La fundación de Barrio Nuevo nace del esfuerzo y la necesidad. A finales del siglo XIX y comienzos del XX, numerosas familias jornaleras de Conil, empujadas por el paro y la emigración, ocuparon y trabajaron tierras entonces abandonadas en la zona norte de la Dehesa de Roche. Con sacrificio transformaron un terreno inculto en parcelas de cultivo, levantaron viviendas, abrieron pozos y dieron forma a un nuevo núcleo de población.
Lo que comenzó como una ocupación irregular acabó convirtiéndose, con el paso del tiempo, en una experiencia ejemplar de colonización agrícola. Tras años de debate y gestiones municipales, el Estado reconoció oficialmente aquella realidad mediante el Real Decreto de 1925, que legalizó el reparto de las tierras entre los colonos. La historia de Barrio Nuevo representa, así, la memoria del trabajo, la perseverancia y la dignidad de quienes hicieron fértil la tierra y construyeron con sus manos el futuro de sus familias.
[Ambientación] Pozo, pila y cortijo, hacia 1969. Colección particular Martín Caro. Fuente: “Conil en la Memoria”, p. 106, 2004.
“LA FUNDACIÓN DE BARRIO NUEVO”, por FRANCISCO GONZÁLEZ UREBA / Feria de El Colorado, 1997.
«”Desde finales del siglo pasado, la zona norte de la Dehesa de Roche, venía siendo ocupada por vecinos de Conil. El Ayuntamiento se veía sin fuerza moral para proceder contra los ocupantes ilegales. El paro estaba haciendo estragos entre la clase jornalera y empezaba la emigración en busca de nuevos horizontes.
En una época en la que aún no se había creado la Ley de Colonización, numerosas familias –un centenar, poco más o menos– de labradores pobres, del término de Conil, aprovechándose del estado de deforestación en que se encontraba la zona norte de la Dehesa de Roche, propiedad del Ayuntamiento, redujeron laboriosamente al cultivo agrícola más de 150 hectáreas de terreno inculto, construyendo en él sus humildes viviendas, abriendo pozos necesarios para sus cultivos y servicios y creando, en una palabra, un pequeño núcleo de población que dio a aquella parte, antes abandonada y desierta, el nombre de BARRIO NUEVO.
Es verdad que en los orígenes de esta obra de colonización, existió un gran defecto jurídico en cuanto al modo de adquisición de una tierra, que no podía ser objeto de aprovechamiento individual por tratarse de un monte de <bienes propios>, propiedad del común de los vecinos de Conil, catalogado Monte de utilidad pública, inalienable, por consiguiente; pero también es cierto que sobre este defecto inicial y en atención a las virtudes de laboriosidad pacientemente desplegadas, debía pasar con indulgencia la mano de la administración.
[Imagen del artículo original] El Colorado, año 1957. Fuente: Francisco González Ureba.
El problema estaba servido; de un lado el Ayuntamiento tenía que velar por los bienes del común, no permitiendo unas nuevas roturaciones arbitrarias que ponían en peligro el futuro de toda la Dehesa de Roche; de otro lado es misión de los Ayuntamientos velar por la felicidad de sus vecinos, buscarles medios de vida, ampararles legalizando en este caso unas ocupaciones que ya venían de lejos.
La cuestión no era fácil de resolver, los Ayuntamientos se sucedían unos tras otros sin encarar el asunto. El 30 de Agosto de 1907 se publica la Ley de Colonización y el 23 de Octubre de 1918 el reglamento para su aplicación. Es a partir de entonces cuando se ve la posibilidad de legalizar las ocupaciones. La propia ley en su artículo nº 1 declara: <Son fines de la ley arraigar en la Nación a las familias desprovistas de un medio de trabajo o capital para subvenir a las necesidades de la vida, disminuir la emigración, poblar el campo y cultivar tierras incultas o deficientemente explotadas>.
La corporación municipal del año 1923, presidida por D. Nicolás González Muñoz, es la que definitivamente toma cartas en el asunto solicitando la colonización oficial de la porción denominada <Barrio Nuevo> de la <Dehesa de Roche>, tanto en cuanto está roturada arbitrariamente, cuanto en lo que aún se conserva talado e inculto, con lo cual, a las ventajas de una situación jurídica subsanada, se añadirán los provechos de una dirección técnica ordenada inteligentemente.
En el pleno municipal del día 23 de Enero de 1923 se presentó por parte del propio Sr. Alcalde el memorial sobre el tema, tomándose los siguientes acuerdos:
1.º Solicitar de la Junta Central de Colonización que sea clasificada como de inmediata colonización la Zona norte de la Dehesa de Roche.
2.º Que sea su destino el reparto entre los labradores pobres que hoy la tienen roturada.
3.º Solicitar la concesión de unos auxilios reintegrables para la gestión de nuevas roturaciones, adquisición de semillas y abonos.
[Imagen del artículo original] Plano inicial de la Colonización, con los distintos lotes numerados, siendo las zonas rayadas las parcelas ya “ocupadas”. Fuente: Francisco González Ureba.
Un Real Decreto de fecha 10 de Enero de 1.925 declara por fin a <Barrio Nuevo> zona de colonización, descatalogándola del Monte Público n.º 16 de la provincia de Cádiz.
Fueron adjudicados 95 (noventa y cinco) lotes de tierra de distintas superficies, de 3 a 4 aranzadas de media.
Los lotes no podían venderse hasta pasados cinco años después del reconocimiento de la propiedad. Queda prohibido el arrendamiento y cada colono sólo podrá disfrutar de un lote. Los lotes de tierra eran indivisibles a perpetuidad. Por muerte del titular la parcela sólo podía pasar a uno de los herederos.
Todos estos lotes de tierra fueron inscritos en el registro de la propiedad de Chiclana de la Frontera, en un libro especial dedicado a la colonia agrícola de Barrio Nuevo.
La noticia de la publicación del Real Decreto causó una enorme satisfacción en Conil, e incluso tuvo eco fuera de sus fronteras, como lo prueba el artículo publicado en el diario madrileño <El Sol>, del día 17 de Enero de 1.925, del que entresaco algunos párrafos:
<Pocas veces puede destacarse frente al pesimismo agobiador que brinda la emigración en España una noticia más consoladora que la de la Gaceta -B.O.E.- referente a la colonización de una parte del monte Dehesa de Roche, del término de Conil, en la provincia de Cádiz.
El origen de este gesto magnánimo y justiciero es el siguiente: más de cien familias de trabajadores agrícolas del pueblo de Conil, aprovechándose del estado de deforestación del monte de Roche, en la parte que hoy se llama Barrio Nuevo, y aguijoneados por el hambre en las épocas de paro forzoso, la redujeron a cultivo, haciendo plantaciones de vides, construyendo en ellas sus pobres viviendas y abriendo pozos para la explotación de sus parcelas.
Este es el origen del gesto de la Junta Central de Colonización, gesto que marca un reconocimiento tácito de los derechos adquiridos sobre la tierra por esos sus abnegados cultivadores, en contraposición con lo que de ordinario suele ocurrir entre grandes terratenientes y pequeños colonos: que, después de convertir la tierra estéril en fecunda y dócil, el propietario desahucia a los pegujaleros, se apodera de sus tierras y las expone al mercado con pingües beneficios para su insaciable avaricia.
[Ambientación] Cabecera de la Gaceta de Madrid donde se publicó, en su página 152, el REAL DECRETO declarando comprendida entre los montes sujetos a colonización agrícola, la parte de la “DEHESA DE ROCHE”, del término municipal de CONIL, provincia de Cádiz, denominada “BARRIO NUEVO”, situada al Norte de la carretera de Cádiz a Málaga. Fuente: “boe.es”.
Por eso la moral que siembra este suceso insólito que comentamos, constituye un eficaz reactivo para las conciencias dolidas de injusticia, conciencias que, en su mayoría, integran la tropa trabajadora del campo andaluz.
Aplaudimos sin reservas la colonización de Barrio Nuevo, lógica y sensata, y ¡ojalá le asedien los imitadores!, así pueden conjurarse la crisis del trabajo, las tormentas del hambre, y, así la tierra habrá de ser generosa con los brazos que tan tenaz y amorosamente supieron cuidarla ...
¡Todo, menos que los campos andaluces duerman un eterno sueño de infecundidad!>
Que este artículo que escribo para el programa de la Feria de El Colorado de 1.997, sirva para traer a la memoria y rendir homenaje a aquellos esforzados conileños que con el sudor de su frente y la ayuda del Ayuntamiento supieron ganarse el futuro de sus hijos.”»
Fuente: Blog de Pepe Gil, “Programas de Feria de Conil y El Colorado”. Archivo Municipal de Conil, Isabel González Ramírez.




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