viernes, 23 de enero de 2026

07/36. “LA FUERZA DE UN PRIMER AMOR”, por LUIS BRICEÑO.

LA VENTA DEL RESPIRO.

Al margen opuesto de nuestra ya conocida carretera, en relación y un poco más hacia arriba de la Casilla de Peones Camineros, de cuya existencia se tienen ya noticias, había ahora una venta que, aunque fue designada al abrirse al servicio público con el título de “Nuestra Señora del Valle”, por la advocación de la Virgen patrona de la ciudad en cuyo término municipal estaba enclavada, nadie la conocía nada más que por el sobrenombre de “Venta del Respiro”.

Y, efectivamente, justificaba este sobrenombre el hecho de que, por tratarse de un edificio perfecta y cómodamente habitable, situado en lugar que ofrecía el único paso asequible entre montañas abruptas, y en sitio casi equidistante entre poblaciones en cierto modo lejanas, representaba un paraje excelente adecuado para desahogo, alivio y descanso del caminante.

Por cierto y por verdad que, ¿quién que haya realizado un esfuerzo de energías, vigoroso, como en este caso había necesidad de realizar, aunque se fuera apto para ello, no necesita un descanso? …

El puerto de El Encinar, situado en los alto de montañas con pronunciados declives, de penosas y difíciles subidas y bajadas, requería siempre un esfuerzo que excedía, más o menos, según los casos, de lo común y regular, para alcanzarlo. 

[De ambientación] Tienda de ultramarinos a principio del siglo XX. Fuente: “saboranejo.blogspot.com”. 

Y, siendo así como en realidad lo era, ¿quién no hacia un alto en él, ya sencillamente para descansar, reposando un rato; ya ante la perspectiva de un respiro, en reparo de fuerzas por la quietud; ora en presencia del beneficio de un refrescante; ora ante el placer de una refración [sic, quizás reflexión]? …

Lo habitaban y servían en la actualidad a que nos referimos un matrimonio relativamente joven, del que había nacido y vivía con él, una sola hija, ya púber, y dos criados.

Este matrimonio era compadre del de menos edad de los dos peones camineros residentes en la cercana casilla del ramo. La hija del ventero fue sacada de pila[1] por dichos cónyuges.

Se conocieron estas familias, allá, en la más cercana ciudad, un par de años antes de que naciera la ahijada, precisamente con ocasión del enlace matrimonial y establecimiento de los padres de la misma.

Habitaban desde entonces, en un ventorrillo existente a la salida del poblado, al margen del camino público que conducía a El Encinar. Este ventorrillo, fue siempre el sitio de parada y alojamiento del peón caminero y de los de su familia, en sus relaciones con la ciudad.

Simpatizaron desde el primer momento, y llegaron a intimar bastante, ligados ya por el parentesco espiritual de que se deja hablado.

Esa estrecha amistad que hubo de unirles, fue precisamente la que dio origen a la liquidación, por parte del ventero, de la finquita que en las afueras de la ciudad poseía y a la adquisición del viejo caserío del guarda de El Encinar, con algunas tierras de sus alrededores, que al reedificar el predio urbano, desmontó y fue cultivando al propio tiempo que tomó en arriendo los pastos de la dehesa en que El Encinar estaba enclavado.

[De ambientación] Rebaño de ganado con terneros pastando en un prado. Fuente: “es.dreamstime.com”. 

La Venta, en atención a las necesidades que llenaba, era ya café, taberna, abacería, ultramarinos, parador y refugio de caminantes.

Como negocio, daba quehaceres y preocupaciones; pero rendía para vivir con holgura y hasta para ahorrar.

La familia que la explotaba, muy entendida en aquellos menesteres, no guardaba las utilidades. El metálico que le sobraba, luego de cubrir con esplendidez todas las atenciones cotidianas, lo dedicó, primero, a mejoras y acomodamiento del edificio, hasta que el mismo llenó, como llenaba ya, los fines a que estaba dedicado; luego, a la adquisición de terrenos de los colindantes, y de ganado que lo pastara y aprovechara.

Lo más escabroso y abrupto del terreno, estaba dedicado a pastoreo del ganado; lo más igual igual y extendido, para roturación[2] y siembra. La explotación, de ese modo, era más completa. 

En aquella casa trabajaban todos, cada cual en la modalidad más adaptable a su clase y condición. Por eso, se obtenían utilidades saneadas del negocio de la Venta y de la explotación agropecuaria de los terrenos que la circundaban.

La probidad y el trabajo, son padres de la prosperidad. 

NOTAS DEL TRANSCRIPTOR: [1] Ser sacada de pila” significa que alguien fue el padrino o madrina de una persona en su bautizo. Fuente: Texto editado por IA Google. // [2] Roturación.- Acción y efecto de roturar. Roturar.- Arar o labrar por primera vez las tierras eriales o los montes descuajados, para ponerlos en cultivo. Fuente: Diccionario RAE.

CONTINUARÁ CON “ANSALDO”, EL 06 febrero 2026.

*** Fuente: “LA FUERZA DE UN PRIMER AMOR: novela de notorio matiz ingenuo, de escasa traba episódica y de carácter sentimental”, por Luis Briceño Ramírez, p.p. 43-45. Diario Jaén, Talleres Gráficos, s/f. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

07/36. “LA FUERZA DE UN PRIMER AMOR”, por LUIS BRICEÑO.

LA VENTA DEL RESPIRO . Al margen opuesto de nuestra ya conocida carretera, en relación y un poco más hacia arriba de la Casilla de Peones...