sábado, 27 de junio de 2026

18/36. “LA FUERZA DE UN PRIMER AMOR”, por LUIS BRICEÑO.

 VIGILANCIA ACOSANTE. y 2ª PARTE.

«” [Interrumpiéndole] Sí: una niña que cumplió hace ya varios meses, diez y ocho años y que, desarrollá y saludable como está, aparenta mucha más edá.

-Siempre se ha dicho que las apariencias engañan y, aunque, efectivamente, parece aventajá, la verdá es la verdá.

-Eso mismo digo yo también, comadre mía. La verdá es que su niña es ya pa toos casaera; la verdá es que Ansaldo la tié metía del en el alma; la verdá es que es muy difícil, por no decí imposible que puea encontrá otro que la quiera más que él, y ... la verdá, aunque amarga y triste, bien triste pa Ansaldo y pa mí es que aquí, entre nosotras, por conocernos toos y por conocé al mundo, sabemos, también, que en la maera de los que por aquí convivimos hay ya entrometía una cuña de otra extraña, que tó el mundo ignora del árbol que salió; que nadie hace por apartarla, impidiendo que llegue a embutirse de manera que no se quee incrustá del tó. Y toos sabemos, del mismo modo, que del roce nace la inclinación; que de ésta sale la simpatía; que de la simpatía se pasa al afecto; que de éste se salta al queré; que del queré a la pasión de amor no hay na más que un pelo de distancia y que de la pasión por uno se deriva el desplazamiento definitivo del otro. De donde resulta que si se tolera y consiente al primé eslabón de esa caena, es señá de que se está dispuesto a admití a toa ella, con sus disgustos, con sus penalidaes, y con sus esabrimientos.

-¿To ese discurso ceremonioso pa desembuchá los celos de la madre uníos a los del hijo? ...

-Celos ,no. Penetración en las cosas del viví: experiencia.

O inquietud y recelo de que vuestras ilusiones puean verse frustrás ... El gusto y la voluntá de los hijos no se deben torcé. Yo no los tuerzo, aunque de eso a las exageraciones que ustés quieren va un mundo de distancia. Que mi hija quisiera casarse así como así con un cualquiera, trataría de evitarlo. Más: pondría en mi empeño el de que siquiera llegara a enamorarse. De ello no hay dúa alguna. Pueo asegurarlo solemnemente; pero estorbá ni impedí que se instruya lo posible, como está sucediendo, y que aprenda tó lo bueno que se rodee, no soy yo la que lo evite.

-¿De modo, comadre mía, que está usté dispuesta a impedí que su niña puea enamorarse de un cualquiera, aunque su labia sea mucha y hasta grata de escuchá? …

-Conozco la verea por donde usté camina, comadre, pero le vuelvo a asegurá que sí, que intentaría evitarlo.

-¡Gracias, Dios mío! ... ¡Bendita sea tu Soberana voluntá! ¡Comadre de mi alma, venga un abrazo! Así. Con lo que ha prometío y sé que cumplirá, hay por ahora bastante. ¡Tranquilízate, pecho mío! Ya pués respirá con libertá. El bálsamo que sobre ti han derramao, ha calmao toa tu ansiedá y tus temores.

-Pero, comadre, ¿así andaban esos calores? …

-Hechos toos un puro ascua candente.

-¡Qué atrocidá!

-No tanta. Usté es madre y sabe como otra too lo que duele un hijo.

-Sí, pero esa vehemencia …

-Es hija legítima de una realidá.

[Ambientación] Larga y sincera conversación entre las dos comadres, con el tema de fondo de sus hijos. Fuente: Imagen creada por ChatGPT. 

En el prolongado diálogo -mera exteriorización de un estado de ánimo- se ha consumido un tiempo mermado a los habituales quehaceres. Pero ni una ni otra dialogante lo han sentido. Por el contrario lo han dado por bien empleado, puesto que les ha despejado una situación embarazosa. Verdad que en algunas ocasiones, la conversación se mantuvo en un terreno resbaladizo y peligroso para la vieja amistad que unía a las dos familias. Mas también lo fue que se impuso la cordialidad y que el diálogo volvió a los cauces de la buena inteligencia.

Por último, surgió una especie de pacto implícito de guía en el orden espiritual y un acuerdo claro y concreto de ayuda material, que llegó a cristalizar en el compromiso de que la madre de Ansaldo se encargara en la Venta de todo lo relativo a la cocina. Así se lo ofrecía continua ocasión de estar más en el interior de los asuntos de la casa y permitía la mejor vigilancia inmediata de la autoridad de la madre respecto de su hija, con lo cual estaría siempre más al tanto de todos los pasos y actividades de la discípula y de su maestro y profesor.

Y en tanto se organizaban todas esas actuaciones de los unos y los otros, ¡pobre amor naciente, tan oprimido y recatado en aquellos pechos anhelantes! … ¡Pobre querer tan grande y ansioso de expansión como amenazado por tanta VIGILANCIA ACOSANTE.“» 

CONTINUARÁ CONENSEÑANZAS”, el 11 julio 2026. 

*** Fuente: “LA FUERZA DE UN PRIMER AMOR: novela de notorio matiz ingenuo, de escasa traba episódica y de carácter sentimental”, por Luis Briceño Ramírez, p.p. 113-118. Diario Jaén, Talleres Gráficos, s/f. 

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