martes, 9 de junio de 2026

CONIL EN UN FOLLETÍN (1859).

 El texto que vamos a reproducir pertenece a un “folletín”, formato muy popular en la prensa del siglo XIX, como en el periódico <El Estado>, donde las obras se publicaban por entregas periódicas para mantener el interés de los lectores. Este tipo de publicación combinaba información, literatura y viajes, acercando al público relatos como el de Fernando AmorEn este fragmento, destaca especialmente la mirada del protagonista desde el mar, que describe la costa con un tono casi poético. Cuando pasa frente a CONIL, no solo señala su mina de azufre, como geólogo que era, sino que ofrece una imagen visual muy sugerente: el pueblo aparece elevado y coronado por palmeras y molinos de viento, creando una estampa pintoresca que refleja tanto la admiración como la curiosidad del viajero ante el paisaje. 

[Ambientación] Panorámica de Conil, aunque actualmente no se aprecian los molinos de viento, sí las palmeras, pero no en sus alturas, como las vio nuestro protagonista. Fuente: Antonio Leal, en cualquier momento de uno sus largos paseos, seguramente en 2021. 

«”FOLLETÍN. RECUERDOS DE UN VIAJE A MARRUECOS [1], por DON FERNANDO AMOR [2]. // Día 19 de julio. // Salida de Cádiz.- Costa española.- Costa africana.- Llegada a Gibraltar.- Circunstancias precisas para entrar en dicha plaza. //

A las seis y cuarto, después de haber asistido al Santo Sacrificio de la Misa en la iglesia de San Francisco, me hallaba a bordo del <Santa Justa>, ligero barco de vapor que se dirigía a Málaga. A las seis y media nos pusimos en marcha con viento de popa, y poco antes de las ocho empezábamos a perder de vista a Cádiz. Sus cuadradas torres y blancas azoteas, las esféricas cúpulas de su linda y moderna catedral, y su elegante faro, eran los únicos objetos que se distinguían en los momentos en que, por la convexidad de las aguas, la ciudad hermosa, verdadero palacio de cristal de la encantadora Anfitrite [diosa griega del mar, consorte de Poseidón], iba a hundirse en el fondo del Océano. // 

[Ambientación] La ciudad de Cádiz: catedral y torre Tavira. Fuente: “gettyimages”. 

Por espacio de algunos minutos, siguióse viendo la isla de San Fernando con su observatorio astronómico, que a lo lejos aparece como por encima de algunos bosques de pinos: a nuestra izquierda teníamos la costa, cuya parte más saliente es el cabo de Rocha [sic, de Roche], con su torreón morisco, y que doblamos a las ocho y media; y a la derecha la imponente inmensidad del mar. Poco después pasábamos frente a CONIL, célebre por su CRIADERO DE AZUFRE, del que en el Museo de Historia Natural de Madrid hay ejemplares cristalizados que por su forma, tamaño y color, admiran al inteligente y encantan al curioso; coronan a este pueblo algunas palmeras, entre cuyos elegantes tallos se ven girar las desmesuradas aspas de sus molinos de viento.”»

NOTAS: [1] “RECUERDOS DE UN VIAJE A MARRUECOS”, 1859, Imprenta de La Andalucía, calle de las Sierpes, número 9, 119 p., 20 cm. // [2] Fernando Amor y Mayor (Madrid, 24 marzo 1822 – San Francisco, USA, 21 octubre 1863).- Entomólogo y geólogo. Biografía. Fuente: Real Academia de la Historia, Historia Hispánica. // 

*** Fuente: “EL ESTADO”, año IV, núm. 907, Madrid, martes 25 de octubre de 1859. Hemeroteca Digital, BNE. 

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