lunes, 3 de febrero de 2020

CONIL EN LA COLECCIÓN DE DOCUMENTOS INÉDITOS PARA LA HISTORIA DE ESPAÑA segunda parte (1861).

En el Capítulo III del Libro Sexto, el Duque Don Enrique Alonso de Guzmán, consiguió aglutinar a gran número de caballeros y peones, y diversos navíos, pertrechos bélicos y víveres, para cercar la ciudad de Gibraltar, pero desconociendo el ritmo de las mareas falló en su estrategia de atacar a los moros, viéndose en tales dificultades que perdió la vida al hundirse la barca donde pretendía volver a su barco. Para llegar a Gibraltar, habiendo salido de Sevilla, hubo de pasar, navegando, por delante de sus villas del litoral, entre ellas CONIL.




El Capítulo Primero del Libro Séptimo narra como Don Juan de Guzmán, hijo de Don Enrique, levanta el cerco a Gibraltar, a raíz de la muerte de aquél, y reside durante algún tiempo en Vejer, a la espera de recuperar sucadáver, lo que no consigue. Se explica, también, cómo consigue entrar Medina de Sidonia en su estado de Sanlúcar, consiguiendo por ello ser el primer Duque de dicha Villa.


Siguiendo con el Libro Séptimo, dentro del Capítulo IX, el rey Don Enrique (1) visita durante varios días las almadrabas de CONIL, posando en la Torre de Guzmán, así como participando en los quehaceres propios de ellas, oteando desde una torre el paso de los atunes, su saca en la playa y les enseñaron los oficios varios de la chanca, todo ello acompañado de gran fiesta. Posteriormente volvió viaje a Sevilla.



Al pasar al Libro Octavo, en su Capítulo III, se describe como Don Enrique de Guzmán, segundo duque de Medina Sidonia, realizó importantes obras de mejora en todos los pueblos de la frontera de su reino, entre ellos CONIL, de las que todavía hoy perduran, y que se describirán más adelante, cuando se escriba de esta Villa.


Este es, sin duda, el pasaje más interesante de esta “Colección”, formando parte del Capítulo XI del Libro Octavo, donde se habla, exclusivamente de CONIL, de la iglesia dedicada a Nuestra Señora de las Virtudes, de las pesquerías de atunes y, muy ilustrativa, de la descripción, vivida en primera persona por el narrador maestro Pedrode Medina, del asalto que los moros realizaron el 21 de julio de 1515, víspera de la Magdalena, sábado por la noche, tres horas antes del amanecer, matando a once moradores y raptando a 70 más, entre hombres, mujeres y niños. Personajes: Hernando de los Olivos, Garciméndez, Pero Lorenzo y Francisco Martín Cantillo.



domingo, 2 de febrero de 2020

CONIL EN LA COLECCIÓN DE DOCUMENTOS INÉDITOS PARA LA HISTORIA DE ESPAÑA, primera parte (1861).


Esta macro obra de Historia consta de 112 volúmenes, más uno de índice parcial (hasta el tomo 61), contemplando cada uno de ellos un tema específico de la Historia de España; así, los tres primeros tratan, respectivamente, de “Documentos relativos a Hernán Cortés”, “Proceso original que la Inquisición de Valladolid hizo al maestro Francisco Sánchez de Brozas, llamado Brocense” y “Correspondencia entre Don García de Toledo, cuarto marqués de Villafranca y el Sr. Don Juan de Austria”. Esta magna colección estuvo a cargo de varios autores, destacando los marqueses de Pidal (1) y Miraflores (2), Miguel Salvà (3), Martín Fernández de Navarrete (4), Pedro Sáinz de Baranda, José Sancho Rayón, … y fue compuesta entre 1842 y 1895.
Pinchando AQUÍ, se puede acceder a la totalidad de la obra, siendo muy recomendable para los amantes de la Historia, y, particularmente, para aquellos que deseen ampliar las escuetas referencias encontradas de CONIL y copiadas aquí.
Buscando las reseñas de CONIL, hemos seleccionado el Tomo XXXIX, publicado en 1861, con documentos recopilados por los tres primeros autores referidos anteriormente, y tiene por sugerente título: “Crónica de los duques de Medina-Sidonia”.


Notas:





(1) Pedro José Pidal y Carniado (1799-1865), que fue marqués de Pidal y vizconde de Villaviciosa. También fue político, medievalista, historiador, crítico literario y diplomático, así como ministro de la Corona, senador, embajador en Roma, director de la Real Academia de la Historia y académico de la Real Academia Española, benefactor del Real Sitio de Covadonga y caballero de la Orden del Toisón de Oro. Wikipedia, enciclopedia libre.


Martín Fernández de Navarrete, por Francisco Díaz Carreño, 1881, Museo del Prado (Madrid). Wikipedia, enciclopedia libre.




(2) Manuel Pando Fernández de Pinedo (1792-1872), político e historiador español, marqué de Miraflores y de Pontejos, conde de Villapaterna y de la Ventosa, señor de Villagarcía del Pinar de Miraflores, caballero de la Orden del Toisón de Oro, caballero de la Orden de Carlos III y caballero de la Legión de Honor francesa y de la Orden de Cristo portuguesa. También fue presidete del Consejo de Ministros de España en dos ocasiones durante el reinado de Isabel II de España y también ministro de la Gobernación y de Estado y presidente del Senado. Wikipedia, enciclopedia libre.


Retrato de Manuel Pando Fernández de Pinedo, 1879, reproducción fotográfica (óleo sobre lienzo), colección Senado de España. Wikipedia, enciclopedia libre.





(3) Miguel Salvà y Munar (1791-1873), fue un religioso y académico español, bibliotecario mayor de Isabel II.




Miguel Salvà, grabado de Marcelo París por dibujo de Daniel Perea, aparecido en la “Ilustración Española y Americana”, año XVII, n.º XLV, 1 de diciembre de 1873. Wikipedia, enciclopedia libre.











(4) Martín Fernández de Navarrete (1765-1844), marino, escritor, político, biógrafo, geógrafo e historiador español. Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica, miembro de la Real Academia Española y de la Real Academia de la Historia. Wikipedia, enciclopedia libre.




Martín Fernández de Navarrete, por Francisco Díaz Carreño, 1881, Museo del Prado (Madrid). Wikipedia, enciclopedia libre.



La “Crónica de los Duques de Medina-Sidonia”, escrita por el Maestro Pedro de Medina (5) en 1561, se conserva, según los tres autores referidos, “en el archivo del Duque de Medina-Sidonia, en un códice (1) en folio, bastante voluminoso, pero tan corroidas por la acción de la tinta algunas de sus hojas, que tal vez dentro de poco será imposible su lectura. La letra es clara y limpia, y en lo general tan esmerada su ejecución, que hay motivo para sospechar que fué el ejemplar mismo que el autor puso en manos de la noble señora á quien la dedicaba.
Leida con toda atención esta Crónica, nos hemos convencido que con su publicación se hacia un verdadero servicio á la historia nacional, pues al teger el autor las vidas de los doce primeros individuos de la familia Guzman, cuya serie toma principio en el siglo XIII, entrelaza naturalmente, como se deja conocer, los hechos ocurridos durante los tres siglos que recorre, periodo fecundo por cierto en importantes y gloriosos acontecimientos.
(1) La descripción de este códice y la copia que nos sirve de texto, son de D. Martin Fernandez Navarrete, que hizo este trabajo en 1849.” 
[se ha respetado la ortografía original].

Nota:

(5) Pedro de Medina (1493-1567), matemático, geógrafo, cartógrafo, astrónomo, historiador y polígrafo español del Renacimiento. Wikipedia, enciclopedia libre.

El Prólogo de la “Crónica” es un ejemplo de exagerado tratamiento de respeto de un vasallo, el maestro Pedro de Medina, para con su dueña y señora, no olvidando que estamos en 1561. Se reproduce sólo la primera página de las cinco que consta, para tener una idea de la redacción tan respetuosa y loable.

Para encontrar la primera referencia de CONIL, que aparece en esta “Crónica” hay que ir al Capítulo XL, último del “Segundo Libro”, titulado “Como la villa de Conil entró en el estado de Sanlúcar en tiempo de D. Alonso Perez de Guzman el Bueno, en la cual labró un castillo que hoy tiene”. 
En el capítulo anterior, como se puede observar en la reproducción, está la entrada de Chiclana en el señorío de Sanlúcar. 
En cuanto a CONIL, se describe que fue el rey Sancho IV el que hizo merced al Conde, de poder calar las almadrabas aquí, iniciando éste la construcción de un recinto amurallado, con una gran torre en el centro, para la guarda de gente y pertrechos. Habrá que recordar que, D. Alonso Pérez de Guzmán recibió esta merced como premio por la defensa de la plaza de Tarifa ante el asedio de granadinos y benimerines, hecho que tuvo lugar en 1294.

Otra entrada de CONIL, en el Capítulo Primero, del Libro Cuarto, está relacionada con la visita que hizo el joven rey Pedro I, de Castilla, a Sanlúcar de Barrameda, y el proyecto que tenía de “holgar” y visitar, junto con el también joven Don Alonso Pérez de Guzmán, las almadrabas, pero un altercado con unas galeas del rey de Aragón, comandadas por un catalán y amarradas en el puerto de aquella población, le obligó a cancelarla y CONIL se quedó, por esta vez, sin una sonada visita real.




 

La siguiente referencia se encuentra en el Libro Sexto, Capítulo Primero. Don Enrique Alonso de Guzmán, quinto Señor de Sanlúcar, gracioso y gran gastador, con muchas ganas de guerrear a los moros y rescatar Gibraltar, que había sido tomada de nuevo por ellos, con lo que aseguraría las almadrabas de CONIL y otras villas.

 
 
CONTINUA EN LA SEGUNDA PARTE.






sábado, 1 de febrero de 2020

EL CATÓLICO

Periódico religioso y social, científico y literario, dedicado a todos los españoles, y con especialidad al clero, amantes de la religión de de sus mayores y de su patria.


Para aquellos lectores que estén interesados en conocer las características de algunosde los periódicos o publicaciones, vamos a utilizar el acceso al portal gratuito, y libre, de la Biblioteca Digital Hispánica, presentando una portada y copiando las descripciones y notas que loscaracteriza.


Fuente: Hemeroteca Digital Hispánica. Biblioteca Nacional de España.


Primer periódico de afiliación carlista, que aparece exactamente seis meses después del conocido “abrazo” de Vergara entre Espartero y Maroto, que había dado fin a la primera guerra carlista (1833-1839), y que comienza a publicarse el uno de marzo de 1840. “No puede haber sociedad sin religión, ni puede haber más de una religión verdadera” es la primera frase que aparece en su primer número, lo que da idea de la ideología que sustentará este periódico católico militante, representante del absolutismo teocrático, y que aunque señale que “no tendrá ningún color político”, al poco tiempo de su aparición se dedicará a divulgar artículos y documentos de matiz legitimista, mostrándose partidario del conde de Montemolín, primogénito del pretendiente don Carlos, como consorte de Isabel II, al igual que el resto de los periódicos de la misma cuerda ideológica que se editan en este periodo.

Se subtitulará “periódico religioso y social, científico y literario, dedicado a todos los españoles, y con especialidad al clero, amantes de la religión de sus mayores y de su patria”. Aparecerá en números de ocho páginas y foliación continuada anual, con una frecuencia diaria, aunque después hará una edición conjunta para sábado y domingo, e insertará artículos de fondo sobre religión católica, sus dogmas y relaciones sociales, pero también secciones de crónica política, extranjera y del reino, generalmente con noticias extractadas de otros periódicos, crónica parlamentaria o de Cortes, así como una dedicada a Madrid, noticias oficiales (decretos, reales órdenes, circulares, etc.), bolsa de Madrid, un boletín eclesiástico y una gacetilla devota, variedades y anuncios, que a veces ocuparán la última plana completa, de bibliografía y de tipo comercial, etc.

Del 5 al 23 de mayo de 1852 dejará de editarse tras la publicación de un nuevo decreto de imprenta que restringe la salida de periódicos de carácter político y religioso, y el 24 de mayo reaparece bajo el título de La voz de El católico, subtitulado “”periódico científico y literario”, hasta que el 25 de diciembre de ese mismo año recupera su cabecera original.

Su director fue Manuel Santiago Moreno y Sacristán, entre sus colaboradores estuvieron los sacerdotes Juan Gonzalo Medel, Domingo Hevía, Antolín Monescillo y Viso, y los seglares Agustín Blat y José María Cuadrada. Contó con imprenta propia, varió su formato, fue compuesto a dos y tres columnas, y entre sus editores responsables aparecieron F.F. Fernández, José Lumbreres y Gregorio María de Pantojall. Este lo pudo estar dirigiendo durante su cambio de cabecera.

Dedicado de manera más especial, según el propio Jaime Balmes, a los temas católicos que La esperanza (1844-1874), el otro correligionario absolutista que pronto se había convertido en el más importante órgano de prensa del carlismo en su lucha contra el liberalismo, El católico, que después se subtitulará “periódico religioso y monárquico” y llegará a sortear el bienio progresista, desaparecerá el 14 de agosto de 1857, víctima, entre otras causas, de la nueva ley de imprenta del unionista Cándido Nocedal, considerada como la más restrictiva del reinado isabelino.
Fuente: Hemeroteca Digital Hispánica. Biblioteca Nacional de España.

CONIL Y EL PROBLEMA DE LA TIERRA I (1841).

Nos cuentan Antonio Santos y Francisco Velázquez-Gaztelu, en su libro “Conil de la Frontera”, que los jefes de la Milicia Nacional de Conil, Pedro Moreno y Pedro Pestime, juntos a una gran parte de la población, se concentran frente a las Casas Capitulares, exigiendo el reparto de tierras. Un mes después, en octubre, temiendo algún alboroto por el estado excitación de la gente, se procede a la entrega entre los vecinos de tierras en Zorreras, Labrados y Tornos del Duque. Los propietarios, entre ellos María Lobatón, viuda de Gregorio Borrego, reclaman sus derechos, y, la Diputación Provincial se pone de sus partes para que se respete el arriendo de aquélla, y quede sin efecto el reparto realizado. El Ayuntamiento expone una serie de argumentos en contra, que no son atendidos, y se impone la orden de Diputación, con lo que muchas familias y jornaleros agraciados deben abandonar las suertes de tierras, eso sí, por la fuerza de las armas, de aquí y venidas de Vejer. La burguesía propietaria y la nobleza, fuertemente aliadas, obtuvieron el fallo que esperaban de acuerdo a sus intereses.


 Fuente: “El Castellano”, núm. 1388, del sábado 2 de enero de 1841.

Fuente: “El Correo Nacional”, núm. 1076, del domingo 3 de enero de 1841 .

Fuente: “El Católico”, núm. 310, del lunes 4 de enero de 1841.



Fuente: “El Correo Nacional”, núm. 1077, del lunes 4 de enero de 1841.

Fuente: “Los pueblos de la provincia de Cádiz. Conil de la Frontera”, pág. 117. A. Santos y F. Velázquez-Gaztelu. Diputación de Cádiz, 1988.


viernes, 31 de enero de 2020

EL INSTRUCTOR O REPERTORIO DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTE.

Para aquellos lectores que estén interesados en conocer las características de algunos de los periódicos o publicaciones, vamos a utilizar el acceso al portal gratuito, y libre, de la Biblioteca Digital Hispana, presentando una portada y copiando las descripciones y notas que los caracteriza.




Con la aparición de la xilografía en 1830 comienza la era de la prensa gráfica. Siguiendo la estela de las primeras revistas ilustradas que comienzan a editarse en Francia, Alemania o Inglaterra, “El instructor… “ será el primer magazín ilustrado en lengua castellana (no es una traducción), aunque editado en Londres por la Casa de Ackermann y Comp. Su primer editor y redactor es José María Jiménez de Alcalá, a quien, en 1840, le sucederá el madrileño Ángel de Villalobos, profesor del King’s College, y entre sus colaboradores literarios se encuentran Francisco Martínez de la Rosa y José de Ímaz.

Comienza a publicarse en enero de 1834, el mismo año en que aparece el también ilustrado “Semanario pintoresco”. “El instructor” (Cádiz: 1834-1835), con periodicidad mensual y números de 32 páginas, y desaparece en diciembre de 1841, formando una colección de ocho tomos.

Se autodefine como un periódico enciclopédico y de carácter divulgativo y de instrucción popular que da cabida a artículos de historia antigua y moderna, descripción de monumentos, noticias de actualidad de países, sus costumbres, su literatura, artes y geografía, pero también de agricultura, comercio, del mercado bursátil, avances técnicos e industriales, etc. A partir de 1840 aumentarán también sus artículos de actualidad política, y ofrecerá asimismo extractos de literatura de viajes y artículos de modas, astronomía y trasportes.

Editado en pequeño formato, está ilustrado en blanco y negro con grabados en acero y portadas decoradas, siendo difusor de los trabajos de los británicos Jackson, Wimper y Darrington, entre otros, que seguidamente serán profusamente reproducidos en las revistas ilustradas españolas. Entre sus ilustraciones aparecen las de las principales ciudades españolas (Madrid, Toledo, Barcelona, Sevilla, etc.), sus edificios y monumentos más significativos, paisajes, etc.), así como reproducciones de obras pictóricas y escultóricas, retratos de personajes ilustres o tipos costumbristas.

CONIL EN EL CENSO DE ARANDA (1768).

La document ación correspondiente a la villa de Conil que se transcribe a continuación forma parte de la obra Población de los Pueblos de Es...