INCIDENTE.
«”En el interior de la venta, parte exterior del mostrador, había esta vez no poca concurrencia: trajinantes, arrieros, leñadores, recoveros, un ayudante de Montes, un guarda forestal y algunos particulares.
Las mesas de servicio estaban casi todas ocupadas. Unos comían, otros bebían, algunos ajustaban cuentas; otros conversaban sencillamente.
Al notar la presencia del joven andariego, acudió hacia el dependiente que, como sabemos, no es otro que nuestro conocido Ansaldo, invitándole rutinariamente a tomar asiento ante una de las escasa mes mesas que había desocupadas. A seguido, y con marcada reticencia, que no escapó a la comprensión de los que lo escucharon, ni a la del aludido, se brindó a servirle lo más exquisito de las existencias del establecimiento.
El forastero, al tanto, desde luego, de la intención del sirviente, aunque ignorante del porqué de aquella actitud, que atribuyó a un arranque de brava estulticia, nacido de la mera práctica del oficio, o a simple ironía de un ineducado ante su pobre presencia, le hizo conocer, imperturbable, por disimulo, sus deseos de consumición, tan modestos e insignificantes -un modesto café con leche- que provocaron en el sirviente, dispuesto, por su ciega pasión, a la camorra, un mohín tan significativo de desagrado y menosprecio, y un mascullamiento de frases tan despectivas, que lo obligaron, por decoro y por espontánea estimación de sí mismo, a repeler, refutándola, la doble indelicadeza.
-¡Oiga, camarero! Resulta usted atrevidamente desconsiderado para con el público. He de advertirle para su buen gobierno que las apariencias engañan muchas veces, y que por el camino en que ahora transita se suelen dar resbalones.
-¿Que las apariencias engañan? … Lo que está a la vista no necesita candil. De la India no viene usted, seguramente.
[Ambientación] Confrontación en la venta. Fuente: Imagen creada por ChatGPT.
-No, por cierto; pero sí de donde siempre sobra la urbanidad y la educación que tanta falta hacen en algún otro sitio.
-¿Hablar de urbanidad con la facha de cualquier cosa con que camina? …
-De urbanidad y de otras muchas cosas de las que tantísimo carecen quienes, por lo visto, no han aprendido a tratar a las personas.
-Perdón, mi general; reciba vuecencia mis mayores excusas.
-Lo que va usted a recibir de mí, agotada mi paciencia, va a ser una gratis, aunque dolorosa lección de cortesía.
El desconocido, que había tomado asiento en el que al principio se le ofreciera, se levantó y avanzó resuelto a poner su mano contundente en la faz del atrevido camarero, sin saberlo víctima obcecada de un incontenido ataque de celos.
Lo impidieron los más cercanos; pero no pudieron acallar su nuevo diálogo, provocado por el dependiente, con empleo de lenguaje más breve y seco, más áspero y vehemente que el anterior.
Intervinieron, pacificadores, los demás concurrentes, a muchos de los cuales no se ocultaron los fundamentos de la ofuscada actitud del camarero.
Acudieron, también, los dueños de la casa, que mediaron y, afortunadamente, dominaron, acabándolo en bien, el incidente.
Hubo madridaje, defensa calurosa y apoyo al descubierto en favor del desconocido. El amor, aunque naciente, sabemos que es ciego. Mediaron, además, confesiones y explicaciones tales que, tras breve deliberación familiar, terminaron en cordialidad franca y favorable acogimiento.
La influencia resuelta y decidida de una pasión amorosa, aunque sea incipiente, cuya correspondencia suspira uno y adivina otro, obrando en comprensión diferente, dominó y conformó dos voluntades opuestas: milagro de la mujer que comienza a querer, única en el manejo de esta clase de humanos aciertos.“»
CONTINUARÁ CON “MAL QUE SE RESUELVE EN BIEN”, el 1 mayo 2026.
*** Fuente: “LA FUERZA DE UN PRIMER AMOR: novela de notorio matiz ingenuo, de escasa traba episódica y de carácter sentimental”, por Luis Briceño Ramírez, p.p. 73-75. Diario Jaén, Talleres Gráficos, s/f.

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