En sesión del CONGRESO del día 10 de enero de 1900, uno de sus miembros, José Marenco y Gualter (diputado por Cádiz), en presencia del presidente del Consejo de Ministros, Francisco Silvela y de Le Vielleuze, y del ministro de Hacienda, Raimundo Fernández Villaverde, menciona a un vecino de CONIL que mantiene un comportamiento muy irrespetuoso con la sociedad. He aquí el hecho contado en la crónica y en el Diario de Sesiones de aquella jornada.
Un diputado del Congreso haciendo uso de la palabra. Fuente: Imagen creada por ChatGPT.
«”Censura lo que ocurre en CONIL (Cádiz), donde existe un Poncio Pilatos, o mandarín, cuyo nombre no quiere pronunciar por no manchar sus labios, que allí manda y se burla de las autoridades judiciales, y sobre todo de la Hacienda, reteniendo y usufructuando bienes que no le pertenecen. / Esto es escandaloso, y ruega al ministro de Hacienda que corte y evite las enormes exacciones ilegales que viene cometiendo el mandarín de referencia. / … / El señor ministro de Hacienda dice que al ministro de la Gobernación corresponde corregir, en parte, los abusos denunciados por el Sr. Marenco referente al pueblo de Conil.”»
*** Fuente: “LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA: diario político y de noticias”, año LI, núm. 15313, Madrid, jueves 11 de enero de 1900, p. 2.
El Sr. Marenco interviene: «”Al señor Ministro de Hacienda tengo que dirigirle mi último ruego, en el orden de los que hoy he tenido el honor de dirigir. / Hay en la provincia de Cádiz un pueblo que, aunque figura en esta provincia, es, con el consentimiento de todos los ministros de la Gobernación, feudo de un ciudadano suficientemente atrevido y suficientemente apoyado, y con cuyo nombre no quiero que se manchen mis labios ni el Diario de las Sesiones. Este tal, que hace cuánto tiene por conveniente, hombre de baja estofa, pero que presta servicios muy apreciados en los periodos electorales, realmente, no se puede decir que sea señor de horca y de cuchillo, porque eso ya no se estila; pero todo lo que representaba moralmente el ser señor de horca y cuchillo, lo que es hoy en el pueblo de CONIL. Entrego este nombre a los señores taquígrafos, para que todos los que me escuchan recen, si quieren, alguna oración por los CONILEÑOS, que estos son los desgraciados y mal aventurados españoles a quienes les ha tocado, con el consentimiento de todos los ministros de la Gobernación, vivir bajo el poder de este Poncio que allí manda. //
[Ambientación] Vista de CONIL desde el puente de Los Bateles sobre el río Salado (1905-1910). Fuente: Colección Juan Bermúdez, Scard Bermos (facebook, 25/12/1025).
En el año 1897 sacó el Estado a subasta una finca, e hizo mal, porque no contó con este caballero, y hubo uno, que hizo peor, porque conociéndole, y siendo de su pueblo, acudió legalmente a adquirir la finca, la adquirió y la pagó: tiene su carta de pago, lo tiene todo, digo mal, no crea el señor Ministro de Hacienda que lo tiene todo, porque la finca no la tiene, la finca la tiene ese caballero, que no la da. Esto le parece extraño al señor ministro de Hacienda porque no vive en la provincia de Cádiz, y la extrañeza de Su Señoría está justificada. Se trata de una viña que produce mosto o caldo, mosto o caldo que no sé si se lo bebe o le regala el feliz poseedor; lo que sí sé es que lo posee y que lo enajena. Además, hay otras queja por exacciones contra él, y no ha habido juez que las acepte. Yo pregunto al señor ministro de Hacienda: ¿quiere ser Su Señoría una excepción de esto de seguir consintiendo que ese mandarín tiranice a aquellos desgraciados, y tomar una medida rápida y que dé resultado? Yo les facilitaré el nombre. Y si no, apelaría al señor ministro de la Gobernación para que hiciera evacuar el pueblo y se quedara ese caballero solo. (Risas). // El señor Presidente: El señor ministro de Hacienda tiene la palabra. El señor Ministro de Hacienda (Fernández Villaverde): Puede estar seguro el Sr. Marenco de que en el asunto relativo al pueblo de CONIL, relacionado, al parecer, con la venta de una finca procedente de bienes nacionales, y que, por tanto, corresponde a mi Departamento, haré justicia, y justicia rápida y enérgica, para lo cual agradeceré mucho a Su Señoría que me facilite los datos que ha tenido la bondad de ofrecerme.”»
*** Fuente: “CONGRESO DE LOS DIPUTADOS, Diario de Sesiones”. Legislatura 1899-1900, sesión del 10/01/1900, nº 101.




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