[CONTINUACIÓN del 18 abril 2026]
Tercera, existe una pugna o debate entre CONSERVACIÓN e INNOVACIÓN, o entre historicistas y modernistas. Para entenderlo, o conservar CONIL a semejanza de todo su antiguo casco histórico o lanzarse a todo lo moderno e innovador. Creo sinceramente que ni lo uno ni lo otro. Es mejor CONSERVAR LO ANTIGUO y que el resto, las crecidas, sean modernas pero RESPETUOSAS CON LO ANTIGUO, sobre todo en perspectivas y en color, para mantener la configuración del pueblo y su idiosincrasia. Eso de alegar, cuando se construye un edificio modernista en el centro viejo del pueblo, que es como el Centro Pompidou de París o el Guggenheim de Bilbao, es pasarse. Y en todo caso no hay que ser tan orgulloso ni pretencioso para querer enmendar la plana a tantas generaciones que poco a poco, siglo a siglo, han ido construyendo el pueblo a la manera de como se forma un cristal en las profundidades de una cueva, con los minerales y el agua que pululan en sus profundidades, la concentración y la calma que da el tiempo.
Hay que comprender que toda arquitectura tradicional tiene sus razones y no es mero capricho de nuestros abuelos. Por ejemplo, el COLOR BLANCO es propio de nuestro entorno y característico, porque el blanco protege más del Sol y de las calores. De ahí l”os pueblos blancos de Andalucía”. Razón de más, si cabe, para no usar el rojo en las lechadas de las azoteas, costumbre incomprensible que se está extendiendo últimamente en demasía, so pretexto de que el rojo es mejor (????). O el negro de los cables de luz y teléfono, que tan chocantes son y que justifican diciendo que así la corriente eléctrica se propaga mejor (también ????). Así que blanco para nuestra latitud y ya, por Sevilla, empiecen los ocres y por Castilla y el Norte la piedra, el ladrillo visto y los adustos grises.
[Ambientación, no incluida en el artículo original] Vista aérea de CONIL, entre 1962 y 1968, antes de la “explosión” turística. Con ojos del presente aún se siguen identificando edificios y lugares. Fuente: Colección Juan Bermúdez Ramos, Scard Bermos (retocada del original).
Viajemos, viajemos y veremos como LOS PUEBLOS Y CIUDADES CULTOS PROTEGEN SUS RECINTOS HISTÓRICOS y los reconstruyen incluso después de los estragos de las guerras. Y afortunadamente, también en España, y al mismo tiempo se reivindican restaurando las antiguas reliquias del pasado, templos, mansiones, castillos, murallas, … Es incomprensible querer uniformar toda la Tierra, todas las ciudades en todos los países, con los mismos edificios. Que una calle sea igual en Singapur, Filadelfia, Leningrado, Caracas o Cádiz, todas clonadas, ES UNA BARBARIDAD Y UNA SIMPLEZA. Es vestir a toda la humanidad con la vulgaridad (común o general, que no tiene especial particular, que carece de novedad e importancia arquitectónica), como por ejemplo la Avenida Ana de Villa, a la entrada de Cádiz, que en todas partes existe una igual.
Distinguiría en CONIL tres apartado, mejor cuatro. Uno, el CASCO ANTIGUO, las calles que estarían dentro de su recinto amurallado y las que se añadieron a sus lienzos posteriormente. PUEBLO HUMILDE, sin grandes palacios, ni mansiones, pero con un encanto y singularidad maravillosa. Segundo, las gemaciones habidas alrededor de este núcleo, construcciones, a go gó, crecidas al amparo de la ANARQUÍA y como consecuencia de la necesidad de una vivienda, para quienes habían vivido en la degradante y humillante estrechez de un cuartito con servicio de cocina y retrete común con otros vecinos en el patio.
[Ambientación, no incluida en el artículo original] Apartamentos en la Atalaya, sobre la Hijuela de Lojo. Fuente: Captura de pantalla Google Maps, con imágenes de noviembre de 2024.
Tercero, el enjambre de APARTAMENTOS, BLOQUES, CHALETS ADOSADOS y compañía que van rodeando y abrazando a la población. Por último, y cuarto, los edificios singulares, reseña de su historia y de su cultura.
Como es lógico, aquí sí que habría que ser técnico ad hoc, para poder realizar un estudio serio, profundo y pormenorizado. Pero no obsta para que, a guisa de como si fuera un turista que pasea, discurre, contempla y fotografía sus calles, diga a mi acompañante, el papel, lo que se me ocurre.
El CONIL ANTIGUO CONSERVA POCO, pero conserva en algunas casas sus gracias y el bello intríngulis de nuestra arquitectura tradicional. Sus ventanas, medida por varas, sus puertas, sus patios, sus graciosos arcos, sus patinillos … Es cuestión de que SUS PROPIOS MORADORES se den cuenta y se sensibilicen de lo que tienen. Y no osen tirar unos arcos de piedra y corredor con vigas de madera y alfarjías, para sustituirlos con un forjado de vigas de hormigón. Es como si un vecino le cambia a un vendedor o anticuario callejero (que no ha sido la primera vez que ha ocurrido) un viejo lienzo heredado de su bisabuelo por una moderna litografía de la Virgen de Lourdes de plástico y con purpurinas. Nadie nace sabiendo y un conileño, por razón de oficio, puede ser un lince, un sabio para pescar sardinas de media playa, como mi inolvidable amigo Bartolo y, en algún caso, no saber leer y por ende entender cuánto vale el viejo pozo de cal de su patio. Será cuestión de quien proceda, que todo no va a ser enseñar inglés, gramática y flamenco.
(*) Sobre el autor. Antonio Morillo Crespo (Vejer de la Frontera, 2 agosto 1934).- Farmacéutico y político español de la Unión de Centro Democrático. Fue alcalde de Vejer de la Frontera desde el 19 de abril de 1979 al 15 de junio de 1991, y Diputado del Congreso desde el 19 de abril de 1979 al 28 de octubre de 1982, formando parte del grupo de los primeros diputados por la provincia de Cádiz, elegidos democráticamente tras la dictadura franquista. Es viudo de Dª María Cruz Andújar Barbarena y padre de seis hijos. Se licenció en Farmacia y realizó ampliación de estudios de Biología en la Universidad de Granada, además de contar con estudios de Humanidades y Filosofía. Posteriormente ganó la oposición de Inspector Farmacéutico Titular. Colaborador del Centro de Investigaciones Científicas de Zaidín en Granada.
Fotografía de Antonio Morillo Crespo, ficha personal. Fuente: Congreso de los Diputados.
Ha escrito, y lo sigue haciendo, numerosos artículos para el “Diario de Cádiz” y varios libros: “Vejer de la Frontera y su comarca: aportaciones a su historia”, “Los Caños de Meca, historia y sueños”; “Historias de Vejer” (varios tomos); “Alonso Chirinos”; “Historias de Vejer antiguo”; “Unas familias vejeriegas”; “El siglo de Juan Relinque”; … Fue testigo del golpe de Estado en el Congreso de los Diputados el 23 de febrero de 1981. Medalla de Honor del Consejo Andaluz de Colegios Farmacéuticos (2006), Hijo Predilecto de Vejer de la Frontera (2011) y Premio Honorífico “Juan Relinque” (2025). Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre.
[CONTINUARÁ, y terminará, el próximo 8 mayo 2.026]
*** Fuente: Boletín «LA LAJA», Amigos del Patrimonio Natural y Cultural de Conil. Número 8, abril 2007, p.p. 4-8.



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