viernes, 14 de marzo de 2025

UN PASEO POR EL ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL DE CONIL: LOS REYES, ALCALDES HONORÍFICOS DE LA VILLA (1.925).

En el Pleno del 13 de enero, presidido por el alcalde Joaquín Pérez Moreno, se trató la propuesta de otorgar los títulos de ALCALDES HONORARIOS a los entonces reyes de España, Alfonso XIII y Victoria Eugenia, a partir de una iniciativa salida del Regidor de Madrid, cuya circular es leída y debatida en esta sesión.

Se ha considerado por la historiografía este homenaje como un acto de desagravio tras la publicación en París de la obra de Vicente Blasco Ibáñez Una nación secuestrada

Reproducción fotográfica del acta de la sesión extraordinaria del 13 de enero de 1825 (primera y última hojas). Fuente: Archivo Histórico Municipal de Conil. 

Número 19.SESIÓN EXTRAORDINARIA DEL AYUNTAMIENTO PLENO, CELEBRADA EL DÍA 13 DE ENERO DE 1925.

En la Villa de Conil de la Frontera, siendo la hora de las veintiuna del día trece de enero de mil novecientos veinticinco, se reunieron en la Casa Capitular, bajo la presidencia del Señor Alcalde Don JOAQUÍN PÉREZ MORENO los señores anotados al margen que constituyen la mayoría de los señores que en la actualidad forman este Ayuntamiento con el objeto indicado en la convocatoria de tratar de HONRARSE NOMBRANDO A SS.MM. LOS REYES Don ALFONSO XIII y Doña VICTORIA EUGENIA, ALCALDE y ALCALDESA HONORARIOS de esta población y por ante mí, el Secretario, procediose en la forma siguiente: 

Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg, en 1906, el año de su boda. Fotografía de Gustav Mullins. Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre. 

Abierta públicamente la sesión por el Señor Alcalde, y dada lectura, de su orden, por mí, el Secretario, al escrito que se transcribe a continuación: « AYUNTAMIENTO DE MADRID. EXCMO. SR. ALCALDE PRESIDENTE. Mi distinguido compañero: La Corporación municipal que presido, en la sesión del 31 de diciembre último, HA APROBADO la siguiente moción, que me honro en trasladar a V. porque en ella se resume el sentimiento que anima a todos los españoles: = Al Excmo. Ayuntamiento = En momento en que la vida española pasa por los anhelos de un más amplio perfeccionamiento político y social, con las inquietudes inherentes a todo logro, se ha pretendido, POR FALSOS APÓSTOLES, eclipsar aquello que por su pureza y resplandor, brilla sin mácula ante la luz fuera de la verdad: EL AMOR DE NUESTRO PUEBLO A SUS REYES . Este pueblo que, a pesar de sus tragedias, de sus dolores y de sus incertidumbres, no ha perdido la fe en su destino ni en la monarquía que lo encarna. Iluminado de esta fe, el NOBLE PUEBLO ESPAÑOL no vacila en manifestar sus sentimientos de adhesión a lo que constituye su más alta esperanza, lo que nos obliga al impulso de un deber de conciencia ciudadana, a no estar por más tiempo ajenos al MOVIMIENTO DE AFIRMACIÓN NACIONAL que se produce en torno de la MONARQUÍA ESPAÑOLA, LA MÁS FIRME COLUMNA DEL TEMPLO DE LA PATRIA, el ara de nuestras más SAGRADAS TRADICIONES. Y ya que los Ayuntamientos representan, cualquiera que sea la forma de su constitución, el poder más inmediato y representativo del pueblo, los Concejales que con su Presidente suscriben, PROPONEN a la excelentísima Corporación la adopción de los siguientes acuerdos:

Imagen del anverso de la medalla, en su versión masculina, creada en razón al homenaje de los Ayuntamientos a los reyes, según un real decreto de 19 de mayo de 1925. Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre. 

Primero. Honrarse nombrando a SS.MM. los Reyes Don ALFONSO XIII y Doña VICTORIA EUGENIA, Alcalde y Alcaldesa honorarios de Madrid. Segundo. Felicitar al de Burgos, cabeza de Castilla y relicario de nuestras glorias patrias, y los demás que los siguieron, como afortunados precursores de esta iniciativa, y comunicar oficialmente a todos los Ayuntamientos de España estos acuerdos para que los IMITEN, con lo que esperamos que quedará patentizada ante el mundo entero, la confianza del pueblo español en sus Reyes. Tercero. Convocar para el día 23 DE ENERO próximo a todos los Alcaldes y representantes de los Ayuntamientos de España a reunirse en Madrid para hacer entrega a SS.MM. de los precitados nombramientos. Casas Consistoriales de Madrid, a 22 de diciembre de 1924. = Al tener la alta satisfacción de participar a V. el anterior acuerdo, y en cumplimiento del mismo, INVITO a V. a que personalmente y con los demás señores Concejales de ese Ayuntamiento que gusten acompañarle, o por medio de representación, concurran a esta Corte el día 23 de enero próximo, a fin de hacer entrega a Sus Majestades del indicado nombramiento, de las insignias de la Alcaldía y de un álbum, que serán costeados por suscripción entre todos los Ayuntamientos de España, a cuyo efecto se ha fijado como cuota única la de 5 pesetas, que deberán ser remitidas a esta Alcaldía por giro postal antes del día 15 de enero. = En espera de su adhesión, que le ruego se sirva enviarme antes de dicho día, me es grato ofrecerme a V. afectísimo amigo y compañero q.e.s.m. [que estrecho su mano], El Conde de Vallellano. = 5 de enero de 1925. =» 

Conde de Vallellano, Fernando Suárez de Tangel y Angulo (Madrid, 3 agosto 1886 - Madrid, 6 septiembre 1964), alcalde de Madrid durante la dictadura de Primo de Rivera y ministro de Obras Públicas en la de Francisco Franco. Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre. 

Hecho cargo la Ilustre Corporación municipal del contenido del escrito precitado, identificándose en un todo, con la moción aprobada por el Excmo. Ayuntamiento de Madrid, a que se refiere el transcripto documento, FUE ACORDADO POR ACLAMACIÓN, tener también el ALTO HONOR Y LA HONDA SATISFACCIÓN DE NOMBRAR A SS.MM. LOS REYES DON ALFONSO XIII y DOÑA VICTORIA EUGENIA, ALCALDE Y ALCALDESA HONORARIOS DE CONIL y que en representación de este Municipio, vaya a Madrid una Comisión compuesta del 1ª Tte. De Alcalde DON PEDRO GONZÁLEZ GUTIÉRREZ y el Concejal DON MANUEL LEAL GALLARDO con el fin de que concurra al acto convocado por el expresado Excmo. Ayuntamiento de la Corte el día 23 del actual para hacer entrega a Sus Majestades de los nombramientos precitados.

Y terminado el objeto de esta sesión, por el Señor Alcalde fue levantada la misma, de la que se extiende la presente acta que firmarán conmigo, el Secretario, los señores concurrentes de que certifico.” 

El homenaje de los alcaldes, venidos a la Corte desde los más apartados rincones de España, ha revestido extraordinaria solemnidad, y ha sido una fervorosa y unánime manifestación de amor a nuestros Monarcas. Foto Kaulak. Fuente: Hemeroteca digital, Biblioteca Nacional de España, BNE. 

Estuvieron presentes en esta sesión plenaria: Alcalde-Presidente: Joaquín Pérez Moreno; 1º Tte. Alcalde: Pedro González Gutiérrez; 2º Tte. Alcalde: Antonio Ureba Alba; Concejales: Ambrosio Muñoz Caro, José Joaquín Ureba Muñoz, Juan Rubio Pérez, Diego Bermúdez Aragón, Manuel Leal Gallardo, Moisés Gutiérrez Fernández, José Moreno Quintero y Cristóbal Aragón Sánchez; Secretario: José Briceño Ramírez.

Breve referencia de lo acontecido en Madrid el 23 de enero. Fuente: “EL TIEMPO”, Madrid, año V, núm. 21, lunes 26 de enero de 1925. Hemeroteca digital, Biblioteca Nacional de España, BNE. 

Fuente: Archivo Histórico Municipal de Conil de la Frontera. Sesión Ordinaria del 13 de enero de 1925. Libro Capitular 75-3, p. digitalizadas 59-61, ó 29-30. Agradecimiento: Isabel González Ramírez. 

jueves, 13 de marzo de 2025

LA FLORA CONILEÑA [1044]/… POR SIMÓN DE ROJAS CLEMENTE RUBIO (1804).

RICINUS COMMUNIS S/Nº. [1044]

(nombre común: ricino)

Simón de Rojas, la localiza en la costa, ni frutos, ni flor.

Planta aislada de Ricinus communis, José Carlos Moreno Fernández. Fuente: Sociedad Gaditana de Historia Natural. 

Detalle de la hoja y frutos incipientes, José Carlos Moreno Fernández. Fuente: Sociedad Gaditana de Historia Natural. 

Ricinus communis, José Carlos Moreno Fernández. Fuente: Sociedad Gaditana de Historia Natural. 

Fuente: “VIAJE A ANDALUCÍA, historia natural del Reino de Granada (1804-1809)”, Simón de Rojas Clemente Rubio. Edición, transcripción, estudio e índices de Antonio Gil Albarracín, otros trabajos de Horacio Capel Sáez y M.ª Pilar de San Pío Aladrén. Almería-Barcelona 2002. 

miércoles, 12 de marzo de 2025

Y ENTONCES … APARECIÓ UNA BALLENA (1.884).

 En CONIL, de vez en cuando hemos tenido contacto con estos grandes cetáceos, bien en forma de fósiles, como se podía ver en el museo de “Raíces Conileñas”, o bien como esporádicas apariciones en algunas de las playas del término, de la que ya se comentó con la aparecida en febrero de 1979. Quizás la del recorte de hoy sea la más antigua de la que se tiene noticia y debió sorprender sobremanera al vecindario por su enorme tamaño. 

[Ambientación] Ballena muerta aparecida en la playa de Chipiona en abril de 2020. Fuente: “lavozdigital punto es”, L.V. 

Frente a la torre de Roche, en la playa de CONIL (Cádiz), el mar ha arrojado una BALLENA que mide 34 pies de longitud [aproximadamente 10,36 METROS]; los dos huesos de su mandíbula inferior tienen TRES METROS de largo. // Es de advertir que a ese enorme cetáceo le falta la cabeza y algunos trozos de carne. Visto desde lejos parece un buque deteriorado.”

Fuente: “EL ESTANDARTE, sucesor de LA POLÍTICA”, Madrid, año IV, núm. 97, martes 29 de abril de 1884. Hemeroteca digital. Biblioteca Nacional de España. 

[Ambientación] Fósiles de ballenas prehistóricas encontrados en la playa. Fuente: “Conil de la Frontera: boceto para una historia”, 1983, Juan José Poblador, p. 21.


[Ambientación] Vértebra de ballena en el Museo de Raíces Conileñas. Fuente: “planesconhijos punto com”, 13 de mayo de 2019. 

En “EL LIBERAL” de Madrid, de unos días después, se aumenta la información apuntando el dato de que una vértebra cervical y una costilla, de 0,8 y 2,5 metros, respectivamente, irán para la Escuela de Medicina de Cádiz.

Ha arrojado el mar a la playa de CONIL un cetáceo muerto, de 34 pies de largo, al cual le faltan parte de la cabeza y algunos trozos del cuerpo. Una vértebra cervical y una costilla, que miden respectivamente aquélla próximamente una vara y ésta cerca de tres, irán a figurar en la Escuela de Medicina de Cádiz.”

Fuente: “EL LIBERAL”, Madrid, año VI, núm. 1752, jueves 1 de mayo de 1884.

martes, 11 de marzo de 2025

“CONIL EN VÍSPERAS DE LA BATALLA DE TRAFALGAR”, 13 de 15. ANTONIO SANTOS GARCÍA, Licenciado en Historia Universidad de Sevilla.

3.3.- Los inicios de la lucha antiseñorial.- La autoridad ducal estaba representada en Conil por el Corregidor, que gobernaba el cabildo o Ayuntamiento, integrado por dos alcaldes, cuatro regidores y un síndico procurador, “puestos por el Duque” (nombramiento anual), y un síndico personero y dos diputados del abasto “puestos por el común” (elegidos por los vecinos acomodados desde 1.766). Había también dos o tres alguaciles. Un comandante de Marina y Matrícula, teniente de navío, “juzga las causas marítimas”, es decir, lo relativo a los matriculados. Había además dos recaudadores de rentas reales y un fiel, para las rentas del Duque.

La Casa de Medina Sidonia “nombra Corregidor de esta villa y cobra contribución de ella, aunque se dice que no tiene títulos ningunos sobre ella. Los vecinos serían muy gustosos de que se les quitara toda relación con dicha casa”. Rojas se hace eco en varios pasajes del conflicto entre los vecinos y el Duque, y sobre su origen apunta que en 1.764, el Corregidor “introdujo con violencia la contribución de alcabalas sobre cuantas especies se trabajaban y traficaban” y que el Duque cobra “terrazgo” sobre las tierras repartidas entre los vecinos. Era la época de Don Bartolomé de Arrafán y Valdés, que sucedió a su padre al servicio del Duque en Conil primero como abogado y sucesivamente como subdelegado de Marina, tesorero ducal, teniente de corregidor y alcalde mayor y, por último, como corregidor. Por entonces, los vecinos, reunidos en “Cabildo abierto” manifestaron unánimemente “que el Duque no tenía nada (…) en el término, ni en la Villa, y que solo gozada la Torre de Guzmán, casa chanca y libre pesca de los atunes …”, aunque pretendía “adquirir de esta Población un título de Señor territorial, que no tenía …”.

Casa del Corregidor, siglo XVIII. 

El PROBLEMA DE LA TIERRA se agudizó durante los años 50 al 70, agravado en Conil por la escasez de su término. Para combatir la falta de tierras se recurría, en malas épocas, al expediente provisional de partir baldíos para luchar contra el hambre. Con el incremento de la población de mediados del siglo XVIII el “hambre de tierras” se hace notar. Dice el Vecindario (1.778): “por abundar el número de labradores y no permitir el terreno en su corto número de tierras el surtimiento de todos, aún ayudándose muchos con las tierras del término de la villa de Vejer, a donde tienen sus labores, obliga a que en el cultivo de las tierras no se guarde el orden ni hueco relacionado … que están dos y tres años consecutivamente sembrándose de grano de trigo”, alternado a veces con cebada, en detrimento del rendimiento. El cabildo de Conil llegó a sugerir al Duque que segregara de Vejer desde el cerro Patría, para darlo a Conil. 

Desde la crisis de 1.766 (motines agrícolas en toda España) los repartos de tierras se fueron consolidando sobre Propios, Comunales y Baldíos. El Duque, aprovechando la coyuntura, quiso incrementar sus rentas en Conil y, argumentando su dominio territorial, inició una política de repartos sobre baldíos, cuya titularidad reivindicaban también los Vecinos, cuando no la Monarquía. Estos repartos de tierras a censo (terrazgos) fueron denunciados por el Síndico personero, que terminó acatando la autoridad ducal. La lucha fue continuada por el medico titular de la villa, Juan Verón, que consideraba libres de “terrazgo” las tierras repartidas, como “concejiles”. El representante ducal Don Bartolomé Arrafán, lo encarceló durante un tiempo bajo la acusación de “conjurar contra la autoridad, soliviantar al pueblo y provocar desórdenes públicos”. La pugna no terminó hasta la muerte de ambos en 1.885-86, pero el problema debió continuar, a juzgar por la animadversión de los conileños hacia el duque, que refleja Rojas en sus comentarios. En las Actas Capitulares de 1.813 puede leerse: “en este término hay muchas Haciendas, rompidas y cercadas de algunos años acá, las unas en terrenos concedidos por el Señor Duque de Medina Sidonia bajo cierta percepción o canon anual pagadero al mismo y las otras en terrenos que se han apropiado vecinos pobres, que en la actualidad se hallan con algunas poblaciones de viñas”. El duque repartía, pero pelantrines y braceros roturaban también tierras por su cuenta, movidos por la necesidad.

A consecuencia de la Real Provisión de 1.770 y órdenes posteriores, fueron también repartiéndose diversas suertes de tierras a labradores y a algunos braceros. Según datos del Fondo de Propios y Arbitrios de 1.813, a comienzos del XIX había 77 cuartillos de ocho aranzadas repartidos, a favor del caudal de Propios: 

Fuente: Boletines “LA LAJA” (Amigos del Patrimonio Natural y Cultural de Conil), núms5 y 6, 2.005-2.006.  

lunes, 10 de marzo de 2025

¿LA VILLA SIN LEY? (1.884)

Emulando el título de una famosa película de los sesenta del siglo pasado, con Richard Widmark como protagonista, hubo un tiempo en la Villa de Conil en que algunas discusiones, fueran por la razón que fueran, terminaban no muy civilizadamente. ¡En algo hemos cambiado! 

[Ambientación] Detención de un paisano, en cualquier pueblo de la España rural, en el año 1890. Fuente: Guardia Civil. Galerías de imágenes. 

CONIL (Cádiz).- Después de una activa persecución, consiguieron el cabo primero JOSÉ PRADO VÁZQUEZ y guardia primero ANDRÉS COBOS LOBOS, la captura y entrega al juez municipal de dicha villa de FRANCISCO MARÍN CAMACHO, autor de las tres y ocho heridas que respectivamente infirió a los paisanos DIEGO GARCÍA ROMÁN y JUAN MARÍN BERMÚDEZ.” 

Fuente: “GACETA UNIVERSAL”, Madrid, año VII, núm. 1882, sábado 12 de abril de 1884. 

domingo, 9 de marzo de 2025

EN UNO DE LOS RINCONES DEL ARCHIVO PARROQUIAL DE CONIL: IMPOSIBLE EL RIEGO AGRÍCOLA (1.816).

De como el Arcipreste consulta con el Alcalde Presidente del Ayuntamiento de Conil, sobre la posibilidad de emprender obras de riego en este término por parte de particulares, de acuerdo con un Real Decreto llegado por diferentes conductos a las dos autoridades municipales, optando de común acuerdo que aquéllas no son posibles por la carencia de fuentes naturales de agua.

[Ambientación] Tramo de una acequia de riego de un pueblo granadino, heredada de los árabes, obra que no fue posible ejecutar en Conil. Fuente: “legadonazari.blogspot punto com”. 

«”MEMORIAL DEL ARCIPRESTE DE CONIL, acusando recibo al oficio de Su Ilustrísima con la REAL ORDEN que con fecha 19 de mayo de 1816, le dirigió el Excmo. Sr. Don PEDRO CEVALLOS, primer Secretario de Estado y del Despacho de Su Majestad en la cual DESEOSO DEL AUMENTO DE LA AGRICULTURA, VERDADERA FUENTE DE RIQUEZA DEL ESTADO, EXCITA AL CELO E INTERÉS DE LOS AYUNTAMIENTOS, CABILDOS Y SUJETOS PARTICULARES, OFRECIÉNDOLES CONSIDERABLES VENTAJAS PARA QUE SE EMPRENDAN LAS OBRAS DE REGADÍO EN TODOS LOS SITIOS Y CAMPOS ADAPTABLES … he consultado, para la mejor contestación sobre este asunto al ALCALDE Y PRESIDENTE DEL AYUNTAMIENTO DE ESTA VILLA [Lo era MIGUEL PALOMINO], el cual me ha manifestado hallarse en la misma Orden y que habiendo hecho Junta de los Capitulares y otros sujetos inteligentes, ACORDARON NO PODERSE VERIFICAR EN ESTE PUEBLO LAS ÚTILES Y BENÉFICAS INTENCIONES DE SU MAJESTAD, POR FALTA DE MANANTIALES PROPORCIONADOS PARA EL EFECTO.”»

Real Decreto sobre los gastos de las obras de las tierras puestas en riego. publicada en la Gaceta de Madrid núm. 64, del martes 21 de mayo de 1816, páginas 530 y 531. 

Fuente: Archivo Histórico Diocesano de CádizLegajo 78, Secretaría de Cámara. Despachos. Fecha: 19 agosto 1816transcripción libre de Antonio Martínez Corderoante documento original, y reproducida por Rafael Coca López, gracias a las fichas depositadas en el Archivo Santa Catalina de ConilAgradecimiento: Yelman Francisco Bustamante Solórzano, párroco de Conil de la Frontera.  

sábado, 8 de marzo de 2025

HISTORIAS DE LUIS BRICEÑO, 11.

CURIOSIDAD.

La curiosidad, ese deseo de saberlo y conocerlo todo, ese vicio -porque vicio es en muchos- de inquirir y averiguar hasta lo que nada importa, tiene gran fuerza atractiva, llega hasta adquirir cierta impetuosidad -vehemencia, pudiéramos decir, mejor- en algunas ocasiones.

Buena prueba de ello es esta nuestra ficción: escuchad, si no, nuestra narración, que no es cuento, y os convenceréis de ello.

Sucedió, entrado ya nuestro siglo, en un apartado rinconcillo de una de nuestras pintorescas y feraces regiones nacionales.

«Joseliyo», un chaval, arriero bastante cabal y cumplido, que, a cambio de frutos y recova, surtía de artículos de necesario consumo a los rurales moradores de un risueño y ameno valle andaluz, caminaba a lomos de un preciado solípedo, en dirección a la finca que servía de morada a uno de sus más acomodados clientes.

Era en una deliciosa y apacible tarde de septiembre, mes que dice adiós al año agrícola.

El sol, en aparente inclinación hacia su ocaso, derramaba oblícuos rayos de áureo resplandor sobre la Madre Tierra, dándole calor y vida. La temperatura, un tanto refrescada por la blanda caricia de agreste y rumorosa brisa, y por las diminutas gotas de rocío, cuya caída comenzaba a iniciarse, era agradabilísima.

Nuestro Joseliyo, que, aparte de la formalidad del negocio, fue siempre alegre , riente y cancionero, cualidades, en especial la última, de que se vanagloriaba sin reservas, por servirle de distracción en sus largas y solitarias caminatas, no cantaba esta vez: no pretendía, como en otras muchas ocasiones, asociar las dulces entonaciones de su melosa voz a los armoniosos arpegios de las avecillas canoras: iba, ahora, pensativo, abstraído, tal como creyente en fervorosa oración.

Alguna idea extraordinaria, sin duda, rebullía en su cerebro, porque hasta no llegar a las inmediaciones de la finca de su destino no consiguió salir de aquel ensimismamiento.

[Ambientación] El recovero llegó antes que «Amazon», Juan Aguilar Barrera. Fuente: “Fuentes de información”, 27 abril 2023. 

Ya fuera de él, y previo repetidos manutigios, ejecutados como para recobrarse a sí mismo, nombró, arreándola, su caballería, y, ya en la plenitud de su habitual carácter, gritó a los dueños de la finca en que había penetrado:

Tío Javié, señá Gertrudi! … Hoy ración doble.

-¡Hola!, Joseliyo; ¿y cómo ez eyo? … -contestó el Tío Javié, haciendo alto en su tarea de floreo y escogimiento de frutos, en tanto que su mujer, la señá Gertrudi, preparaba el canje y adquisición de productos.

-Como que mañana dejo er pueblo -contesto Joseliyo, sin interrumpir el intercambio de géneros- pa dí a la ciudá, a ver la Velá, que hogaño van a jacé más divertía y soná que nunca.

-¡Je, je, je! … Juegos e comare, Joseliyo; juego e comare -repitió el Tío Javié. -Mucho d´aquí -continuó, señalando la boca- y´aluego lo mesmo e siempre: ná.

-¡Cá!, no señó, Tío Javié; que antié mesmo vieron sacá d´aquella estación del tren más chirimbolos que ajuá tié un rico. Y si de lo que hablo dua usté tavía -siguió Joseliyo, largándole un pequeño anuncio-prospecto de festejos-, lea usté este papé qu´antié mesmo me dieron pa repartí, y se convencerá del tó, pues tengo buya por acabá y no pueo entretenerme más.

Ávido de curiosidad, tomó el Tío Javié el anuncio-prospecto, que Joseliyo le largara, y, sin contestar, siquiera, la despedida del mismo, se puso a deletrearlo pues otra cosa no sabía, a los tenues rayos del sol, próximo a ocultar su ígneo disco tras la escarpada montaña.

La lectura del anuncio-prospecto, produciendo sus naturales efectos, dejó absorto al Tío Javié.

-¿Por qué -pensaba- no ir a conocer toas aqueyas cosas, para él tan extrañas y sugestivas? ...- Disfrutando buena salud y poseyendo ahorros, como poseía, ¿por qué no presenciar tantas noveaes y rarezas que, aunque no podía comprender bien, espoleaban su rústica curiosidad? ...- Ya sabía él que la Señá Gertrudi, su mujer, económica en extremo, trataría de oponerse a lo que calificaría de derroche, de despilfarro y hasta de locura; pero … ¿no iba Joseliyo, mucho más pobre que él? … ¿No irían, seguramente, tantos otros, en peores circunstancias? ...- Vanos escrúpulos, ¿por qué no ir él, que ni aún hijos tenía? …

Y, en decidida y resuelta actitud, llamó y dijo a la compañera de sus días:

Gertrudi! … ¡Gertrudi! … Ese Joseliyo ma sacao de mis casiyas; prepara dej´agora mis trapujos de gala, que mañana, y bien temprano, marcho también a la ciudá, a ver la Velá. Esas noveaes -agregó- m´han dao tal curiosiá, que seguramente m´jarían enfermá si no las viera.

-Cabalmente me lo figuré -arguyó en destemplado tono la aludida- desde que te vi tan aplicao. ¡Ajajá!, gastando los ahorriyos es como tendremo pa jacé frente a cualquier enfermeá, a una larga sequía o a una mala cosecha.

-No t´apures por tan poco, mujé -replicóle el Tío Javié.- Un día es un día -continuó y toas las sementeras tien uno de zarpa. Además -prosiguió- ni son tan malos los tiempos, ni tan menguaos los ajorro, ni nuestra salú es tan quebradiza.

-Está mu bien, Señó Javié -arguyó, de nuevo, la Señá Gertrudi- ¿Pa qué más charla? … ¿pa qué mas irritación? … Sé, de viejo, qu´eres bastante caprichoso y testaruo, y no tengo humó pa resquemore.- Haz cuanto te den ganas -añadió, aún, la Señá Gertrudi-, pero t´advierto, una vez má, qu´así no s´arreglan las cosas, ni d´esa manera se yega a ningún lao.- Y refunfuñando argumentaciones, se reintegró al ejercicio de sus quehaceres interrumpidos.

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[Ambientación] La fiesta de San Isidro de 1899. Fuente: “ABC” de Sevilla, las curiosas imágenes de San Isidro … en el siglo XIX. 

Era muy de mañana: las claridades del alba esfumaban poco a poco las últimas sombras de la noche, permitiendo ver las cosas en su real y verdadera forma.

El Tío Javié, caballero en dócil y ligero burdégano, regresaba a su tranquilo hogar, a su casa hortelana, después de más de una semana de completa ausencia.

El astro del día, apareciendo lentamente por la elevada cresta de la alta montaña, parecía bendecir a la Naturaleza, inundándola de luz; las flores, abriendo sus pétalos al blando beso de sus vivificantes rayos, embalsamaban el ambiente con sus gratos y delicados perfumes, y los pajarillos, en alegre y bullicioso despertar, lanzaban al espacio sus melodiosos gorjeos y armoniosos trinos.

El Tío Javié, ajeno en absoluto al bello despertar de la vida, caminaba preocupado, pensativo. Su imaginación no se apartaba un momento del recuerdo de lo que había visto y escuchado, de tanto como sus atónitos ojos habían presenciado.

-¿Cómo jarían aqueyas cozas? -sepreguntaba in mente.- ¿Cómo volaría aquel hombre, metío en su armatoste, lo mesmo que volaba un pajarraco? … ¿Cómo retratarían a toa aqueya gente, y a toas aqueyas cosas que se veían meneándose, como si estuvieran vivas? … ¿Cómo jarían hablá y cantá, tan bien, aqueya máquina tan chuiquita, que hablaba y cantaba tal como lo jacen las propias personas? … Pues, ¿y aquellas luces tan claras que alumbraban toavía más que la luna en yeno? …

La imaginación del Tío Javié, sumergida en el mar de confusiones que le producían aquellos resultados obtenidos por el estudio y la perseverancia humanos, lo atribuía todo a obra de hechizos y encantamientoss. En su ignorancia supina, ¿cómo iba él a creer aquellas cosas si no las hubiera visto, retevisto y hasta tocado y palpado en alguna que otra ocasión propicia? …

-Ver para creé -repetía una y otra vez, en el colmo de su extrañeza y admiración.

Al cabo de una gran rato, se fue apartando su pensamiento de aquellas preocupaciones, reemplazándolas con el recuerdo de su casa y de su mujer, a quien parecía haber olvidado.

-¿Cómo habría pasado, a solas con los operarios, los días de su prolongada ausencia? -se preguntaba, pesaroso.-¿Cómo le sentarían su mayor tardanza y la ampliación de gastos que él, en su afán de verlo y escucharlo todo, se había permitido?

Con cualquier otra persona con quien tuviera que habérselas, no tendría el Tío Javié cuidado; aunque algo viejo, le sobraban bríos y energía pata todo; pero para con su mujer, tan cicatera, tan obstinada, tan recalcitrante … ¡Para con su mujer tendría para rato!

[Ambientación] De boda en el siglo XIX, Fuente: Museo de Zaragoza.

Con esta depresión de ánimos, llegó el Tío Javié a su apartado y tranquilo hogar.

En su mujer, bastante inquieta por la inesperada prolongación de su ausencia, se había pospuesto todo al cariño conyugal; ella no fue nunca partidaria de los procederes del Tío Javié; pero éste era antes que nada su única familia, su legítimo marido y como tal le quería sin reservas.

Así es que al notar su presencia y verle acercarse indemne, cuando tantas dudas habían torturado su imaginación, salió presurosa a su encuentro, interrogándole con cariñosa ansiedad.

El Tío Javié, que se dio exacta cuenta de las circunstancias, aprovechó tan favorable ocasión y dio suelta a su entusiasmo, diciendo con marcada intención:

-Güena t´has perdío, mujé. He visto cozas, Gertrudi, que no son pa contá: el que no las vea no las pué creé. Y, punto por punto, fue narrando todo cuanto sus ojos habían visto y escuchado sus oídos, exclamando como final de su peroración:

-Un poco caro ha resultao, Gertrudi; pero no tengo ni pizca de escozó.

A lo que, en vez de los temidos reproches, repuso la Señá Gertrudi, también curiosa y entusiasmada:

-Muy bien, Señó Javié: hogaño le ha tocao a usté disfrutá y curioseá a su gusto; el que viene, Dios mediante, nos tocará a los dó.

Y en un vehemente transporte de satisfacción y alegría, selló aquel tratado de paz y avenencia conyugales, abrazando con la efusión de los mejores tiempos a su esposo, cambiando con él un fogoso ósculo juvenil, cuyos sonoros chasquidos acallaron un momento los melodiosos trinos de los pajarillos que, en las ramas de los árboles inmediatos, cantaban, ruidosos, los diálogos musicales de sus dulces amores. 

Fuente: “FLORECILLAS DE ESCALIO”, por Luis Briceño Ramírez, p.p. 59-66. Primera edición, Jaén, febrero 1.936. 


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