechaza las acusaciones formuladas y sostiene que su gestión se ha ajustado a la costumbre seguida por sus predecesores, afirmando además haber procurado siempre la defensa de los intereses y derechos de las fundaciones bajo su administración. El motivo de la controversia gira en torno al arrendamiento de las fincas pertenecientes a capellanías y otras obras pías, insistiendo la autoridad eclesiástica en que dichos contratos no debían realizarse verbalmente, sino mediante escritura pública y con las formalidades que se estimasen oportunas para garantizar la protección del patrimonio fundacional.

Más allá de su contenido administrativo, el documento ofrece un valioso testimonio sobre la gestión del patrimonio eclesiástico en la segunda mitad del siglo XIX, las prácticas jurídicas relacionadas con los bienes vinculados a fundaciones religiosas y las tensiones que podían surgir entre los administradores locales y las autoridades diocesanas. Asimismo, refleja el lenguaje formal propio de la correspondencia oficial de la época y permite apreciar los argumentos empleados por el colector para defender su actuación y solicitar la oportunidad de conocer y rebatir los hechos que se le imputaban.

Plaza y edificio de la Parroquia de Santa Catalina. Fuente: Imagen creada por ChatGPT, sobre un fotograma de la película “El pescador de coplas”; “Conil en la Memoria”, p. 33, 2004, a partir de una idea de Rafael Coca López. 

Transcripción <textual> de Rafael Coca López:

«”+ COLECTURIA DE CONIL. / Contestando al atento Oficio de V.S. fecha 29 del pasado [], sobre DENUNCIA DE CIERTOS HECHOS LLEVADOS Á EFECTO POR ESTA Colecturía, y comunicación al Sr. Arcipreste de esta Villa, sobre que los ARRENDAMIENTOS DE FINCAS DE CAPELLANIAS y otras fundaciones no deben hacerse en ningún caso por CONTRATOS VERBALES, y sí por ESCRITURAS PÚBLICAS, debiendo preceder la correspondiente subasta en ocasiones determinadas según se crea conveniente este acto en beneficio de las mismas fundaciones. / DEBO DECIR á V.S. que por esta Colecturía no se há llebado á efecto ningun hecho que no este conforme con la COSTUMBRE observada desde muy antiguo por los Colectores que me han precedido, y en mi particular ademas de llenar esta, hé procurado siempre y en todos los casos, DEFENDER LOS SAGRADOS DERECHOS DE LAS FUNDACIONES CUYAS FINCAS ADMINISTRO, y solamente una INTENCION TORZIDA y peor aconsejada pudo inspirar la denuncia hecha á ese Tribunal, ante el cual estoy dispuesto á sincerarme tan luego como V.S. lo tenga á bien y sepa cuales son los hechos que me se imputan, y solamente asi será como podre continuar al frente de esta Administracion, por tantos títulos enojosa y triste según las circunstancias. / Dios guarde á V.S. muchos años. / Conil 1º de Setiembre de 1873. / [Firma y rúbrica de:] José Blas Sanchez de Barahona. / Sr. Provisor y Vicario General de Cádiz y su Obispado.”» 

Fotografía del documento completo. Fuente: Archivo Parroquial Santa Catalina, Rafael Coca López, 31 agosto 2021. 

*** Fuente: Archivo Parroquial Santa Catalina. Carpeta de correspondencia. Agradecimiento: Yelman Francisco Bustamante Solórzano, párroco de Conil de la Frontera.  

sábado, 19 de septiembre de 2026

PINCELADAS HISTÓRICAS EN LOS PROGRAMAS DE MANO DE FERIAS.

La historia de los pueblos suele estar jalonada por personajes cuya memoria, con el paso del tiempo, queda injustamente relegada al olvido. Sin embargo, sus obras permanecen como testigos silenciosos de una vida dedicada al servicio público, la fe y el progreso de su tierra. Este es el caso de don Miguel Calderón de la Barca y Reynaltes Herrera, ilustre conileño del siglo XVII que alcanzó una de las más altas dignidades de la administración de la Monarquía Hispánica al ser nombrado miembro del Real y Supremo Consejo de Indias.

Aunque su nombre resulta hoy desconocido para gran parte de sus paisanos, la huella de su generosidad y de su extraordinaria trayectoria vital sigue presente en Conil de la Frontera. Desde la restauración de templos y la creación de instituciones educativas hasta la fundación de un mayorazgo y la donación de valiosas obras de arte sacro, Miguel Calderón convirtió su fortuna y su influencia en instrumentos al servicio de la comunidad y de sus profundas convicciones religiosas.

Las letras que siguen nos acercan a la vida de este singular personaje, cuyo recorrido desde las calles de la villa de Conil hasta los más altos círculos del gobierno de las Indias constituye un ejemplo de ascenso social, compromiso y mecenazgo. Su legado, tres siglos después, continúa formando parte del patrimonio histórico y cultural de la localidad, mereciendo ser conocido, recordado y valorado por las generaciones presentes. 

[Ambientación; imagen no contenida en el artículo original] Emblema Real del Consejo de Indias utilizado durante el Imperio Español. Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre. 

“MIGUEL CALDERÓN DE LA BARCA: un conileño en el Gobierno de las Indias”, por FRANCISCO GONZÁLEZ UREBA / Feria de Conil, 2000.

«”Descubiertas las Américas por Cristóbal Colón, los reyes de Castilla crearon un organismo para su gobierno, el Real y Supremo Consejo de Indias, con absolutas facultades en lo administrativo, judicial y militar. Era como un consejo de ministros de hoy día para el gobierno en exclusiva del <Nuevo Mundo>.

Ser consejero de Indias en aquella época era alcanzar el más alto rango en la escala de la administración, con residencia en la villa y corte de Madrid.

Ministro togado de este consejo llegó a ser un conileño a principios del siglo XVIII, Miguel Calderón de la Barca y Reynaltes Herrera, desconocido en su pueblo natal y del que alguno ha oído hablar por ser quien donó a la Catedral de Cádiz la <Custodia del Millón>.

Nació Miguel en Conil el día 8 de octubre de 1653 siendo sus padres Don Sebastián Calderón, regidor del Cabildo Municipal, y Doña Sebastiana Reynaltes Herrera, nieto de Don Alonso Calderón Bocanegra, Escribano Público y del Cabildo y nieto también, por parte de madre, de Don Pedro de Reynaltes, Alguacil Mayor de la Villa de Chiclana. 

[Ambientación; imagen no contenida en el artículo original] Partida de Bautismo de Miguel Calderón de la Barca. Fuente: Archivo Parroquial Santa Catalina. Libro Bautismos Núm. 6 (1648-1664), Folio 79. “MIGUEL. / Fue del Consejo de S.M. / En la Villa de Conil, Torre de Gusman, en ocho dias del mes de octubre de mil seiscientos y sinquenta y tres años, yo el Presbítero Geronimo Camelo de Mendoza Vicario de las Yglesias desta dicha Villa, baptisé a Miguel, hijo de Sebastian Calderon Bocanegra y de Doña Ysabel de Mendoza, su legitima mujer, fue su padrino Don Andres de Molina Espino, presvitero de la Villa de Chiclana, al qual adverti el parentesco espiritual y la obligacion de la doctrina christiana, y en fe de lo qual lo firme. Presbitero y Vicario Camelo.” (Fotografía y transcripción de Rafael Coca López, 26 agosto 2021). 

La buena posición económica y social de su familia debió permitirle estudiar leyes, trasladándose con posterioridad al <Nuevo Mundo>, ejerciendo de oidor de la Real Audiencia de la ciudad de México durante muchos años.

Fue nombrado miembro del Real y Supremo Consejo de Indias regresando a Madrid a vivir a la corte de forma definitiva.

De su estancia en México adquirió gran devoción a la Virgen de Guadalupe, a la que se encomendaba cada vez que realizaba sus viajes de ida o vuelta a las Américas.

En uno de estos viajes de vuelta hacia España le sorprendió una gran tempestad, viendo seriamente amenazada su vida, haciendo promesa de hacer un gran regalo a la Iglesia Mayor del primer puerto a que arribase y otro a la Iglesia de Santa Catalina de su villa natal de Conil.

Casó con Doña Ana de Pividal de la que no tuvo hijos, lo que le permitió vincular todos sus bienes con una finalidad netamente piadosa a través de la institución del Mayorazgo. De esa forma sus bienes se transmitirían de persona en persona sin que estos pudiesen enajenarlos, dividirlos o cualquier otra cosa que no fuese disfrutar de sus rentas y atender las cargas que el fundador instituyese.

Como primer poseedor de este mayorazgo nombró a su sobrino político Don Juan de Dorronzoro y por falta de este a su hijo mayor y así sucesivamente.

Su testamento fue desarrollado en virtud de un poder por el también conileño Don Cristóbal García  Morejón, oidor en la Chancillería de Granada y en la Audiencia de la Casa de Contratación de Cádiz, amigo y compañero del testador. Por este testamento conocemos todos los detalles de la obra póstuma de Don Miguel Calderón.

Mandó construir de nueva planta una casa principal en la calle Hospital nº 2 de Conil para que sirviese de vivienda al poseedor del mayorazgo, que se conserva hoy día tal cual.

Compró unas tierras en el Pradillo, cercándolas de vallados propios, labrando en ella una esplendida casa de labor de dos plantas, oratorio, casa para el guarda, alberca y noria.

Portada de acceso que, durante muchos años, mantuvo un inestable equilibrio hasta que colapsó. Imagen: “PATRIMONIO CULTURAL DE CONIL DE LA FRONTERA”, ANTONIO SANTOS GARCÍA, FRANCISCO GONZÁLEZ UREBA, ANTONIO MUÑOZ RODRÍGUEZ. Edita: G.D.R. Litoral de la Janda. 2007, pág. 63. 

Tantas mejoras hizo a la finca que recibió el nombre de <La Mejorada>, hoy día conocida por <El Mayorazgo>, situada en la cuesta de Verón y que se conserva en buen estado después de casi 300 años.

Durante la ocupación francesa de Conil en 1810 y 1811 esta hacienda sufrió importantes daños en su capilla y demás aposentos, siendo restaurada en 1821 por Don José Joaquín de Dorronzoro y Parra, teniente de navío que en aquel año era quien disfrutaba de las rentas del mayorazgo, invirtiendo 20.000 reales en las reparaciones.

Se trajo Don Miguel de México un lienzo de la Virgen de Guadalupe y habiendo obtenido del Sr. Obispo de la Diócesis la oportuna licencia, restauró totalmente la ermita de Nuestro Padre Jesús Nazareno construyendo una nueva capilla bajo la advocación de Guadalupe, en cuyo retablo colocó el lienzo de México, solando la capilla de mármol de Génova, dos cancelas de hierro forjado, nueva sacristía con cajoneras de caoba y un sinfín de utensilios de culto y vestimentas sagradas.

La Parroquia de Santa Catalina también fue objeto de la gratitud de Don Miguel que remozó la sacristía existente, construyendo nuevas dependencias encima, nuevo coro, altar mayor, las maderas para el techado de las dos naves laterales y la casi completa reedificación de la torre campanario.

Dispuso que el día 12 de diciembre de cada año, aniversario de la aparición de la Virgen al indio Juan Diego, se celebrase en la capilla de Guadalupe una solemnísima función religiosa, con asistencia de todo el clero regular y secular, el cual debía salir en procesión desde la parroquia hasta la ermita. Para costear este gasto dejó una generosa suma de dinero que desde el cabildo catedral de Cádiz enviaban a Conil puntualmente todos los años hasta incluso fechas muy recientes.

Compró un solar frente a la parroquia en el cual levantó un colegio para enseñar de forma gratuita la gramática y de quién fue primer maestro Don Diego de Fuentes. Lo dotó con 200 ducados anuales de salario, vivienda gratis y el disfrute del resto del edificio para otros fines. Este edificio es el que actualmente ocupa el Pub <El Castillito>. 

Custodia de plata, donada por Miguel Calderón de la Barca, del tesoro de la Parroquia de Santa Catalina de Conil de la Frontera. Fuente: “Catálogo de los Monumentos Históricos y Artísticos de la Provincia de Cádiz”, Enrique Romero de Torres, 1907-1908. Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, Madrid, 1934. 

Para rematar el agradecimiento a la Santísima Virgen por salvarlo del naufragio, encargó al taller del orfebre madrileño Pedro Vicente Gómez de Ceballos dos custodias. Una de ellas espléndida obra barroca, fue realizada en oro, esmeraldas, rubíes y brillantes y la otra fue labrada en plata sobredorada, más modesta pero de gran belleza.

La muerte sorprendió a Don Miguel en Madrid el día 14 de diciembre de 1720 sin poder realizar la entrega de estas joyas. Por él lo hizo Don Cristóbal García Morejón, su apoderado, quien el día 7 de junio de 1721 entregó la primera de ellas conocida por la <Custodia del Millón>, al Deán y Cabildo de la Catedral de Cádiz, en cuyo museo podemos verla hoy día.

La segunda custodia fue entregada al vicario y párroco de Santa Catalina de Conil, por el mismo Don Cristóbal en junio de igual año, procesionando por primara vez en el día del Corpus Cristi.

Don Miguel Calderón ha sido el mayor benefactor de las iglesias de Conil en todos los tiempos y en su memoria colgaba de la bóveda de la parroquia un barco, réplica del que le trajo de México y en una de sus paredes un exvoto, cuadro pintado al óleo, representando a un barco navegando por un mar embravecido, en el centro la imagen de la Virgen y en el otro extremo una procesión con la custodia. Al pie del cuadro un pequeño texto explicaba la promesa de Don Miguel a la Virgen.

Tanto el barco como el cuadro se encuentran hoy en paradero desconocido pero figuraban en los inventarios de la parroquia a principios del siglo recientemente pasado.”» 

*** Fuente: Blog de Pepe Gil, “Programas de Feria de Conil y El Colorado”. Archivo Municipal de Conil, Isabel González Ramírez.  

sábado, 12 de septiembre de 2026

PINCELADAS HISTÓRICAS EN LOS PROGRAMAS DE MANO DE FERIAS.

La historia de Conil de la Frontera es, en gran medida, la historia de su capacidad para surgir y prosperar en un territorio marcado por la frontera, el mar y el esfuerzo de sus habitantes. Cuando se cumplen más de setecientos años de la donación del lugar conocido como almadraba de Huedi Coni a Alonso Pérez de Guzmán, el Bueno, resulta oportuno volver la mirada hacia los acontecimientos que dieron origen a la villa que hoy conocemos.

A lo largo de siete siglos, Conil ha pasado de ser un enclave estratégico vinculado a la pesca del atún a convertirse en una de las localidades más emblemáticas de la costa gaditana. Su nacimiento, crecimiento y consolidación estuvieron estrechamente ligados a la iniciativa de sus primeros pobladores, al impulso de la Casa de Medina Sidonia y, sobre todo, a la extraordinaria riqueza generada por las almadrabas.

El siguiente recorrido por los primeros siglos de la villa permite comprender cómo un pequeño asentamiento surgido junto a una fortaleza defensiva llegó a convertirse en una comunidad próspera, orgullosa de sus raíces y profundamente vinculada a dos elementos esenciales de su identidad: el atún y la figura de Guzmán el Bueno. 

[Ambientación; imagen no contenida en el artículo original] Don Alonso Pérez de Guzmán, el Bueno, I señor de Sanlúcar de Barrameda y fundador de la Casa de Medina Sidonia. Fuente: Archivo General Fundación Casa Medina Sidonia. 

“LA FUNDACIÓN DE CONIL”, por FRANCISCO GONZÁLEZ UREBA / Feria de Conil, 1999. 

«”La actual Villa de Conil de la Frontera cumple siete siglos de existencia. Será el próximo día 20 de octubre cuando se conmemore los setecientos años de la donación que de este lugar hizo el rey Fernando IV de Castilla a Don Alonso Pérez de Guzmán, conocido por Guzmán el Bueno.

Dejando a un lado la leyenda de las posibles poblaciones fenicias, púnicas, romanas o árabes que pudieran haber existido en la antigüedad como <Cybión> o <Mergablum>, la historia del Conil actual se inicia con la reconquista de la Baja Andalucía a los árabes.

La conquista de Sevilla en 1248 por el rey Fernando III el Santo marcó el inicio del éxodo musulmán de estas tierras del sur peninsular.

La victoria cristiana de 1265 sobre la población mudéjar de Jerez y de toda su comarca, creó una línea divisoria en el territorio recuperado que recibe el nombre de <Frontera>, topónimo que fue añadido a los nombres de las poblaciones de ese territorio como Arcos, Jerez, Chiclana, Conil, y Vejer, que a partir de entonces son conocidas como <de la Frontera>.

En el reinado de Sancho IV se inicia la repoblación de Vejer y su comarca, en la que se incluye el actual término de Conil. Los repartos de tierras fueron realizados en los años 1288 y 1293, continuando posteriormente hasta 1318 debido a los continuos abandonos de los pobladores.

En esta situación surge la figura de Guzmán el Bueno, caballero castellano y caudillo militar al servicio de los reyes de Castilla, que a sus grandes cualidades como valeroso guerrero añadía su gran visión comercial como veremos.

Guzmán el Bueno, por los muchos servicios prestados a la corona había recibido diversas mercedes y donaciones del rey Sancho IV, como el señorío de Sanlúcar de Barrameda y el privilegio de pesca en exclusiva del atún desde Ayamonte a Gibraltar. Con posterioridad el rey Fernando IV, hijo del anterior, le hace una donación de vital importancia para el desarrollo de la industria almadrabera. Me refiero al ya mencionado privilegio del 20 de octubre por el cual Guzmán el Bueno recibe el lugar conocido por <Almadraba de Huedi Conil>, situado entre el Cabo Roche y Trafalgar , <para que pueda poblarlo, fortalecerlo y ampararlo>. 

[Ambientación; imagen no contenida en el artículo original] Recreación del castillo de Conil y en su centro la torre de Guzmán. Fuente: “miscastillos.blog”, 12 abril 2023. 

Ese hecho fue el origen de la población en torno a la torre y castillo construido por Don Alonso de Guzmán como nos lo relata Pedro de Medina en su obra <Crónica de los Duques de Medina Sidonia>.

<Esta lugar era de pocos vecinos, y como don Alonso comenzó a armar las dichas almadrabas, pareciéndole que este lugar aprovecharía para la guarda de las gentes, hizo aquí un castillo con sus muros y torres, y en medio una torre fuerte y grande muy bien labrada, como hoy parece, que se llama Torre de Guzmán … así quedó después llamarse la población Villa de la Torre de Guzmán>.

Esta nueva población fundada por Don Alonso lo fue en lugar distinto al emplazamiento de la antigua aldea musulmana. La nueva al norte del rio Salado, donde hoy la conocemos, y la antigua quedó al sur de dicho rio, en la zona conocida por Conilete o Conilejo, en plena campiña. 

[Ambientación; imagen no contenida en el artículo original] Recreación de las murallas de Conil, con sus cuatro puertas y la Chanca del Duque. Fuente: “miscastillos.blog”, 12 abril 2023. 

Las circunstancias de aquel momento no ayudaron a la población del lugar, pues además de los problemas generados por las escaramuzas en la zona fronteriza, la escasez de cosechas y ganados provocaron peste y enfermedades que diezmaron la cuarta parte de la población. No obstante, a pesar de estos condicionamientos adversos, las almadrabas recién establecidas alcanzaron tal auge que en el año 1356 fueron visitadas por el rey Pedro I de Castilla, y según nos cuenta el cronista Barrantes, la renta que esta industria producía a la Casa de Niebla era de 20.000 ducados anuales.

El freno al desarrollo de la industria almadrabera y al crecimiento de la población lo seguía siendo el recrudecimiento de las tensiones fronterizas con el reino de Granada que desde Gibraltar atemorizaba estas costas con constantes incursiones, pillajes y piratería. Debió quedar con escasa población la nueva villa pues en el año 1411 el Conde de Niebla, descendiente de Guzmán el Bueno, relanza de nuevo la repoblación de este lugar con vecinos de Jerez de la Frontera. Les ofrece condiciones muy favorables para facilitar sus nuevos asentamientos, lo que supuso el otorgamiento de una verdadera <Carta Puebla> a base de la concesión de privilegios, mercedes, franquicias y exenciones por los que regulaba el gobierno de la nueva población. Derechos concedidos a los vecinos con tanta liberalidad, que en épocas posteriores fueron una fuente de pleitos entre vecinos y la Casa Ducal, al ser usurpado por ésta.

En el año 1496 otro monarca visita Conil, Enrique IV, atraído por el renombre alcanzado por las almadrabas, en las que se decía que se capturaban 100.000 atunes por temporada más o menos, cifra a todas luces exagerada pero reveladora de la importancia de atún. 

[Ambientación; imagen no contenida en el artículo original] Primera página de la CARTA PUEBLA de 1411, de la que se conserva una copia de 1724 en el Archivo Parroquial de Santa Catalina. Fotografía de Rafael Coca López, 26 agosto 2021. Agradecimiento: Yelman F. Bustamante Solórzano, párroco de Conil de la Frontera. 

La segunda mitad del siglo XV supuso la consolidación de la nueva villa de la Torre de Guzmán, la organización de su Concejo Municipal, el aumento de su primitivo término municipal a costa del de Vejer, el crecimiento espectacular del número de vecinos, la puesta en cultivo de nuevas tierras, el relanzamiento de la agricultura y la ganadería. Los condes de Niebla y sus sucesores, los duques de Medina-Sidonia, confirman los privilegios concedidos a los vecinos y les otorga otros nuevos, aumentan las tierras del Concejo, facultando a éste para repartirlas entre los vecinos libremente, sin pagar canon o renta por ellas. Todo lo que contribuyera a un mejor poblamiento y engrandecimiento de la nueva villa era concedido a los vecinos con el beneplácito de los señores, con la sola obligación de ir a trabajar a las almadrabas.

Así pues, en el año 1444, el conde de Niebla Don Juan de Guzmán agrandó el término de la villa de Conil a costa del de Vejer. Al territorio primitivo que le había donado el Rey a su antepasado Guzmán el Bueno, agregó ahora las dehesas de Hinojera, Overas y Lanchar, como señor solariego que se consideraba de Vejer. Con esta agregación redondeó definitivamente la superficie de la nueva villa de Conil, manteniéndose desde entonces la delimitación del término con respecto a la villa de Vejer por el mismo lugar que hoy conocemos. Y aunque este asunto planteó pleito en el siglo siguiente, la linde con Vejer permaneció donde mismo, sin que Conil perdiese ni un solo metro de tierra.

Hoy en el umbral del siglo XXI, siete siglos después de la fundación de Conil, tenemos que tener todos los conileños muy claro que esta población debe su existencia a un pez, el ATÚN, y a un personaje, GUZMÁN EL BUENO; y que con ambos tiene Conil una deuda pendiente, que debería ser saldada con un gran monumento que los inmortalice y que presida el lugar más emblemático que tenga esta ciudad.”» 

*** Fuente: Blog de Pepe Gil, “Programas de Feria de Conil y El Colorado”. Archivo Municipal de Conil, Isabel González Ramírez.  

UN PASEO POR EL ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL DE CONIL: CAUDALES EN LOS PÓSITOS (1742).

El documento que se presenta a continuación , fechado en Sevilla el 26 de junio de 1742 , constituye un interesante testimonio de la preocu...